En el año 1880, Argentina comenzaba una nueva etapa. En ese momento, el poder quedó en manos de un grupo reducido de personas: los grandes terratenientes y la élite económica del país. Ellos tenían las tierras, la riqueza y también gran parte del control político.
El protagonista de esta etapa fue el Partido Autonomista Nacional, más conocido como PAN, liderado principalmente por Julio Argentino Roca. Durante este período, que se extendió hasta 1916, el país vivió bajo un régimen oligárquico donde las decisiones quedaban concentradas en unos pocos.
Pero detrás de esa aparente estabilidad había un problema: la mayoría de la población no tenía una verdadera participación política. El voto era cantado y existía el fraude electoral, lo que permitía que los mismos sectores siguieran gobernando una y otra vez.
Con el paso del tiempo, comenzaron a aparecer voces que pedían un cambio. Así nació la Unión Cívica, que luego se transformaría en la Unión Cívica Radical (UCR). Este nuevo movimiento llegó con una idea clara: cambiar el sistema oligárquico desde sus raíces.
La UCR comenzó a reclamar elecciones libres, el fin del fraude y una mayor participación política. Después de años de reclamos, en 1912 llegó la Ley Sáenz Peña, una ley que cambiaría la historia argentina: estableció el voto obligatorio, secreto y universal masculino para los hombres mayores de 18 años.
Gracias a esta nueva ley, en 1916 ocurrió algo que hasta ese momento parecía imposible: Hipólito Yrigoyen ganó las elecciones y llegó al poder. Así comenzaba la etapa de los gobiernos radicales. Yrigoyen tendría dos presidencias y luego llegaría Marcelo T. de Alvear.
Mientras tanto, Argentina construía su economía alrededor de un modelo que parecía darle grandes oportunidades: el modelo agroexportador.
El país se convirtió en un gran productor de materias primas. Carnes y cereales salían desde Argentina hacia Europa, principalmente hacia Inglaterra, mientras que desde Europa llegaban productos manufacturados.
Argentina producía la materia prima y otros países la transformaban en productos terminados. A cambio, Argentina compraba esos productos ya fabricados.
Para que este sistema funcionara, comenzaron a llegar capitales extranjeros que permitieron construir ferrocarriles, puertos e infraestructura. Los trenes conectaban el campo con los puertos y facilitaban que la producción pudiera salir al exterior.
Además, la incorporación de máquinas agrícolas permitió aumentar la producción, pero también generó un problema: si las máquinas hacían parte del trabajo, se necesitaban menos trabajadores rurales.
Entonces muchas personas comenzaron a abandonar los pueblos y las zonas rurales para buscar nuevas oportunidades en las ciudades. Allí encontraron trabajo en fábricas e industrias, haciendo crecer una nueva protagonista de esta historia: la clase obrera industrial.
Pero todo parecía cambiar cuando llegó el año 1929.
Al otro lado del mundo, la caída de la Bolsa de Wall Street provocó una crisis económica mundial. Esa crisis hizo que disminuyera el comercio internacional, bajara la demanda de productos argentinos y cayeran las exportaciones.
Argentina, que dependía de vender sus materias primas al exterior, recibió un fuerte golpe. El modelo agroexportador comenzó a entrar en crisis y el país tuvo que buscar una nueva forma de producir.
Así comenzó a tomar fuerza una nueva estrategia: la Industrialización por Sustitución de Importaciones, conocida como modelo ISI.
La idea era simple: si antes Argentina compraba productos afuera, ahora debía empezar a fabricarlos dentro del país. De esta manera comenzaron a crecer las industrias nacionales.
Pero la crisis económica también provocó una crisis política. Muchos sectores comenzaron a alejarse de Yrigoyen: la oligarquía, parte del Ejército, conservadores, grandes empresarios y parte de la prensa.
Además, sus opositores cuestionaban su capacidad para gobernar debido a su edad avanzada y afirmaban que no estaba en condiciones de dirigir el país.
Y así, en 1930, llegó un momento que marcaría un antes y un después: el primer golpe de Estado argentino.
José Félix Uriburu derrocó a Hipólito Yrigoyen y puso fin al gobierno democrático. Con él comenzaba una nueva etapa: la Década Infame.
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ARGENTINA
Non-FictionUna historia de poder, cambios y conflictos. Desde 1880 a 2001. es un escrito para yo poder estudiar mejor ksjsjsj
