Día 6

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Cada día es más difícil convivir con ellos, sus voces jamás se callan, gritan todos al mismo tiempo, no se entiende que tratan de decir. Intenté muchas veces ayudarlos, pero solo están allí, a veces gritando, a veces susurrando, otras, llorando.
Igualmente prefiero escucharlos, porque si no los escucho, los veo... y ahí si, eso si me da miedo, sus rostros delgados, alargados y pálidos, sus ojos rojos, hundidos con pupilas totalmente dilatadas, sus dientes en punta, como si se los hubiesen limado al propósito para aparentar ser unas bestias salvajes; verlos parados al pie de mi cama en silencio, es totalmente perturbador, nunca hicieron nada, pero debo admitir que sentir sus miradas hace que se me dificulte conciliar el sueño. Sigo sin saber el porqué están acá, que quieren o que necesitan, muchas veces les pregunté, grité e imploré que se detuvieran, que me dejaran en paz, tiré agua bendita como se hace en las películas, quemé unos cuantos yuyos, probé tantas cosas, pero nada funcionó, simplemente se quedan conmigo como sanguijuelas drenando mí energía día y noche. Me han dicho que es brujería, que estoy poseído, que la casa tenía algo, tantas cosas escuché pero todos los consejos fueron en vano, porque ellos siguen acá. Tal vez debo considerar la idea de aprender a vivir con ellos, después de todo, solo gritan u observan. No lo sé, debo pensar muy bien qué voy a hacer, una vez que tome una decisión no habrá vuelta atrás.

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