𝔸𝕔𝕥𝕠 𝕦𝕟𝕠
Narrativa desde la perspectiva de X-54
Nunca me parecieron comunes las familias unidas, mucho menos tener una figura materna. En mi hogar no había abrazos, besos ni consuelos; solo perfección. Si no eras como el creador deseaba, no eras perfecta.
Lo que unos consideraban maltrato o tener un padre terrible, yo lo consideraba "amor". En mi hogar no había muestras de afecto, y lo más cercano a ello era tener un techo seguro.
Siempre se me cruzaba por la cabeza por qué fui creada, pero no tenía tiempo para pensarlo.
Nunca tenía tiempo.
Ni un nombre.
Ni una madre.
Solo tenía tiempo para servirle a él.
Él decía que yo era un estorbo. Mis preguntas y las dudas sobre la poca humanidad que podía ver eran molestas para él. Me llamó X-54. Nunca me gustó ese nombre, aunque debía usarlo.
Nací como un bebé humano... o eso quiero creer, pues recuerdo haber tenido una infancia. ¿O nunca la tuve? Quizás todos esos recuerdos son solo otro experimento... igual que yo.
𝔸𝕔𝕥𝕠 𝟚
El frío del laboratorio siempre acompañaba a X-54. El olor a antisépticos y productos químicos era lo más cercano al perfume de unas flores que había llegado a conocer. Las paredes estaban rodeadas de monitores y máquinas cuyo propósito nunca entendió. Lo único familiar era la fría camilla de metal y los instrumentos quirúrgicos con los que aquel hombre la examinaba una y otra vez.
Era otro día más de su cautiverio, en el que se levantaba para seguir la misma rutina de siempre. Sin embargo, con cada día que pasaba, la tensión en su mente aumentaba. Nunca llegó a pensar que, si algo salía mal con su mutación, sería desechada. Aun así, no podía evitar preguntarse qué sería capaz de hacerle su creador.
Frente al espejo del baño se observaba con detenimiento. Era una mujer, pero sentía que su apariencia no lo demostraba. Su cabello, rojo como una fresa madura, era corto; un corte que no interfiriera con sus entrenamientos ni con los constantes chequeos médicos. Lo que más la hacía sentirse insegura era su figura robusta. Dios... cuánto deseaba verse diferente.
Siempre que tenía la oportunidad, utilizaba la tecnología de Sinister para acceder a internet. No lo hacía con un propósito científico, sino por una razón mucho más humana. Era como un niño que hojea un catálogo de juguetes soñando con tener uno. Cada vez que se adentraba en ese mundo encontraba algo diferente, pero también algo que la hacía sentirse aún más insegura: jóvenes delgadas, femeninas y de largas cabelleras brillantes. Todo lo contrario a ella.
Se acariciaba el rostro mientras se observaba en el espejo. Sus cejas, un poco pobladas, llamaban su atención. Intentaba acomodarse el cabello una y otra vez para verse más femenina, más bonita, pero nunca lo conseguía. No tenía maquillaje ni productos para cuidar su apariencia, aparte de los artículos básicos de higiene. Parecerse a las mujeres que veía en internet simplemente no era una opción.
Su atención se dirigió a una voz seria y masculina que la llamaba desde la sala de pruebas. Ella suspiró con pesadez, bajando la mirada unos instantes hacia sus propias manos, fuertes y callosas por tanto entrenamiento.
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El dolor de ser tu creación
FanficDarcy nunca tuvo una infancia, una madre ni un nombre. Solo fue el Sujeto X-54, un experimento nacido de los genes de Jean Grey y Logan bajo la despiadada mirada de Mister Sinister. Escapar fue apenas el comienzo. Mientras intenta dejar atrás el dol...
