Dicen que las primeras impresiones pueden cambiar una vida.
En mi caso, la primera impresión llegó acompañada de seis cafés derramados sobre un traje italiano que probablemente costaba más que mi alquiler de un año.
Si alguien me hubiera dicho aquella mañana que el hombre al que acababa de arruinarle la chaqueta terminaría convirtiéndose en la persona que más pondría a prueba mi paciencia, mi orgullo y mi corazón... me habría reído.
Mucho.
Porque Alessandro Moretti y yo jamás estuvimos de acuerdo en nada.
Él veía la moda como arte.
Yo la veía como una historia que debía sentirse real.
Él exigía perfección.
Yo creía que las personas imperfectas eran las que creaban las mejores ideas.
Discutíamos por horarios.
Por fotografías.
Por vestidos.
Por luces.
Por absolutamente todo.
Y, aun así...
Siempre terminábamos encontrando la mejor solución cuando dejábamos de intentar demostrar quién tenía la razón.
Nunca imaginé que una agencia de moda en el corazón de Nueva York terminaría convirtiéndose en mi segundo hogar.
Ni que personas como Maya, Samuel, Olivia, Marcel, Camila, Bianca, Gabriel y Nicolás acabarían siendo una familia que jamás planeé tener.
Pero, sobre todo...
Nunca imaginé que el hombre más desesperante que había conocido sería también el primero en creer en mí cuando ni siquiera yo estaba segura de poder hacerlo.
Aunque, claro...
Todo eso ocurrió mucho después.
Muchísimo después.
Porque esta historia no empezó con un beso.
Ni con un flechazo.
Ni siquiera con una sonrisa.
Empezó con un lunes.
Seis cafés.
Y el peor accidente laboral de toda mi vida.
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Bajo los reflectores
RomanceValentina Rossi siempre ha tenido un plan: trabajar en la industria de la moda y demostrar que el talento vale más que un apellido famoso. Cuando consigue un puesto en LUMIÈRE, una de las agencias de moda más prestigiosas de Nueva York, cree que est...
