Capítulo 2: Las personas también llegan como las olas

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"El mar tiene una extraña forma de unir a quienes jamás pensaron conocerse."

Hay silencios que incomodan.

Y hay otros que simplemente se sienten bien.

Caminé por la orilla con los zapatos en la mano mientras las olas mojaban mis pies. El cielo estaba pintado de naranja y rosa, como si alguien hubiera derramado acuarelas sobre las nubes.

-¿Siempre caminas sola? -preguntó una voz detrás de mí.

No necesitaba girarme para saber quién era.

Thiago.

-Depende... ¿Siempre sigues a las chicas que conoces por accidente?

Él soltó una risa.

-Solo a las que me tiran una bebida encima.

Negué con la cabeza, divertida.

-Jamás voy a dejar de arrepentirme de eso.

-Yo espero que sí. Es mi mejor historia del verano.

Seguimos caminando sin decir mucho. A veces las conversaciones más bonitas nacen cuando nadie intenta impresionar al otro.

Hasta que alguien interrumpió el momento.

-Veo que ya hicieron las paces.

Cristian.

Estaba unos metros más adelante, apoyado en una baranda de madera con los brazos cruzados.

-¿Siempre apareces cuando nadie te llama? -le pregunté.

-Y tú siempre tienes una respuesta para todo.

Nuestros ojos se encontraron por un segundo.

No era una mirada de cariño.

Tampoco de odio.

Era algo más peligroso.

Curiosidad.

Thiago suspiró.

-¿Podemos pasar cinco minutos sin discutir?

Cristian sonrió de lado.

-Eso depende de ella.

-No. Depende de ti.

Por primera vez, ninguno de los dos respondió.

El viento hizo bailar mis rulos frente a mi cara.

No entendía por qué Cristian lograba sacarme de quicio... ni por qué, al mismo tiempo, quería saber más de él.

Quizás el mar tenía razón.

Las personas también llegan como las olas.

Algunas acarician la orilla.

Y otras llegan para poner todo de cabeza.

Capítulo 1: Hay veranos que duran para siempreBağımlısı olacağınız hikayeler. Şimdi keşfedin