Un abrazo después de un gol. Una sonrisa en el momento justo. Una foto tomada desde el ángulo perfecto. Eso fue suficiente para que los periodistas crearan el rumor de que Haaland y Jude eran mucho más que mejores amigos. Desde ese momento, cada par...
Desde aquel 20 de julio de 2020, Jude Bellingham y Erling Haaland construyeron una relación que ninguno de los dos imaginó que llegaría a tener alguna vez.
Con el paso de los meses se volvieron inseparables, tanto que rompieron cualquier significado de esa palabra. Poco a poco empezaron a darse cuenta de que había algo más entre ellos. Algo que ninguno de los dos se atrevía a aceptar.
Las luces del estadio iluminaban toda la cancha mientras miles de hinchas alentaban sin parar. Era una noche de Champions League y el Borussia Dortmund estaba dejando todo para quedarse con la victoria.
En el medio del campo estaba Jude Bellingham. Tenía apenas diecisiete años, pero jugaba con una tranquilidad que parecía imposible para alguien de su edad. Cada vez que la pelota pasaba por sus pies, los hinchas se ponían locos y los rivales tragaban saliva rezando para que este no meta un gol.
Unos metros más adelante estaba Erling Haaland: el alto que por alguna razón,no podía dejar de ver al menor
Erling ni siquiera se daba cuenta de cuándo empezaba a mirarlo. Pasaba en todos los partidos. Mientras el resto seguía la pelota, él terminaba buscando a Jude con la mirada. Le gustaba ver la forma en la que corría, cómo levantaba la cabeza antes de hacer un pase y la confianza con la que jugaba. Al principio pensó que era porque hacían un buen equipo. Pero, con el tiempo, empezó a preguntarse por qué seguía mirándolo incluso cuando la pelota ni siquiera estaba cerca de él.
El alto, rápido y casi imposible de detener arrancó a correr. Apenas vio a Jude levantar la cabeza, entendió la intención al instante y atacó el espacio libre. Jude no dudó. Metió un pase perfecto entre los defensores y dejó a Erling mano a mano con el arquero. El noruego controló la pelota sin perder velocidad y, con un remate potente, la mandó al fondo de la red.
El estadio explotó.
Gol del Borussia Dortmund.
Los gritos de los hinchas retumbaron por todo el estadio. Algunos saltaban, otros se abrazaban y más de uno celebraba con lágrimas de felicidad.
Erling estuvo a punto de salir corriendo para festejar el gol por su cuenta, pero apenas recordó quién había hecho ese pase perfecto cambió de dirección. Abrió los brazos y fue directo hacia Jude. Jude hizo lo mismo y, cuando estuvieron frente a frente, dio un pequeño salto, rodeando la cintura del rubio con las piernas.
Haaland lo sostuvo sin esfuerzo, sujetándolo por debajo de los muslos mientras Jude se aferraba a su cuello. Los dos reían como si se hubieran olvidado por completo de las más de ochenta mil personas que los rodeaban.
-¡Fue una locura! -exclamó Erling entre risas, dándole una pequeña vuelta antes de dejarlo nuevamente sobre el césped.
Jude soltó una risa y asintió con la cabeza. -Lo sé, soy el mejor Dijo el morocho con una sonrisita, mientras Haaland se reía y le despeinaba el pelo suavemente
No pasaron ni unos segundos cuando el resto del equipo llegó corriendo para festejar con ellos. Algunos abrazaron a Erling por el gol, mientras otros revolvían el pelo de Jude y le daban palmadas en la espalda por la asistencia.
Después de varios minutos de celebración, el árbitro hizo sonar el silbato por última vez.
El Borussia Dortmund era el ganador de la noche.
Apenas sonó el pitido final, el estadio explotó. Los hinchas empezaron a gritar, saltar y cantar como si no hubiera un mañana. Algunos se abrazaban, otros levantaban las banderas y aplaudían sin parar. El ruido era tan fuerte que casi ni se escuchaba lo que pasaba en la cancha. La emoción se sentía por todos lados. La inchada del Borussia Dortmund estaba enloquecida:gracias a nuestros dos protagonistas
Haaland y bellingham
Apenas terminó el partido, Jude se dejó caer boca arriba sobre el césped. Respiraba con dificultad mientras se pasaba el antebrazo por la frente para secarse el sudor.
Estaba a punto de incorporarse cuando una sombra se interpuso sobre él. Erling se dejó caer encima suyo, apoyando ambas manos a cada lado de la cabeza del inglés para no aplastarlo por completo. Quedó inclinado sobre él, con una enorme sonrisa dibujada en el rostro.
-Estás completamente loco. ¿Cómo hacés para meter pases así?
Jude soltó una risa sin poder evitarlo.
-¿Qué hacés? sabes que los medios les encanta iniciar rumores, ¿no? Erling se encogió de hombros, sin dejar de sonreír.
-¡Que me importa! Yo hago lo que quiero, más si se trata sobre ti.
Jude alzó una ceja.
-Después no te quejes cuando empiecen a inventar cosas. Erling soltó una carcajada corta.
-¿Y cuándo no inventan cosas? El inglés rodó los ojos, aunque una sonrisa terminó escapándosele.
-Tienes un punto, rubio. Por un momento ninguno de los dos dijo nada. Solo se quedaron ahí, todavía intentando recuperar el aire después de noventa minutos de partido. El ruido de la hinchada seguía llenando el estadio, aunque para ellos parecía haberse desvanecidl por completo.
-Eh... -murmuró Jude, dándole un golpecito en elbrazo--. ¿Pensás levantarte o planeás aplastarme hasta que cierren el estadio? Erling bajó la vista hacia él y sonrió de lado.
-Podría quedarme un ratito más.
-Pesás una tonelada.
-Mentiroso. Ni siquiera te estoy tocando.
-Obviamente, a mi nadie me toca.
-¿Eso fue una provocación?
-¡Idiota!
Los dos rieron al mismo tiempo. Desde un costado de la cancha, varios compañeros comenzaron a silbarles y a gritarles bromas.
Las risas no tardaron en contagiarse por todo el grupo. Erling negó con la cabeza entre divertido y resignado antes de incorporarse. Luego le tendió una mano a Jude.
-Vamos, ¿o te tiro una manta? Jude se río y la observó un segundo antes de sujetarla con firmeza. Con un solo tirón, Erling lo levantó del césped.
-Gracias.
-¿Por el gol?
Jude negó despacio.
-Solo te agradezco.
Erling sostuvo su mirada durante unos segundos. Sonrió, de esa forma tranquila que casi nunca mostraba dentro de la cancha.
-No puedes hacerte el misterioso. No te sale, sabes?
Jude no le respondió, pero esbozo una sonrisita mientras rodeaba a Haaland por los hombros. Caminando hacia el tunel con total tranquilidad
Nuestros protagonistas no se esperaban para nada las noticias que vendrían para mañana.
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Hola mis amores! 🥳🥳 Espero que este primer cap tenga mucho apoyo y amor, espero y les guste!!! 🥰🫶