En la cafeteria donde Taehyung trabajaba, siempre sonaba la misma canción.
Casualmente, a esa hora llegaba el cliente más fiel a pedir un café filtrado. En secreto, solo iba para verlo a él.
Un día le llegó una carta anónima sin saber que su vida c...
"A veces no es lo que significa literalmente, es lo que para ti representa."
Anónimos.
Era la canción que fielmente escuchaba en su trabajo. Hace unos meses llegó a trabajar ahí. Podría decir que amaba su trabajo. Después de todo, el café siempre ha sido parte de su vida. Además, es un fiel amante del jazz y del blues, y junto al regge era lo que se escuchaba allí. Su rutina era igual, levantarse, trabajar, dormir y volver a empezar. Amaba su vida tranquila, nunca lo vio como monótono.
Pero. Había algo últimamente. Algo diferente.
Casualidades de la vida o tal vez el destino. Según su jefe Seokjin, ese chico pelinegro llegaba todos los días a tomar un café filtrado doble y se iba. Se demoraba más él en hacerlo que Jungkook en irse. Con tiempo exacto, él se demoraba de diez a quince minutos en entregarlo y su cliente seis minutos en consumirlo e irse. Si, lo había cronometrado.
Lo raro no era eso. Era que de verdad, cada que le entregaba el café, sonaba esa canción. Se volvió una costumbre. Tanto así que, de un arranque neurótico, intentó burlar la rutina y tenía el café listo. Adivina. Sonó la canción.
Luego, se demoró diez minutos más de lo habitual. Sonó.
En otro momento, le dijo a su compañero de la cocina que lo hiciera él. Fue algo gracioso puesto que no sabia nada de café, se demoró una eternidad y los pedidos se atrasaron. Cuando lo entrego sonó la bendita canción.
Otro episiodio gracioso fue cuando apagó la música. Su otro jefe Nam, llegó justo en ese momento y lo regañó por apagarla, puesto que era sumamente importante la música para sus clientes. Su plan no funciono, su jefe lo regaño y otra vez sonó la canción. Ya estaba hasta la mierda, ya no podía escucharla igual.
No es que hubiera un DJ para que se pusiera la canción justo en ese momento. Estaba fustrado. A veces veía como el pelinegro se reía en secreto de él. La verdad es que si se hubiera visto en ese momento, se reiría de si mismo.
Todo siguió normal. Jungkook a la misma hora y él intentando que no sonara la canción. hasta que, un día, cerrando el local, su jefe encontró una nota anónima. No tenía remitente pero era para Tae.
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Es así, un instinto de preservación. Que nos aleja más y más. Ya no me busques.
― ¡Oh Dios! Qué hermoso. ― Exclamó Seokjin cuando la vio. Rápidamente llamó a Taehyung para que la viera.
Fui una y otra vez. A crear calor a ese lugar. Que ya no existe.
Cuando llego a las manos de él se puso muy nervioso. ¿Quién le mandaria una carta tan hermosa? Y también ¿Quién lo mira de lejos y por qué no se atreve a hablarle? Pensó en que él no mordia y que siempre estaba sonriendo. Acto siguente se sintió muy querido y ahora deseaba saber quién aquel anónimo.
Es... El final del sol. Un resplandor. Todo acabará.
Hablando de eso, le recordó a la canción que sonaba cuando aquel chico venía. Regresando a casa la puso en sus audifonos, tal vez ya no era tan terrible...