El bus se detuvo lentamente en el terminal de Santiago mientras la ciudad seguía con su ritmo apurado de siempre. Personas caminando rápido, vendedores gritando ofertas, autos tocando la bocina y un montón de caras desconocidas que iban y venían sin mirar a nadie.
Para Valentina Álvarez, más conocida como Vale, todo se sentía extraño.
Bajó del bus con una mochila en el hombro y una maleta vieja que apenas aguantaba las ruedas. Miró alrededor tratando de convencerse de que había tomado la decisión correcta.
Santiago era enorme.
Demasiado enorme.
Pero era mejor que quedarse donde estaba.
Había pasado meses soportando peleas, gritos y problemas en su casa. Cada día parecía peor que el anterior. Sus padres ya no podían ni hablar sin terminar discutiendo y ella había terminado quedando en medio de todo.
Así que cuando apareció la posibilidad de irse a vivir con su tía a Santiago, aunque no fuera la mejor opción, la tomó.
No tenía más dónde ir.
-Ya, Vale... aguanta nomás
-murmuró para sí misma mientras agarraba su maleta-. Es solo por un tiempo.
Después de tomar una micro y caminar varias cuadras, finalmente llegó a la casa de su tía.
Era una casa pequeña, ordenada y bastante seria. Nada más verla, Vale sintió esa sensación incómoda de estar entrando a un lugar donde no era bienvenida.
Golpeó la puerta.
Después de unos segundos, una mujer de cabello oscuro y mirada fría abrió.
-Llegaste.
Ni un abrazo.
Ni un "qué bueno verte".
Solo eso.
Vale tragó saliva.
-Hola, tía Patricia.
Su tía la miró de arriba abajo.
-Pensé que ibas a traer menos cosas.
Vale apretó los labios.
-Es lo que tengo.
Patricia suspiró y se hizo a un lado.
-Pasa. Y te aviso altiro: acá hay reglas.
Vale entró con su maleta.
La casa estaba limpia, pero se sentía fría. Como si nadie realmente viviera ahí.
-Primero, no quiero desorden. Segundo, no quiero problemas. Ya tengo suficiente con los míos. Tercero, vas a ayudar en la casa porque no estás de vacaciones.
Vale dejó su mochila en el suelo.
-Está bien.
-Y nada de llegar tarde. No quiero andar preocupándome por dónde estás.
La adolescente soltó una pequeña risa irónica.
-Tranqui, no soy de las que hacen show.
Su tía la miró seria.
-Más te vale.
Vale bajó la mirada.
Ya entendía cómo iba a ser esa convivencia.
Su tía no era precisamente alguien cariñosa. De esas personas que parecían estar enojadas hasta cuando respiraban.
"Más pesada que pata en la guata", pensó Vale.
Pero no dijo nada.
Porque aunque quisiera irse, no podía.
No tenía otro lugar.
Esa noche, Vale estaba acostada en la pieza que ahora sería su habitación.
Era pequeña, con una cama, un escritorio viejo y una ventana que daba hacia la calle.
Escuchaba los ruidos de Santiago: autos pasando, gente conversando y la ciudad que parecía nunca dormir.
Sacó su celular y miró sus mensajes.
Muchos eran de su antigua casa.
No quería abrirlos.
No todavía.
Bloqueó la pantalla y dejó el teléfono a un lado.
Por primera vez en mucho tiempo estaba sola.
Y aunque debería sentirse tranquila, tenía miedo.
Miedo de empezar de nuevo.
Miedo de no encajar.
Miedo de que Santiago fuera igual de difícil que todo lo que había dejado atrás.
Al día siguiente tendría que ir a una nueva escuela.
Nuevos compañeros.
Nuevos profesores.
Una nueva vida.
-Ojalá esta vez sea diferente -susurró antes de quedarse dormida.
Sin saber que al otro lado de la ciudad había un grupo de chicos que cambiaría completamente su destino.
Un grupo conocido como...
La Toman.
CZYTASZ
La Chica Nueva de la Toman
RomansValentina Álvarez, una adolescente del sur de Chile, llega a Santiago escapando de una familia llena de conflictos y obligada a comenzar desde cero en la casa de una tía con la que apenas tiene relación. En un nuevo colegio de La Pintana, donde inte...
