En este capítulo habrá: Azúcar, caricias, besos, un Jude muy embarazado y un Erling muy sobreprotector.
El apartamento en Dortmund estaba sumido en un silencio acogedor.
Jude estaba estirado en el sofá, leyendo algo en su teléfono. Estaba en reposo absoluto por orden médica; tras el susto de hace una semanas, cuando los médicos le advirtieron que el ritmo frenético de los entrenamientos había puesto su embarazo en riesgo, su vida había cambiado totalmente. Jude, que siempre había sido una fuerza imparable en el campo, ahora debía mantenerse en casa y descansar, mientras que luchaba contra el aburrimiento.
La puerta principal se abrió y el aroma a césped y sudor del entrenamiento inundó el vestíbulo.
Erling entró con el semblante cansado, pero en cuanto sus ojos azules recorrieron la sala y encontraron a Jude, su expresión se suavizó. Caminó hacia él con esa mirada cansada, que a su vez demostraba una devoción que Jude todavía sentía que no merecía, aunque le encantaba.
Sin decir palabra, Erling se acurrucó contra el cuello de Jude, buscando el punto exacto donde la piel de su omega estaba marcada por el.
La marca de unión, justo en la base del cuello de Jude, latía bajo la mirada de Erling como un recordatorio de su vínculo. Erling hundió su rostro en esa zona, inhalando profundamente el aroma a cacao suave y reconfortante que Jude desprendía y que siempre lograba relajarlo y hacerlo sentir pleno y en casa.
En un gesto instintivo, Erling lamió la marca, un contacto húmedo y cálido que provocó un escalofrío en Jude. Era su forma de asegurarse de que todo estaba bien con su lazo.
—Hola, mi vida —ronroneo Erling contra su piel, soltando un suspiro profundo.
—Hola, E —respondió Jude, acariciando el cabello rubio de su alfa—. ¿Cómo ha estado el entrenamiento?
—Pesado. Pero ya estoy aquí. —Erling se separó apenas unos centímetros, observándolo fijamente—. ¿Te has movido mucho? ¿No has tenido alguna molestia?
Jude puso los ojos en blanco, con una sonrisa cariñosa.
—He estado sentado leyendo casi toda la tarde. Estoy perfectamente bien y de hecho, me gustaría ir a la cocina a buscar un poco de fruta.
Jude hizo el amago de levantarse, pero en un segundo, los brazos de Erling ya estaban rodeándolo.
—Hey, no, quieto —dijo, sujetándolo con firmeza pero con una sonrisa juguetona en los labios—. El doctor dijo "nada de esfuerzos innecesarios". Ir por fruta es un esfuerzo. Yo lo hago.
—¡Pero si es solo caminar! —rio Jude, intentando soltarse, pero Erling lo volvió a acomodar contra los cojines con insistencia—. No soy de cristal, estoy bieeeeen.
—¿Y si te tropiezas y te caes? —Erling lo miró con esos ojos tan azules,tan cargados de una angustia exagerada que Jude no pudo evitar sentirse enternecido—. No voy a arriesgarme. Tú quédate aquí, envuelto en tu mantita, que yo soy tu sirviente personal.
Jude suspiró, recostando su cabeza en el hombro de Erling. Sabía que pelear contra la sobreprotección de su alfa era una batalla perdida, al menos por ahora.
Erling se puso de rodillas frente a él, pasando sus manos grandes por la zona lumbar de Jude para darle un masaje y Jude cerró los ojos, dejando que su aroma a cacao se mezclara con el del noruego, sintiéndose, a pesar de la frustración por el descanso, el omega más cuidado y amado del planeta.
Con un último masaje tierno, el alfa se incorporó, dejando un beso rápido sobre sus labios antes de levantarse del sofá.
—No te muevas —ordenó Erling con esa seriedad protectora que ya le resultaba familiar—. Voy a buscarte algo de fruta.
Jude lo vio alejarse hacia la cocina con una sonrisa divertida. Mientras escuchaba el sonido de los cuchillos y el crujido de la tabla de cortar, sus manos bajaron de forma instintiva hacia su vientre.
Llevaba apenas tres meses de gestación; la curva era minúscula, un pequeño bulto apenas perceptible bajo la tela de su camiseta, pero para él lo era todo.
Acarició la zona con lentitud y pensó en cómo había cambiado su vida desde que aterrizó en Dortmund; en la intensidad de los partidos, en el ruido de los estadios, y en cómo, en medio de todo ese caos, había encontrado a Erling.
Qué bueno fue conocerlo, se dijo a sí mismo, sintiendo un calorcito en el pecho. Erling no solo era su compañero, su alfa o su colega; era el único lugar en el mundo donde Jude sentía que podía bajar la guardia por completo.
Unos minutos después, el alfa regresó con una expresión de concentración, como si estuviera a punto de ejecutar una jugada. En sus manos traía un pequeño plato con rodajas de manzana y una generosa bola de helado de vainilla a un lado.
—¿Helado con fruta? —preguntó Jude, soltando una carcajada suave al ver la presentación—. ¿Eres experto en nutrición , alfa?
—No me culpes por querer ver feliz a mi omega precioso —respondió él con seriedad, aunque sus ojos brillaban con esa chispa juguetona—. Además, me aseguré de que los trozos fueran pequeños. Para que no tengas que esforzarte ni masticando demasiado.
Se sentó a su lado y pinchó un trozo de manzana con el tenedor, cubriéndolo con un poco de helado antes de acercárselo a la boca de Jude.
—Mi amor, de verdad, aprecio lo que haces pero creo que puedo comer solo —protestó Jude, intentando alcanzar el plato—. Mis manos funcionan perfectamente.
—No —dijo Erling, retirando el tenedor con un gesto rápido para luego darle otro beso en los labios y fingir estar ofendido—. Comer requiere que te sientes erguido, que levantes el brazo, que lleves el tenedor a la boca... es un esfuerzo innecesario para un omega que debe estar descansando. Abre la boca, Jude Bellingham.
Jude rodó los ojos, pero no pudo contener la sonrisa. Se dejó alimentar, disfrutando de la mezcla fría del helado con la manzana crujiente. Después de todo, tener a su Vikingo personal actuando como un mesero de lujo en su propio sofá era la cosa más ridícula y, a la vez, más dulce que había experimentado nunca.
Erling se distraía pinchando otro trozo con esa seriedad cómica, y Jude, viéndolo ahí, tan dedicado, terminó de confirmar que, fuera del campo de fútbol, el mayor trofeo de su vida estaba sentado a su lado alimentándolo con helado y manzanas.
YOU ARE READING
Dortmund
FanfictionEn esta historia publicaré varios oneshots sobre Jude y Bellingham (omegaverse). Serán más románticos y girarán entorno a Jude Omega y su relación viviendo juntos.
