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Lavanda -One Shot-

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Tocó dos veces el duro y frío portón negro. La calle estaba vacía; parecía como si de verdad todos estuviesen escondidos, aunque ya eran pasadas las once de la mañana.

Esperó pacientemente. Por un momento pensó que tal vez era una señal de que no debía estar ahí, que aún nadie lo había notado merodeando.

Cuando quiso retroceder, mientras con sus manos apretaba con más fuerza de la necesaria el ramo de flores que había escogido, ya era algo tarde. La puerta principal crujió al tiempo que unas llaves encajaban en su seguro, abriéndola lentamente.

—¿Sí? ¿Quién...? —Una dulce señora de cabellos oscuros y revueltos se asomó lentamente, precavida, pero su voz se detuvo cuando vio al joven enfrente—. ¿Ji Yong? ¿Eres tú?

Ji no pudo evitar sentir la alegría acumulada en su pecho. Lo había reconocido, pese a los años y la lejanía.

—Sra. Jana, sí, soy yo. Sé que debí llamar o tal vez mandar algún mensaje. —Miró avergonzado al piso—. Vine de visita a la ciudad y quería saber cómo estaba. No quiero importunarla.

La señora lo veía expectante detrás de la protección metálica.

Pero antes de que siquiera pudiera decir algo más, ella terminó por abrir la puerta y desbloqueó el seguro de la protección metálica. Entonces lo acogió en un cálido abrazo que hacía responder sus dudas sobre haber escapado.

El ramo de flores se estrujó al compás del gesto.

—¡Oh, Ji Yong! ¡Qué bueno verte! —Se separó de él, tomándolo por los hombros—. Creí que te habías olvidado de esta vieja. Pasa, pasa. —Lo tomó firmemente del antebrazo—. Supongo que son para mí. —Tomó las flores rápidamente.

Así era la señora Jana: sensata, como Ji Yong también lo era.

—Lo son, y jamás me olvidaría de usted —se limitó a decir mientras, con mucha obediencia, se dejaba guiar por quien durante muchos años lo cuidó en su época escolar.

La señora lo miró con cariño y prácticamente lo arrastró hasta sentarlo en la sala. Los sillones tenían un antiguo tapiz de rosas; eran de los muebles favoritos de Ji Yong. Tan pronto la señora Jana dejó las flores sobre la mesa, se fue de inmediato a su pequeña cocina, perdiéndose por los pasillos de la casa y dejándolo observar el lugar con tranquilidad.

Adoraba esa casa. Pasó muchos años en ella cuando era universitario. Conoció a Seung Hyun gracias a que este lo llevó a visitar a su abuela. Ella, siempre que podía, le ofrecía un plato de comida, algún trabajo o lo que fuera para ayudarlo un poco. Sus estudios lejos de casa habrían sido el doble de difíciles si no hubiese sido por ella.

—¿Hace cuánto llegaste? —La Sra. Jana regresó con un par de tazas de té entre las manos.

De esa pregunta derivaron varias más. Entre pláticas sobre el trabajo de Ji Yong y las piernas cansadas de la Sra. Jana, debido a su edad, también hablaron del nuevo y adorable perro pug que había adoptado y que ahora detestaba porque no la dejaba dormir.

Sin haberlo planeado, acabaron bebiendo cinco tazas de té. En el corazón de Ji sucedió todo en apenas diez minutos, pero en realidad habían pasado un par de horas.

—Pero el negocio va muy bien. Intento organizarlo todo de nuevo —finalizó mientras mordía un trozo de galleta de nuez.

—Claro que sí, siempre tuviste talento.

Las mejillas de Ji se sonrojaron.

—Te ves mucho mejor ahora, Ji Yong. Mírate, has subido de peso lo suficiente para parecer humano. Habías estado muy mal de salud. —Bajó un poco la mirada mientras Ji volvía a tomar la taza entre sus manos—. Aunque sé que eso también pudo deberse a... él.

Lavanda | GTOP-ONE SHOT-La tua prossima ossessione. Scoprilo ora