Vacio

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Mi último día de escuela fue el más doloroso sin dudas. Tuve que despedirme de todos, incluyendo a mi hermana.
Era el chico que sacaba diez y le encantaba bailar, en especial en los actos escolares. Era el orgullo de mi hermana. Ella siempre me abrazaba donde me veía. Todos me aplaudían, los chicos me querían muchísimo. Cuando bailaba todos se ponían a bailar conmigo. Era muy divertido.
En el ultimo baile de mi escuela decidí hacer un baile contemporáneo. Todo iba bien hasta que terminó. Me desmayé sin razón alguna. No podía respirar, estaba muy asustado. Cuando me encontraba inconsciente podía oír como murmuraban cosas no muy claras. Al despertar no había encontrado a nadie, solo una sombra muy aterradora, que empezó a acercarse a mí. Intenté levantarme pero vomitó sangre sobre todo mi cuerpo.
Recuerdo estar cubierto de sangre, mareado intentando alejarme de esa espantosa sombra. Cada puerta que abría la cerraba y me empujaba. Abrió las puertas de un pasillo que daba a un pequeño corredor. Al final veía unas escaleras que llevaban hacia unos cursos abandonados del edificio de la escuela.
Corrí lo más rápido que pude y subí hasta el último piso, al llegar a una ventana la veo a mí hermana en el patio, tan hermosa ella como siempre. Muy feliz, asustado comencé a llamar su atención. Pude ver miedo en su rostro al verme a través de la ventana. Porque todos sabían que el edificio donde estaba iba a ser demolido. Desde un lugar seguro del patio estaban esperando la demolición.
En ese instante sentí una paz al verla. Solo me despedí y el edificio se vino abajo.

* * *

Yo si fui un chico díez pero nadie me quería. Era odiado por la mayoría ya que ninguno nunca se propuso a conocerme, mucho menos a preguntarme como me sentía. A mi hermana le daba vergüenza verme, era yo quien siempre intentaba acercarse para pedirle un abrazo pero me ignoraba. Los aplausos eran realmente burlas, los bailes donde dije que todos me acompañaban fueron golpizas constantes que recibía.
El último baile fue realmente una última golpiza de mis agresores, donde me rompieron la nariz y un brazo. La sombra era mi silencio ante todas estas agresiones, era miedo a que nadie hiciera nada y las agresiones empeoraran.
Encontré una solución más viable para mis problemas. Subí hasta la terraza limpiándome las lagrimas y la sangre. El edificio no iba a ser demolido porque era nuevo e iba ha ser inaugurado muy pronto. Mi hermana estaba en su aula haciendo tarea cuando alguien gritó: "VA A SALTAR". Fue la primera vez que mi hermana volteó a verme, notó que estaba en la terraza llorando muy asustado, empezó a golpear el vidrio de la ventana también muy asustada. Solo pensé en ella. En ese momento sentí paz y me dejé caer. Fue ella quien me vio a través de la ventana como le daba fin a mi vida. Llorando y siendo consolada por sus compañeros y profesores.
Hermanita espero sientas vos también ese alivio que recibió mi alma al darse cuenta que ya no iba a sufrir más. Que ya no vas a ver como me golpean en la escuela. No habrá más vergüenza en los pasillos y no te voy a molestar más con mi frase: "¿me das un abrazo?, te necesito".

A través de la ventanaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora