La alarma sonó a las 7:13 de la mañana.
Nini estiró el brazo sin abrir los ojos y apagó el celular con un gruñido.
-Cinco minutos más...
Cinco minutos que nunca llegaron.
El teléfono comenzó a vibrar una y otra vez sobre la mesa de luz.
Mamá
¿Ya te despertaste?
Mamá
No salgas temprano hoy.
Frunció el ceño.
Qué raro.
Se incorporó lentamente y abrió las cortinas. El barrio estaba extrañamente silencioso. Ni el colectivo que siempre pasaba a esa hora ni los chicos caminando hacia la escuela.
Solo silencio.
Tomó el celular otra vez.
Las redes sociales estaban llenas del mismo tema.
"¿Qué está pasando en Buenos Aires?"
"Cierran hospitales."
"Personas atacando en plena calle."
"No es una broma."
Videos.
Muchísimos videos.
Uno mostraba a un hombre cubierto de sangre abalanzándose sobre otra persona. Otro enseñaba gente corriendo desesperada por una avenida.
-Qué enfermos... -murmuró, convencida de que era alguna clase de montaje.
Encendió la televisión.
"...las autoridades recomiendan permanecer en sus hogares mientras continúa la investigación de los hechos ocurridos en distintos puntos del país..."
La imagen se cortó.
Interferencias.
Después volvió.
"...eviten el contacto con personas que presenten conductas extremadamente agresivas..."
La pantalla volvió a llenarse de ruido.
Nini sintió un pequeño nudo en el estómago.
En ese momento sonó el timbre.
Se acercó a la puerta y miró por la mirilla.
Era Sofi, su vecina.
Estaba pálida.
-¡Nini! ¡Abrime!
Le abrió de inmediato.
-¿Qué pasó?
-Mi papá salió a comprar hace una hora... no volvió... nadie atiende... las calles están hechas un caos.
Antes de que pudiera responder, un grito desgarrador atravesó el barrio.
Las dos giraron al mismo tiempo.
Un hombre corría desesperado por la vereda.
Detrás de él...
Había una mujer.
Corría de una forma extraña.
Demasiado rápido.
Lo alcanzó.
Lo tiró al piso.
Y comenzó a morderlo.
Nini sintió que el aire desaparecía de sus pulmones.
-¿Está... está mordiéndolo?
Sofi dio un paso hacia atrás.
-Tenemos que llamar a la policía...
Como si la ciudad hubiera esperado ese instante.
Empezaron a escucharse sirenas.
Gritos.
Choques.
Cristales rompiéndose.
Perros ladrando sin parar.
El celular de Nini vibró.
Mamá
Encerrate.
Otro mensaje.
No abras la puerta por nada del mundo.
Después...
No llegaron más.
Intentó llamarla.
Sin señal.
Otra vez.
Nada.
El corazón empezó a latirle tan fuerte que podía escucharlo.
Entonces...
¡BANG!
Algo golpeó violentamente la puerta de entrada.
Las dos pegaron un salto.
Otro golpe.
Más fuerte.
La madera crujió.
-Nini... -susurró Sofi con la voz quebrada.
Un tercer impacto.
La puerta empezó a abrirse lentamente.
Entre la rendija apareció una mano cubierta de sangre.
Y luego un rostro.
Los ojos completamente blancos.
La mandíbula desencajada.
La piel grisácea.
La criatura soltó un gruñido que hizo que la sangre de Nini se helara.
Por un segundo, ninguno de los tres se movió.
Después, el infectado sonrió.
Y se lanzó hacia ellas.
Continuará.
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Día cero
Mystery / ThrillerHace un mes, el mundo era normal. Hoy, salir a la calle significa arriesgar la vida. Nini deberá aprender a sobrevivir entre infectados, traiciones y personas dispuestas a hacer cualquier cosa con tal de seguir respirando. Dicen que el mayor peligro...
