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CAPITULO 1 : LA PRESENTACIÓN

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Las cuatro de la tarde marcaba el reloj cuando el celular de Valeria vibró por tercera vez.

Pedro: "Ya salí. Espérame afuera."
Valeria suspiró mientras guardaba sus cuadernos en la mochila. Llevaban casi un año de relación y, aunque todos decían que eran la pareja perfecta, ella sentía que algo había cambiado desde hacía varios meses.
Al principio, Pedro era atento. Le escribía todas las mañanas, le preguntaba cómo estaba y buscaba cualquier excusa para verla. Pero con el tiempo las llamadas se hicieron menos frecuentes, los mensajes más cortos y las promesas de pasar tiempo juntos casi siempre terminaban cancelándose porque, según él, tenía cosas más importantes que hacer.
Aun así, Valeria seguía convencida de que solo era una mala racha.
Al salir del colegio encontró a Pedro apoyado sobre su motocicleta, mirando la pantalla de su teléfono. Ni siquiera levantó la vista cuando ella llegó.
-Hola -saludó Valeria con una sonrisa.
Pedro guardó el celular sin mucho interés.
-¿Lista?
Ella esperaba al menos un abrazo, un beso o un "¿cómo te fue?", pero nunca llegó.
-Sí... ¿a dónde vamos?
-Quiero que conozcas a alguien.
-¿Quién?
-Mi mejor amigo. Te he hablado de él, ¿no?
Valeria intentó recordar.
-¿Dereck?
-Sí. Él y su novia nos están esperando.
Pedro encendió la motocicleta y comenzaron el camino. Durante todo el recorrido apenas cruzaron unas cuantas palabras. Él respondía mensajes en cada semáforo y parecía más pendiente del teléfono que de la chica sentada detrás de él.
Valeria simplemente observaba el paisaje intentando convencerse de que no debía darle importancia.
Minutos después llegaron a una cafetería ubicada en una esquina bastante tranquila de la ciudad.
Desde la entrada Pedro levantó la mano.
-¡Dereck!
Un joven alto, de cabello oscuro y ojos cafés se levantó inmediatamente de la mesa. A diferencia de Pedro, su sonrisa parecía completamente sincera.
A su lado estaba Isabella, una chica muy bonita que acomodó su bolso antes de ponerse de pie.
-Al fin llegan -dijo Isabella.
-Había tráfico -respondió Pedro con indiferencia.
-Valeria, ellos son Dereck e Isabella.
Valeria sonrió con educación.
-Mucho gusto.
-El gusto es nuestro -respondió Isabella dándole un pequeño abrazo.
Cuando Dereck estrechó su mano, por un instante ambos sostuvieron la mirada.
-Mucho gusto, Valeria.
-Igualmente.
No hubo mariposas ni música romántica. Solo una sensación extraña, como si ya se hubieran visto antes, aunque era imposible.
Los cuatro tomaron asiento.
Pedro comenzó a hablar con Dereck sobre un partido de fútbol que verían el fin de semana, ignorando casi por completo a las dos chicas.
-¿Y ustedes cómo se conocieron? -preguntó Isabella para romper el silencio.
-En el colegio -contestó Valeria.
-Pedro era el más popular.
Pedro soltó una pequeña risa orgullosa.
-Sigue siéndolo.
Valeria sonrió por compromiso.
Durante toda la conversación, Pedro apenas la miró. Varias veces revisó el celular y respondió mensajes sin preocuparse por disimular.
Incluso cuando el mesero llegó para tomar la orden, Pedro dijo sin preguntar:
-Ella quiere un café frío.
Valeria lo miró sorprendida.
-En realidad quería un capuchino caliente.
Pedro levantó los hombros.
-Da igual.
Dereck notó el gesto de decepción que Valeria intentó esconder.
-Entonces un capuchino para ella -corrigió amablemente al mesero.
-Gracias -respondió Valeria con una sonrisa sincera.
Pedro ni siquiera pareció darse cuenta.
Mientras esperaban la comida, Isabella recibió una llamada de su madre.
-Voy a contestar afuera. Regreso enseguida.
-Yo voy al baño -dijo Pedro dejando el teléfono sobre la mesa.
Por primera vez, Dereck y Valeria quedaron completamente solos.
Hubo un pequeño silencio.
-No eres muy hablador, ¿verdad? -preguntó Valeria sonriendo.
Dereck soltó una risa.
-Depende de la persona.
-¿Y conmigo?
-Todavía te estoy conociendo.
Ella sonrió.
-Eso suena justo.
-Pedro habla mucho de ti.
-¿En serio?
-Sí... aunque imaginaba que eras diferente.
Valeria arqueó una ceja.
-¿Diferente para bien o para mal?
-Para bien.
Ella sintió un leve calor en las mejillas.
La conversación fue interrumpida cuando Pedro volvió a la mesa.
-¿De qué hablan?
-De nada importante -respondió Dereck.
-Bueno, porque tenemos que irnos en unos minutos.
Valeria bajó la mirada. Apenas habían llegado y Pedro ya quería marcharse.
Después de terminar el café, los cuatro salieron del lugar.
Isabella tomó la mano de Dereck mientras caminaban hacia su automóvil.
Pedro, en cambio, comenzó a revisar otra vez el celular.
Valeria caminaba a su lado esperando que, al menos, él buscara su mano.
Nunca ocurrió.
Antes de subir a la motocicleta, ella volvió la vista por un instante.
Dereck también la miró.
Fue apenas un segundo.
Un gesto tan pequeño que cualquiera lo habría pasado por alto.
Pero, sin saber por qué, ambos sintieron que aquel encuentro no terminaría esa tarde.
Ninguno imaginaba que esa simple presentación sería el inicio de una historia donde el amor, las mentiras y los secretos cambiarían para siempre el destino de los cuatro.

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