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Rezare por tí

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Viví a mi temprana edad en una zona rural del sur de mi país, asique dedique mi adolescencia a ser veterinaria sin muchos estudios acudiendo a terrenos con ganado a atender a animales enfermos o prevenir enfermedades en el invierno
Hace dos años, en la ciudad, a comienzos de mi adultez, llegó a mi vida un hombre atareado, trabajador, ordenado, dedicado, que me veía con furia cuando pronunciaba el mínimo de inseguridad en mi figura. Incluso cuidaba de mis problemáticos sueños y pesadillas: mi Paul
Un precioso día recuerdo a ver recorrido mis dedos por su cuerpo y dejarle un beso en la mejilla
Se fue serio, hablando por teléfono
Ese hombre me sostenía con confianza de las caderas cuando llegaba del trabajo
Podía dedicar mi respiración a él, el sonido de nuestro gran reloj que decoraba la sala principal del hogar contaba los segundos en los que me podía concentrar en mi hombre
Ese mismo día tuve la infeliz coincidencia de encontrar un cajón a medio abrir en su pequeña oficina que mantenía en un cuarto únicamente iluminado por una linterna
Huesos animales, bolsas con sangre que note que era de vacuno
Trajine a fondo, fotografías de vacas muertas, sangre regada, lugares desolados, explanadas de tierra seca, lugares que nunca había visto ni sola ni acompañada con mi hombre
Apuntes en un código extraño
Veía continuamente a Paul transcribiendo cosas que no lograba entender, era español, letras comunes, pero parecía que agrandaba cada letra con un conjunto especifico de letras a lazar
"Códigos" "Khaadá" "Jatgana"
Cuadernos gruesos con tapas de cuero endurecido, títulos extraños, cintas de audio
Hubiera jurado haber sentido algo mirándome a mis espaldas en el marco de la puerta
Posteriormente simulé el desorden en el que encontré el cajón junto a su contenido
Paul llegó, como siempre un hombre magnifico, fuerte, encantador, me lanzo contra el sillón y me llenó de besos, casi se me olvida lo que vi en ese cajón

Una noche lo sentí levantarse a horas de la noche, le pregunté a donde iba y se limitó a comentarme que surgió un problema en su trabajo, se veía entre alegre y apurado
A medio vestir salió antes de que el mínimo rayo de sol se asomara por nuestras ventanas, sin desayunar
En la mañana de ese día deprimente, recuerdo despertar asustada por unos golpes en la puerta de mi casa
Un par de policías fueron a mi dirección a comentarme de la temprana muerte de mi Paul y se me hizo a la entrega de un monton de sus cosas personales de las que no tenía idea de su existencia, tales como una riqueza enorme que mi pobre hombre había heredado de su familia, familia que le hizo la vida infierno de pequeño. Un par de cartas que llevaba en sus bolsillos, confiaron en que yo las podría entregar a sus destinatarios considerando el fatídico suceso.
Fui a la morgue a reconocerlo, tenía dos balazos en el corazón. En resumen, un hombre desnudo en la calle le disparo a Paul y se suicidó despues con la misma arma pegándose un tiro para arriba de la boca
Fueron alrededor 3 interrogatorios en los que participe como posible cómplice, luego como víctima y finalmente observando al único familiar que le quedaba al difunto asesino
Se me interrogo acerca de lo que pude llegar a saber esa noche o si tenía sospecha de algo, a lo que me negué
Antonio Ron, era el asesino: hombre de mediana edad con un poco de sobrepeso, descalzo asique tenía los pies molidos por piedras u otras cosas, el familiar comentaba que estuvo desaparecido por casi una década, le daba una señal de vida de forma irregular mandándole cartas extrañas, su letra era inentendible- lo único que pude entender era que me decía hola, con eso me bastaba-
Pase una semana entera sin comer, tirada en mi cama hasta que sentí que me moriría si no bebía algo, comí como pude
Pase mucho tiempo mirando las cosas de Paul

La noche anterior, mientras me desvelaba luchando por dormí vi una figura geométrica, un triángulo rojo de tamaño inmenso, cruzando mi cuarto y de alguna forma sin achicarse ni doblarse esconderse detrás de mis cortinas, las proporciones no cuadraban, me tiritaba la mandíbula mientras esa figura jugaba suavemente con las cortinas

Empezó a crecer cada vez más, tanto que no podía ver la figura por completo, pero no chocaba con ninguna parte de mi cuarto, ningun sonido, no rozaba con nada, solo no paraba de crecer hasta que me diera migraña de tanto intentar entender

Rezare Por TiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora