ALMA
Nunca imaginé que una simple llamada de teléfono pudiera cambiarme la vida.
Todavía recuerdo como me temblaban las manos cuando vi el nombre de Sergio iluminando la pantalla del móvil el otro día. Durante un par de segundos pensé que me llamaba para preguntarme cualquier tontería o para contarme algo que le hubiera pasado, ya que es especialista en que le pase lo inimaginable. Le conocí durante mis prácticas, a pesar de que me lleva tan solo cinco años, fue mi supervisor durante los cuatro meses que estuve en la federación haciendo las prácticas de la universidad. Enseguida congeniamos y paso a ser un poco el hermano mayor que nunca tuve, así que, aunque había terminado las practicas hacía poco más de un mes, no me extrañó del todo su llamada.
—Dime que estás sentada.— es lo primero que me dijo cuando descolgué, y la verdad es que no pude evitar que se me escapara la risa.
— Cuanto dramatismo ¿no?. — dije yo para aligerar un poco el ambiente.
—No pretendo ser dramático. Te estoy diciendo que te sientes porque, como estés de pie, te vas a caer de culo en cuanto te diga lo que te tengo que contar.
Durante alguno segundos Sergio se mantuvo en silencio, haciendo que mi ansiedad y mi curiosidad crecieran exponencialmente. Justo cuando estaba a punto de ponerme histérica y decirle, de malas maneras, que me dijera ya lo que fuera a decirme, Sergio habló haciendo que me quedará sin aire en los pulmones.
—Bienvenida al cuerpo médico de la selección.
No fui capaz de responder al momento, es más, creo que incluso dejé de respirar durante algunos segundos. Necesitaba tiempo para procesar lo que acababa de escuchar. Había trabajado muy duro para llegar hasta allí, pero por un momento hasta me planteé que me estuviera gastando una broma. Es más, no pude evitar preguntárselo, pero cuando me aseguró que era completamente verdad volví a respirar.
Desde el primer curso de Fisioterapia tuve claro que quería dedicarme al deporte de élite. Bueno, creo que en realidad lo tenía claro desde hacía varios años, pero no quería admitírmelo. Mientras muchos compañeros soñaban con abrir una clínica propia o trabajar en hospitales o residencias, yo imaginaba vestuarios, concentraciones, partidos y deportistas que dependieran de mis manos para volver al terreno de juego. Había estudiado cada asignatura con la sensación de que todo sumaba para acercarme un poco más a ese objetivo. Me había pasado horas infinitas en la biblioteca, me había apuntado a todas las prácticas voluntarias que me habían permitido, congresos, cursos de especialización... Nunca me había pesado el esfuerzo porque sabía exactamente hacia dónde caminaba.
Cuando llegó el momento de elegir las prácticas universitarias, no dudé ni un segundo en pedir plaza en la Real Federación Española de Fútbol. Tenía claro cual era mi objetivo y había peleado cada nota para conseguir ser la primera de mi promoción, y aun así, conseguir las prácticas me había parecido un milagro.
Fue entonces cuando conocí a Sergio.
Él fue quien me enseñó que el trabajo de un fisioterapeuta deportivo iba mucho más allá de una camilla y unas manos. Había que saber escuchar, observar, entender al deportista incluso cuando no decía una sola palabra. Me enseñó que un jugador lesionado muchas veces necesitaba más confianza que tratamiento, y que recuperar un músculo era tan importante como recuperar la cabeza de quien lo había lesionado.
Nunca me trató como una estudiante. Desde el primer momento me trató como a una igual, me hizo sentir parte de su equipo desde el día uno y, sin él saberlo, hizo que poco a poco fuera ganando confianza en mi misma.
Ahora resulta que la Federación estaba buscando gente para ampliar el cuerpo médico de cara al Mundial y Sergio me recomendó. También lo hizo mi antiguo tutor de la universidad, y un par de profesores más escribieron cartas de recomendación sin yo saberlo donde, según Sergio, resaltaban mi constancia, mi expediente, mi capacidad para mantener la calma bajo presión...
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⭐️MI NORTE ⭐️
FanfictionHay historias que nunca terminan. Solo esperan el momento adecuado para volver a empezar. Mientras el mundo entero tiene los ojos puestos en el Mundial de 2026, Ferran Torres solo piensa en cumplir el sueño de levantar la Copa del Mundo. Lo último q...
