Capítulo 1

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Todos esperan 2 horas o menos, pero yo espere mucho y lo esperaré hasta que regrese...ya que el lo prometió y siempre regresa...

El aire ardía.
El suelo se quebró bajo sus pies cuando una nueva explosión sacudió todo a su alrededor.
Respiró con dificultad.
Su brazo izquierdo sangraba sin parar y una profunda herida recorría parte de su costado.
Aun así...
No retrocedió.
Frente a él, una enorme silueta comenzó a levantarse entre el humo.
El monstruo volvió a rugir.
Las piedras vibraron.
El joven cerró los ojos apenas un segundo.
"Todavía no..."
"No puedo caer..."
"No hasta terminar esto..."
Una intensa energía azul envolvió todo su cuerpo.
Las rocas comenzaron a elevarse del suelo.
Con un fuerte impulso volvió a lanzarse hacia aquella gigantesca sombra.
La batalla estaba lejos de terminar.
-¡Tails, detrás de ti!
La explosión hizo temblar gran parte de la ciudad.
Eggman observaba el campo de batalla desde el interior de uno de sus robots gigantes.
-¡Ja, ja, ja! ¡Hoy nadie podrá detenerme!
-¡Eso ya lo veremos! -gritó Sonic antes de salir disparado a toda velocidad.
Knuckles destruyó una máquina de un golpe.
Shadow utilizó Chaos Control para aparecer detrás de otra.
Rouge descendió desde el cielo esquivando varios disparos.
Metal atravesó un grupo completo de robots sin detenerse.
Amy protegía a Cream mientras esta ayudaba a los heridos.
Blaze envolvió varias máquinas en enormes llamas que iluminaron todo el lugar.
El combate continuaba.
Pero...
Eggman comenzó a reír.
Una risa distinta.
Más confiada.
Más burlona.
-Qué curioso...
Miró rápidamente a todos los presentes.
Después sonrió.
-Hoy falta alguien...
Durante un instante...
Nadie respondió.
Solo continuaron peleando.
Como si aquella frase nunca hubiera sido pronunciada.
La casa permanecía completamente en silencio.
Era demasiado grande para una sola persona.
El niño dejó cuidadosamente una pequeña bolsa sobre la mesa.
No había nadie esperándolo.
Nunca había nadie.
Caminó lentamente hasta la cocina.
Abrió uno de los gabinetes.
Vacío.
El siguiente.
También vacío.
Abrió el refrigerador.
Nada.
Lo cerró con la misma tranquilidad con la que lo había abierto.
Como si aquella escena se hubiera convertido en parte de su rutina diaria.
Respiró hondo.
Luego tomó un pequeño balde con agua y un trapo viejo.
Se arrodilló frente a una parte del piso de madera.
Frotó.
Una vez.
Dos.
Tres.
Diez veces.
El silencio era lo único que lo acompañaba.
Se detuvo.
Observó aquella pequeña mancha oscura que permanecía allí.
Había intentado quitarla muchas veces.
Demasiadas.
Pero nunca desaparecía por completo.
Bajó lentamente la mirada.
No dijo nada.
No lloró.
Solo dejó el trapo a un lado.
Se levantó.
Y continuó limpiando el resto de la casa como si todo estuviera completamente normal.
Como si aquella mancha ya formara parte del lugar.
Como si hubiera aprendido...
A vivir con ella.

Hasta que regreses Stories to obsess over. Discover now