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Aún

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Aún... recuerdo bien ese peculiar olor a hierro y plomo que con cada respiro se intensifica, opacando ese clásico olor a químicos y material esterilizado...

Esa flor escarlata recorriendo cada parte del pulcro suelo de mármol...

​No entendía con certeza el porqué lo había hecho...

​O tal vez sí...

​Pero solo me negaba a aceptarlo.

​Me hubiera quedado más tiempo en esa misma pose de shock de no ser por la fría brisa que entró por las compuertas abiertas de lo que yo llamaría mi pesadilla.

​-Mob...

​Me agaché a abrazar su cadáver; el aire fresco de afuera no se compara con la frialdad de su cuerpo apenas lo toqué.

​-... Yo te obligué a esto... ¿Cierto?

​Ciertamente creo que seguía aún en shock en esos momentos, porque era incapaz de analizar bien lo que había perdido...

​Y lo que había provocado.

​Hasta que vi sus orbes esmeraldas, qué brillaban al compás del sol cuando encontraba algo que le gustaba o hacía algo increíble a su parecer...

​Opacos ante la carencia de vida, fue cuando me golpeó la cruda realidad.

​No era una pregunta, era un hecho...

​Fue ahí entonces que caí en cuenta del verdadero peso de mis acciones y de cómo mi pensamiento erróneo había empujado a la única persona que me vio como si fuera algo real.

​Algo vivo.

​Algo que realmente merecía la pena seguir viendo.

​Algo que realmente sentía...

​A jalar de ese gatillo para obtener su libertad a costa de su propia vida.

​Y lo peor es que siempre supe este resultado y no hice nada para cambiarlo por mi estúpido egoísmo y temor.

​Siempre tuve miedo de estar solo, pero esto era sumamente peor...
Verlo irse para no estar "atrapado" conmigo.
Sí, definitivamente era peor.

​Lloré como nunca esa tarde hasta el anochecer.
Desahogué todo lo que tenía guardado con la persona correcta con los métodos incorrectos.
No era capaz de hacer más que llorar y lamentarme.
Lo hice hasta que mi garganta se secó y mis ojos se hincharon.

Patético...

​-Mob... lo siento tanto...

No aguantan nada...

​Apreté más a Mob entre mis brazos ante esas voces, intentando callarlas de manera miserable.
En serio que las odiaba en ese momento.

​Qué estupidez.

EL PRECIO DE TU PULSOStories to obsess over. Discover now