Cuando Hoseok era completamente consciente de ser él no entendía del todo porque estaba ahí, ni siquiera lograba recordar con claridad todo lo que había pasado para llegar a ese lugar pero no se quejaba...de hecho se sentía cómodo.
—Cuéntame Hoseok, ¿Cómo te ha ido esta semana?
Levantó la mirada hacia aquella mujer que seguía frente a él hace casi cuarenta minutos, todavía sin romper el silencio que reinaba esa habitación, una tensión tan frágil que cualquiera podría cortarla con unas tijeras.
La psiquiatra todavía trataba de iniciar una conversación aunque Hoseok no parecía dispuesto a dar mucha información, como en todas las sesiones anteriores.
—No lo sé...supongo que bien, lo normal.
Se removió incómodo en su asiento. Si, claro que le gusta estar ahí pero el aroma de hospital le daba dolores de cabeza.
Tragar pastillas diariamente empezaba a pasar factura ya que su estómago empezó a hacerse muy sensible ante bastantes cosas.
Hoseok amaba ese lugar y él podría quedarse ahí toda su vida o al menos la mayor cantidad de años que pudiera, lo que odiaba era tener que hablar con sus cuidadores diariamente, al principio al menos dijo unas cuantas cosas de lo que sentía, pero conforme fueron pasando los meses dejó de abrirse ante las personas.
—Hoseok, necesito que te abras un poco más conmigo, créeme que lo único que quiero es ayudarte.
La doctora vaciló un poco, tratando de encontrar las palabras correctas para continuar con su pobre intento de persuadirlo.
—Cuando pregunto como estás también quiero saber sobre...tu otro yo-
—Jack. -interrumpió, temiendo que apareciera en cualquier momento-.
—Jack, claro. ¿Qué me cuentas sobre él?
Silencio de nuevo, volteo hacia el reloj percatándose de que faltaban solo 10 minutos para que la sesión acabará.
Sus manos empezaron a sudar, la respiración empezó a fallarle.. Miró nuevamente a la chica quien ya se había percatado del estado del contrario y le tendió una de sus pastillas contra el estrés.
Hoseok las tomó con cuidado, costándole un poco por su temblor corporal pero logrando calmarse hasta lograr hablar al menos un poco.
—Tengo miedo...de él, yo, yo no quiero que siga viniendo. -- su voz sonaba paniqueada y llena de miedo por la forma en la que hablaba, más ahora que por fin logró sacar todo no quería parar- ¿Qué pasa si me hace daño? No quiero saber lo que podría llegar a hacer, Doctora Nancy...
Hoseok se arrodilló frente a ella agarrándole la mano.
—Él hizo...
Silencio de nuevo.
—¿Hoseok?
Nada.
Solo se escuchaba la respiracion acelerada de Hoseok, empezó a abrir los ojos lentamente, dejando ver aquellos ojos color miel brillante.
Espera, ¿miel? Si Hoseok tenía los ojos cafés.
El chico se movió de una manera rápida, casi imposible de ver. Dejó ver aquella sonrisa que no veían siempre y el brillo de sus ojos que ya no reflejaba miedo, si no decisión. El ambiente empezó a tornarse tenso y entonces la doctora por fin conectó los cabos.
Él era Jack.
El chico tímido que estaba sentado hace tan solo unos minutos fue reemplazado por el que ahora la había acorralado contra el sillón, con una pierna levantada en el descanso y una de sus manos recargadas en el sillón mientras que con la otra la sujetaba del cuello.
—Escucha bien Nance, deja de hacer eso. No sabes lo que puedo llegar a hacer, puedo arrancarte todos tus dedos uno por uno, quemarte viva o torturarte hasta tu muerte apenas te descuides si vuelves a atormentarlo así.
No dijo nada, los guardias corrieron hacia Jack agarrándolo de los hombros pero él simplemente levantó las manos y se apartó unos centímetros.
—¿¡Escuchaste bien!?
De nuevo hubo un silencio raro.
El pulso de Nancy había aumentado, tenía miedo -su mirada era prueba de ello- y también temblaba.
Supo que ya habían alertado del peligro en cuanto escuchó a los guardias correr con sus grandes botas escuchandose tan malditamente coordinados entre todos. Se alejó lentamente de la psicóloga, sonriéndole de la manera más pura y falsa mientras volvía a sentarse en el sofá. Simplemente esperando a que los guardias terminaran de llegar y poder irse por fin a la habitación.
—Jack, necesito que colabores, en serio que me es difícil ayudar a Hoseok si de repente apareces sin avisar, ¿si?
—¡Oh! Claro-dijo alargando la o en un tono sarcástico más apegado a la burla- porque a mi me interesa que Jung mejore y dejar de venir cada que quiero.
La mujer no lo dejo de mirar, tratando de analizar cada gesto o un mínimo movimiento que delatara su gran ego y su fachada intimidante.
—Si, de hecho si te interesa, te interesa que Hoseok esté bien, ¿Crees que no lo se? Necesitas a Hoseok para vivir pero él no a ti, si llega a avanzar él estará bien pero, ¿y tú? perdón, me olvidaba, morirás.
Jack guardó silencio, uno muy largo y cargado de tensión. Volvió a mirar hacia la puerta y soltó una risa seca.
—¿Tus guardias no piensan entrar?
—Les alerte que todo está bien mientras volvías a sentarte.Pero no cambies el tema, necesito orientar a Hoseok y la reunión está a punto de acabar.
Lo siguiente que pasó realmente ya era algo normal cuando atendía a este chico, el chico con mirada profunda desapareció y en su lugar volví la visión de ese chico con sonrisa tímida que siempre trataba de abrirse con ella.
Siempre se ve cansado después de Jack, la mirada vacía que vuelve cada que el otro se va cargaba un gran peso en la psicóloga porque sentía que por más que traté y trabaje con Jung Hoseok nunca sería completamente libre de aquella sombra pasada que lo persigue desde su niñez.
Sabía pequeñas partes de todo lo que vivió Hoseok hasta los 14 al lado de su mamá, en cierto punto pudo deducir que su mamá era una persona ausente sentimentalmente, nunca llegó a comprenderlo del todo pues la información que Hoseok le había otorgado hasta el momento es nula pero era la suficiente como para saber que no la había pasado muy bien en toda su infancia.
El chico estaba extremadamente delgado, de una manera alarmante. Aparte de todas sus discapacidades mentales también trataba de superar la anorexia, desde que llegó se dió cuenta de que sería un caso difícil pero no imposible,
Hoseok iba a mejorar.
Tenía que mejorar.
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MONSTER
FanfictionJung Hoseok no ha sido afortunado durante sus largos 24 años y eso se puede notar enseguida, nadie a podido ayudarlo ni ha podido hablar profundamente con el. Yoongi es el único que logra escarbar en su mente . ADVERTENCIAS. Esta historia toca temas...
