Clásico Regio

82 9 40
                                        

Había días importantes en Monterrey.

Y luego estaba el día del Clásico Regio.

Desde temprano la ciudad parecía otra.

Las avenidas estaban llenas de carros con banderas ondeando por las ventanas, los cláxones sonaban cada que un aficionado encontraba a otro con los mismos colores y en cada esquina había alguien vendiendo bufandas, gorras, playeras, banderas y hasta calcas para el carro.
El olor a carne asada invadía colonias enteras.

En los patios, las familias discutían entre risas quién iba a ganar esa noche mientras volteaban los cortes sobre el carbón.

Las bocinas retumbaban con música norteña, los niños corrían con balones y las playeras de sus equipos y los vecinos aprovechaban cualquier pretexto para echarse una cerveza antes de salir rumbo al estadio.

Era imposible no saber que jugaban Rayados contra Tigres.

Monterrey prácticamente se detenía.

En el Gigante de Acero el ambiente era todavía más intenso.

Miles de personas caminaban por los alrededores del estadio entre vendedores ambulantes, revendedores, familias completas y aficionados que no dejaban de cantar.

En uno de los palcos privados, un grupo de jóvenes hacía todo menos poner atención a la cancha.

—No, no, no... así no.

Santiago hizo una mueca mientras revisaba la foto en la pantalla de su celular.

—La luz está horrible.

Mari Fer rodó los ojos.

—Santi, llevamos como quince fotos.

—Dieciséis.

—Any way.

Santiago negó con la cabeza.

—Es que ninguna quedó bien.

—¿Qué tienen de malo?

—Todo.

Se acercó un poco más a ella.

—Hazte para acá... no, al otro lado... un poquito... ahí.

Mari Fer obedeció mientras soltaba una risa.

—Eres un traumado.

—Se llama cuidar la estética.

—Se llama que eres un intenso.

Antonio, resignado, sostenía la linterna de su celular apuntando hacia ellos.

—¿Ya?

—No.

—¿Y ahora qué?

—Levanta un poquito más la luz.

Antonio levantó el brazo.

—¿Así?

—No... más arriba.

—¿Así?

—Poquito a la izquierda.

—¿Cuál izquierda?

—La tuya.

—¡Pues dime!

Marcelo soltó una carcajada desde el sillón.

—Parece sesión de XV años chafa.

Todos se rieron.

Santiago ignoró el comentario y volvió a levantar el celular.

You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Jul 24 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

El sueño RegioStories to obsess over. Discover now