En la estricta sociedad de Joseon, las vidas de los hombres están escritas desde su nacimiento. Jeon Jungkook es un noble disoluto y caprichoso, acostumbrado a obtener todo lo que desea sin importar las consecuencias. En el extremo opuesto está Jim...
Antes de iniciar esta nueva historia quiero invitarlos a sumergirnos en un mundo distinto. Uno donde las clases sociales y la distancia entre ellas eran un abismo que no se puede cruzar. Pero sin duda, la vida nos lleva a hacer cosas imposibles movidos por el amor.
Para poder disfrutarla como se debe.... necesitamos usar unos lentes especiales: Los lentes del pasado. Un gran maestro de historia me dijo alguna vez: "Para entender el pasado necesitamos verlo con ojos del pasado, no del presente"
Para que disfruten al 100% de esta travesía por Joseon, aquí les dejo algunos datos históricos súper rápidos que les ayudarán a entender mejor el funcionamiento.
Los nobles tenían todos los privilegios. Eran dueños de las tierras, del dinero y de las personas. Jamás trabajaban y controlaban el imperio.
La diferencia de clases era un abismo. Un noble y un siervo no podían amarse; cruzar esa línea se castigaba con la muerte.
Los matrimonios eran arreglados. El amor no importaba. Los padres elegían las parejas de sus hijos solo para ganar más poder y dinero.
La palabra de un padre era la ley. La piedad filial obligaba a los hijos a cumplir todos los deseos de sus padres. Desobedecerlos era el peor de los delitos.
El amor entre hombres existía, pero en secreto. Se le llamaba Namsaek. No era ilegal, pero un noble debía casarse con una mujer y tener amantes masculinos.
El Namsaek se mantenía oculto en la intimidad, la sociedad fingía no ver nada. Pero si causaba algún escándalo podrían ser castigados severamente
Las casas de Kisaeng eran centros de entretenimiento. Los nobles iban allí a beber, cerrar acuerdos políticos y disfrutar del arte.
Las Kisaeng eran artistas muy cultas. Aunque eran de clase baja, dominaban la poesía, la música y la danza para entretener a la alta sociedad.
Los esclavos eran considerados propiedad, no personas. Legalmente eran tratados como objetos; se podían comprar, vender, regalar o heredar como si fuesen ganado.
No tenían derechos ni control sobre su cuerpo. Un esclavo no podía poseer nada, no decidía con quién casarse. Un amo podía disponer de ellos a su antojo aun que socialmente se consideraran "protectores"
Tocar a un noble sin permiso era un delito grave. Un esclavo jamás debía mirar a los ojos a su amo, hablarle sin que se lo pidieran y, mucho menos, tocarlo. El contacto físico no autorizado se consideraba una ofensa directa al honor y se castigaba severamente con azotes.
Espero que sea de su agrado, que le den mucho cariño con sus votos y comentarios. Acompáñenme a esta nueva aventura.
Loui Lu
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