Capitulo 1: Duele Perder a Alguien

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La tarde era soleada, los rayos del sol golpeaban con fuerza el rostro de un muchacho de piel semi palida, pelo largo negro lacio, acompañado de sus pestañas largas y el fruncido de sus cejas sin comprender lo que sucede con su mirada oscura y profunda. Esta bien vestido un traje para una velada tan melancólica observando a su madre llorar, a su tío roto en un llanto a toda la familia reunida en un solo lugar.

Una despedida; la despedida de una mujer a la que todos amaban, ahora descansaba bajo la tierra, donde posiblemente si es que hay un Dios en el cielo cuidaría de la mujer mas fuerte del mundo.

El jóven levanto su mirada, observando a su familia disiparse en silencio mientras que su madre se acercaba para abrazarlo buscando consolar a un cascarón vacío, su madre era la única que necesitaba consuelo en ese momento, y su padre lo intentaba junto a sus hermanos pequeños.

—Cariño, todo va a estar bien, hiciste lo que pudiste y eso valió cada maldito segundo. —dijo el esposó mientras abrazaba a su mujer.

—M-Mamá, no... no llores, por favor, mi abuelita esta descansando por fin de sus hijos y del abuelo. —el niño mas pequeño que tenía un peluche de perro, no pudo evitar que las lágrimas bajaran de sus ojos.

—Mamá, ya... la abuela esta muy agradecida te lo aseguro... —hablo la niña mas grande que su hermano pequeño, tratando inútilmente de limpiar las lágrimas de su madre.

El jóven de pelo largo negro, se quedo observando la escena aun sin poder procesar lo que pasaba en este momento. Sus manos recorrieron su rostro con claramente ningúna lagrima, tampoco sentía la necesidad de llorar, de sentir lastima. Su padre lo miró y lo obligó a abrazar a su mamá, el joven no dijo nada y se acercó a consolar a su madre en silencio, dandole palmaditas en su espalda en un cálido abrazó.

—Ma, la abuela ahora descansa; no llores porque sabes que tú eres la que mas presenté estuvo antes de que ella falleciera. —la voz del joven era desprovista de una cierta calidez, pero que era lo suficientemente suave para compensar la frialdad de sus palabras.

—Ay... Antoni... Tu abuela te amaba mucho, mucho, mucho... —dijo la madre abrazando a su hijo mayor con mas fuerza, como si el necesitará aquel consuelo, cómo si el, estuviera mas triste que ella.

«Si, mi madre tiene razón; mi abuela siempre fué calida conmigo, amable, me quería con todo su corazón. Pero... Aunque no la haya bajado a ver constantemente, no puedo decir que la extraño o siento pena por su muerte; pero ahora que me pongo a reflexionar... ¿Sería capaz de actuar así si perdiera a mis padres? Seguramente no, estaría mas devastado, los amo mucho pero... Perdóname madre, no entiendo tú dolor».

Antoni en este momento no podía describir cómo se sentía, pues no sentía ni una mínima pizca de remordimiento tras no haber pasado tiempo con su abuela. Lo que hizo que Antoni de verdad se enojará, era mirar a esas personas que dañaron a su abuela; su madrina y su esposo, su tío y también su abuelo. Esas personas que lloran falsamente, esas personas que atormentaron a la mujer que mas amaba a su madre.

—¿Ustedes qué lloran? —pregunto el joven con irritación en su voz, separándose un poco de su madre.

—Hijo... ¿De qué hablas? —Desconcertada respondió la madrina.

—Si, ustedes fueron quienes acabaron con su vida; la sobreexplotaban con sus discusiones patéticas, con sus borracheras estúpidas y todavía le exigían... ¡Cuando ni siquiera podía respirar y dependía de su concentrador para hacerlo! —Antoni ya no tuvo la suficiente paciencia y su voz fría se volvió un gritó de ira y rabia —. Ustedes jamás vieron por ella, ustedes la mataban lentamente con sus idioteces e imbecilidades.

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⏰ Last updated: Aug 20 ⏰

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