Sydney, 4 de marzo de 1974.
La casa que compartían Angus y Malcolm Young era un desastre controlado: guitarras apoyadas contra las paredes, latas de cerveza vacías sobre la mesa, ropa tirada por el suelo y un olor permanente a cigarrillos y sudor juvenil. Los dos hermanos Omegas vivían como podían mientras intentaban que AC/DC despegara de verdad. Dave Evans estaba resultando ser un desastre como vocalista: voz floja, actitud de diva y cero química con el público. Mark y Phil ya habían tirado nombres, pero ninguno convencía.
Angus, con sus 19 años recién cumplidos, caminaba de un lado a otro en la sala como un cachorro hiperactivo. Su cuerpo pequeño y delgado aún conservaba ese olor dulce y eléctrico típico de omega joven, mezclado ahora con algo más oscuro: el aroma pesado y ahumado de un cierto alfa que había estado marcando territorio en él durante semanas.
-Malcolm, escuchame un segundo -empezó Angus, con esa voz traviesa que usaba cuando quería salirse con la suya.
Malcolm, sentado en el sofá con una guitarra en las manos, ni levantó la vista.
-No.
-Ni siquiera sabés qué te voy a decir.
-Sé exactamente qué me vas a decir, Angus. Y la respuesta es no.
Angus se tiró al lado de su hermano, apoyando la cabeza en su hombro como cuando eran más chicos.
-Bon es buenísimo, Mal. Tiene voz ronca, carisma de mierda, sube al escenario y la gente se vuelve loca. Lo viste aquella noche en el bar.
Malcolm soltó una risa seca.
-Lo vi cogiéndote contra la pared del fondo del bar, Angus. Eso es lo que vi.
Angus se rio, sin vergüenza alguna.
-Esa fue la segunda noche. La primera solo hablamos.
-Mentira.
-...Bueno, casi solo hablamos.
El mayor de los hermanos Omegas se frotó la cara con las manos, cansado. Bon Scott tenía casi 28 años. Era un alfa fiestero, conocido por beber como cosaco, pelearse en bares y follarse a medio Sydney. Y ahora estaba clavado hasta el fondo en la vida de su hermano menor. Malcolm no era idiota: olía a Bon en cada rincón de la casa. En las sábanas de Angus. En el cuello de Angus. Incluso en el puto sofá.
-Ayer llegué temprano -dijo Malcolm de repente, con voz baja y asqueada-. Escuché todo, Angus. Tus gemidos de omega en celo, esos ruidos mojados y asquerosos, y las risas bajas de ese hijo de puta como si hubiera ganado un premio. Cerré la puerta y me fui a tomar algo al pub porque no quería seguir escuchando cómo mi hermano pequeño se dejaba destrozar.
Angus se mordió el labio, las mejillas ligeramente rojas, pero sus ojos brillaban de picardía. Recordaba perfectamente la escena.
Flashback - 3 de marzo
Bon había aparecido sin avisar, oliendo a whisky caro y a alfa enrabiado después de una pelea tonta en un bar. Angus apenas cerró la puerta cuando ya estaba contra ella, las manos grandes del alfa sujetándole las muñecas por encima de la cabeza.
-Hueles a necesidad, young -gruñó Bon contra su cuello, inhalando profundo-. ¿Me extrañaste?
Angus solo pudo gemir cuando Bon le bajó los pantalones de un tirón. No hubo preliminares suaves. El alfa lo levantó como si no pesara nada, le separó las piernas y lo empaló de una sola embestida profunda. El nudo ya medio hinchado rozaba justo donde Angus más lo necesitaba.
-Bon... joder... más fuerte -suplicó el omega, uñas clavadas en la espalda tatuada del alfa.
Bon se rio, esa risa ronca y victoriosa que Malcolm había escuchado desde el pasillo.
-Pero que necesitado... Mi omega travieso. Vas a tomar todo, ¿verdad?
Lo folló contra la pared, luego en el sofá, y finalmente en la cama. Angus gritaba, gemía, lloriqueaba de placer mientras Bon le mordía el hombro (sin reclamarlo todavía, pero cerca). El sonido húmedo de piel contra piel, el chapoteo del slick del omega empapando todo, y los gruñidos bajos de Bon cada vez que se enterraba hasta el fondo. Cuando el nudo se hinchó del todo y los ató, Angus se corrió tan fuerte que vio estrellas, temblando y apretando alrededor del alfa.
Bon se rio contra su oreja mientras lo llenaba.
-Buen chico... eso es. Toma todo, Angus. Todo para ti.
Malcolm, que había llegado en ese preciso momento, escuchó los gemidos agudos de placer de su hermano y las risas triunfantes de Bon. Hizo una mueca de asco profundo, cerró la puerta en silencio y se fue.
Fin del flashback
-Fue increíble, Mal -dijo Angus con una sonrisita soñadora, volviendo al presente-. Pero eso no tiene nada que ver con la banda.
Malcolm lo miró como si le hubiera crecido otra cabeza.
-¿Estás jodidamente loco? ¿Quieres meter al tipo que te está cogiendo a diario como vocalista de AC/DC? ¿Al alfa que te marca como si fueras de su propiedad? Tengo 21 años, Angus. Tú 19. La banda es nuestra. No voy a dejar que un viejo borracho entre y lo arruine todo solo porque te gusta cómo te folla.
Angus se sentó de rodillas en el sofá, mirándolo con esos ojos grandes y obstinados.
-Bon no es viejo. Y sí, me folla como nadie, ¿y qué? Eso no quita que tenga la voz perfecta para nosotros. Imaginate: vos y yo en las guitarras, Phil en batería, y Bon al frente. La gente se va a volver loca. Es carismático, tiene presencia, y... -bajó la voz, travieso- huele a ganador.
Malcolm soltó un bufido.
-Huele a whisky y a semen, Angus. Eso es lo que huele.
Angus se rio y le dio un empujoncito.
-Vamos, Mal. Dejalo hacer una audición. Solo una. Si no funciona, nunca más te molesto con esto. Te lo juro por mi primera guitarra.
Malcolm se quedó en silencio un largo rato, mirando la pared. El cuello de su hermano pequeño seguía cargado del olor de Bon. Era obvio que Angus ya estaba medio reclamado, aunque no llevara la mordida oficial. El omega estaba enamorado (o al menos obsesionado) y no iba a parar de insistir.
-...Voy a arrepentirme de esto -murmuró Malcolm finalmente.
Angus soltó un grito de alegría y se le tiró encima, abrazándolo fuerte.
-¡Gracias, hermano! Te juro que va a ser genial. Bon va a encajar perfecto.
Malcolm lo apartó con una mano en la cara, medio riendo a pesar del asco.
-Más te vale que no empiecen a cogerse en el estudio, Angus. Porque si escucho una sola vez que Bon te tiene contra la consola mientras yo estoy tratando de grabar un riff, lo mato. A los dos.
Angus solo sonrió con esa expresión traviesa que lo caracterizaba, el mismo gesto que usaba antes de hacer alguna locura en el escenario.
-No prometo nada.
Se levantó de un salto, ya buscando el teléfono para avisarle a Bon. Su cuerpo pequeño vibraba de emoción. En su mente ya veía a ese alfa sobre el escenario, sudoroso, cantando con esa voz rota mientras él tocaba la guitarra como poseído.
Malcolm suspiró, rascándose la nuca. Sabía que esto iba a traer problemas. Problemas grandes, pegajosos y con olor a whisky.
Pero Angus ya estaba feliz, tarareando una melodía nueva mientras marcaba el número. Y cuando Angus Young se ponía así de terco... no había alfa, omega ni banda en el mundo que pudiera detenerlo.
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Juro que no le sé bien al omegaverse, hago lo que puedo 💔
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He's my man
FanfictionSydney, 1974. Angus Young, un omega de 19 años lleno de energía, convence a su hermano Malcolm para que su novio alfa, el carismático y rebelde Bon Scott, audicione como vocalista de AC/DC. Entre tensiones familiares, escenarios ardientes y una atra...
