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INTRODUCCIÓN: La Última Promesa 🍂

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El bar "La Luna Roja" siempre olía a madera vieja, tequila y canciones tristes. Cada noche, en la misma mesa junto a la ventana, se sentaba Adrián.
Los clientes ya lo conocían. Pedía la misma bebida, escuchaba las mismas canciones y miraba la misma fotografía desgastada.
Era una foto de Valeria.
La había conocido una tarde lluviosa en el centro de Guadalajara. Ella era todo lo que él nunca había imaginado encontrar: alegre, libre, con una sonrisa capaz de iluminar cualquier lugar.
Se enamoraron rápido.
Durante tres años construyeron sueños. Hablaron de una casa pequeña cerca del mar, de viajes y de una vida juntos.
Pero el destino tenía otros planes.
Una noche, Valeria recibió una oferta para estudiar medicina en España. Era la oportunidad de su vida.

-¿Y nosotros? -preguntó Adrián

Ella bajó la mirada

-No quiero perderte, pero tampoco quiero perder este sueño

Intentaron mantener la relación a distancia.
Al principio funcionó.
Mensajes.
Videollamadas.
Promesas.
Pero los meses se volvieron años.
Las respuestas tardaban más.
Las llamadas eran más cortas.
Y los silencios más largos.
Hasta que un día llegó el mensaje que Adrián siempre había temido.

"Lo siento. Ya no puedo seguir. Necesito empezar una nueva vida."

Nada más.
Sin despedidas.
Sin explicaciones.
Sin un último abrazo.
Adrián sintió que el mundo se derrumbaba.
Durante meses la buscó.
Le escribió.
La llamó.
Esperó.
Nunca obtuvo respuesta.
Entonces comenzó a refugiarse en "La Luna Roja".
Cada noche llegaba con la esperanza absurda de verla entrar por la puerta.
Cada vez que sonaba una canción romántica imaginaba que ella regresaría.
Cada vez que alguien abría la puerta, levantaba la vista.
Pero nunca era Valeria.
Pasaron cinco años.
Una noche de tormenta, mientras la lluvia golpeaba los cristales del bar, un anciano se sentó junto a él.

-¿A quién esperas?

Adrián mostró la fotografía.

-Al amor de mi vida

El hombre observó la imagen durante unos segundos.
Su rostro cambió.

-La conozco

Adrián sintió que el corazón se detenía.

-¿Dónde está?

El anciano suspiró.

-Trabajaba como médico en Valencia. Hace cuatro años hubo un accidente en la carretera. Ella iba en uno de los vehículos.

El vaso cayó de las manos de Adrián.
El ruido resonó por todo el bar.

-No sobrevivió

El mundo se volvió silencio.
Durante años había vivido esperando un regreso imposible.
Durante años había odiado su abandono.
Durante años había pensado que ella simplemente había dejado de amarlo.
Y ahora descubría que la última persona que había sufrido aquella separación había sido ella misma.
Esa noche Adrián salió bajo la lluvia.
Caminó sin rumbo hasta el amanecer.
Por primera vez comprendió que Valeria jamás regresaría.
No porque no quisiera.
Sino porque no podía.
Volvió al bar una última vez.
Dejó la fotografía sobre la mesa donde había pasado tantas noches esperándola.

Luego escribió una nota:

"Ya no te espero. Pero nunca dejaré de amarte."

Y se marchó.
El dueño del bar encontró la foto al día siguiente.

La guardó detrás de la barra.
Dicen que aún sigue allí.

Y que algunas noches, cuando una canción triste llena el lugar, parece que dos sombras se reflejan juntas en la ventana.
Como si el amor hubiera llegado demasiado tarde para vencer al destino. ❤️🥀

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