WHY ARE YOU HERE

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"So why are you here tonight?
You're talking just to tempt me
You want me 'til you're ready to go."


Yokohama, 2026.

-Dios...- el aire abandona a Dazai en las últimas letras, su boca se abre aunque el vibrato sea olvidado a medio camino en una plegaria para nada silenciosa desbordada de quejidos.

El hombre tras él se separa de su carne, implora porque vuelva apenas la pérdida lo arrasa.

Aún con la respiración calentando los fluidos que recorren su piel, un demonio se atreve a contradecirlo.

-Dios no.- masajea con sus falanges la maltratada entrada y colma de besos alrededor mientras su otra mano se desliza lentamente en la erección ajena.

-Mi nombre es Chuuya.- a pesar de la lejanía escucha las palabras como si fueran susurradas en su oído.

Una lengua de plata lame desde el final de sus testículos hasta la zona con la que jugó de antemano, un gemido se escapa mientras sus paredes se contraen ante el intruso que ingresa en su organismo.

Los pensamientos de Dazai se tambalean luego de aquel jaque mate en su ajedrez mental, no comprende cómo aquel alfa con un par de conversaciones divertidas lo había sacado de quicio de formas inimaginables, cómo su aroma había sido capaz de desarmarlo con un chasquido.

Antes de darse cuenta ya se había rendido, a las miradas retadoras del tono de cielo, a las manos traviesas, a las hebras atardecer que quería arrancar pero no podía. No con la cara enterrada en la almohada.

La sumisión se torna vergonzosa, él no está acostumbrado a esto, a entregarse a un desconocido, a vulnerarse, a dejar que su omega interior capte la luz de manera tan gloriosa.

Sus dedos se asemejan al fuego al introducirse en su anillo ya estimulado, como si su cuerpo no le perteneciera los busca con vehemencia, adhiere la dirección contraria a las embestidas, los necesita palpando su liberación, el punto que lo hará gritar.

Tal vez todo se corresponda a eso, a la necesidad, a la secreción inagotable de su entrada, a las feromonas que se liberan en oleadas como nunca antes, al fantasma de unos colmillos insertándose en su cuello.

Suyo.

Quiere ser suyo.

No solamente por su instinto de obediencia, en el que nunca se encontró completamente, es compatibilidad en su máxima expresión, como encontrar un oasis en medio del desierto, una llamarada entre la nieve, frenesí puro en un océano de cordura.

-Estás muy callado.- una estocada lo remueve de su ensoñación.- ¿Deberíamos cambiar eso?- su garganta se tensa, el grito se ahoga, pulsa su próstata.

Sus rodillas casi ceden a los temblores, unos dedos lo masajean expertos como si conociesen de memoria el mapa de su anatomía. Se estremece cuando el ritmo aumenta, se quiebra entre oraciones mancilladas.

Más.

Quiere más.

-Por favor...- nunca había suplicado, nunca había sucumbido a tal abismo.

Los minutos que Chuuya jugó con él lo llevaron a esto, su longitud se sentía seca comparándola con la calidez que descubrió entre sus labios, todavía sentía su orgasmo retumbando y deslizándose en su boca acompañado del beso desesperado que llegó después.

Aún percibe los destellos que se mostraron en las comisuras de sus ojos al recibir la humedad de su lengua, comiéndolo sin piedad como si de su cena favorita se tratase.

-Si necesitas algo solo tienes que usar las palabras, cariño.- el apodo lo desarma pero la lucha sigue encendida como una vela y comprende cómo jugar sucio.

-¿No quieres lo mismo?- se arquea por completo, el pulgar ocioso aprieta en los hoyuelos de su lumbar. -¿No te gustaría saber qué tan apretado sería?- contrae sus músculos y escucha el jadeo de autocontrol, los dígitos siguen moviéndose en su interior.

-¿No me deseas?- la provocación parece impulsar a sus embestidas a ser más erráticas, su verdugo dejó su lucha entre sus nalgas para mordisquear su cuello y suspirar cerca de su oído.

-No juegues con fuego, demonio.-

La mano libre se aferra a su garganta, el vaivén continua impaciente, la victoria se escapa frente a él al igual que su juicio, cierra los orbes castaños clamando por perdón, sus gemidos suplican lo contrario.

La pérdida de aire, su erección rozando la tela de las sábanas, el ardor de otra frotándose en sus muslos desnudos, las falanges malditas incrustándose hasta llegar a su alma.

Es demasiado.

Quiere más.

-Anúdame Chuuya.-

Pierde la cabeza con el primer gruñido, con los dientes desgarrando su carne mientras se funden, mientras su interior se expande, mientras roza el infierno y su acompañante le enseña lo que es el cielo.

Si su celo inicia ese día se lo atribuirá al olor a vino que lo entumeció, a la mano que lo reconstruyó y destruyó de igual manera, a la semilla que lo llenó, al nudo que lo enloqueció.

A la mordedura que los ató y que decidieron conservar tiempo después.

"You're acting like you need me,
but only 'cause you feel like you don't.
You're on my skin like a tattoo,
scared of getting too close.
Want me watching your body while you're leaving alone."

MICO

Para una de mis queridas fuentes de inspiración ❤️‍🔥

¡Feliz Cumpleaños Moon!

WHY ARE YOU HERE (Soukoku +18)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora