"Saber preparar tus propios alimentos, mantener tu entorno limpio y ordenado, administrar bien tus recursos no es una tarea menor. Es conocimiento común, lo mínimo que se espera de un adulto funcional"
Esas fueron las palabras exactas que mamá me dijo hace un par de años.
Suena como alguna especie de lección profunda y llena de sabiduría. Cualquier que la escuchara pensaría que es una tutora dedicada, forjando el carácter de una joven promesa.
Pero a estas alturas la conozco lo suficiente para saber que mamá simplemente no tiene la paciencia suficiente como para cocinar, o hacer cualquier otra tarea del hogar que requiera esfuerzo.
Si una mancha sigue en el piso después de pasarle trapo dos veces y no desaparece, su primer instinto es suspirar, ignorarlo por los siguientes tres días a ver si desaparece de forma mágica, para luego desintegrarlo y reemplazarlo con algo nuevo.
Acomode los trozos de carne en un bol. Lo había dejado marinando la noche anterior con una mezcla de sal y pimienta, hierbas aromáticas y un poco de pasta de ajo con limón. Mientras el fuego cobraba vida en la estufa, eche un pequeño vistazo hacia la mesa del comedor.
Allí estaba ella.
No estaba descansando, cosa rara. Tenía un montón de hojas desparramadas sobre la mesa. Su cabello negro liso caía sobre sus hombros mientras fruncia el ceño frente a uno de los papeles. Sus ojos rojos brillaban con un sutil aburrimiento.
Me acerqué con curiosidad, secándome las manos en el delantal.
—¿Qué haces?
—Nada particularmente especial —respondió comparando dos papeles— Estaba revisando tu progreso... Creo que falta mejorar tus instintos.
Parpadee
—¿Eh?, ayer me dijiste que tengo buenos instintos.
—Dije que eran buenos, pero bueno no significa excelente —paso una hoja— hay diferencia.
—Me lanzaste piedras, varias veces.
—Cualquiera con tu entrenamiento puede esquivar piedras.
Dio un suspiro, como si yo estuviera siendo irrazonable. Dejó la pluma sobre la mesa, se levantó de la silla y se estiró perezosamente.
Se acercó a la cocina, viendo la olla ya caliente. Luego, de un movimiento fluido, agarró el cuchillo que había dejado cerca a la tabla de cortar, y me lo lanzó.
Mi mano se movió antes de que pudiera siquiera pensar, atrapándolo por la hoja en el aire a centímetros de mi ojo. La hoja tembló ligeramente por la fuerza del impacto.
Temblé ligeramente, con la respiración atrapada en la garganta.
—Buena reacción, pero hubiera sido mejor esquivarlo.
—¡¿Qué crees que haces?!
—Tus instintos son buenos —me interrumpió tirándose sobre el sofá— Pero sigues intentando atrapar las cosas. Atrapar es un reflejo útil, no me malinterpretes, pero esquivar es mejor. Te da paso a contraatacar.
Puse el cuchillo sobre la mesa mientras veía la sangre fluir por el corte en mi mano.
—Atrapar te compromete. ¿Y si el cuchillo hubiera tenido algún veneno?
—Me hubieras lanzado cualquier otra cosa.
—... Si, supongo que sí. Pero mira el lado bueno, la letra entra con sangre. Así no te olvidas de la lección —me respondió alzándome el pulgar.
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Una Historia Diferente
FanfictionOtra historia de Danmachi. Este fic es una obra derivada sin fines de lucro. DanMachi es propiedad de Fujino Ōmori y sus respectivos editores. Esta historia está hecha de un fan para fans.
