Semanas antes de su batalla en el Ragnarok, Qin Shi Huang caminaba entre los pasillos para encontrar algo en que entretenerse. Muchas veces lo hacía después de su entrenamiento pero aun así, quería pasar el rato, quería encontrar a alguien con su misma energía, quería encontrar a alguien que no se cansara de estar a su lado.
Suponía que ese era el motivo, después de todo, no cualquiera podía seguirle el ritmo y mucho menos tomando en cuenta que era el ex emperador de China.
Recorrió los largos e iluminados pasillos hasta que decidió tomar otro rumbo, ¿Por qué seguiría los pasillos? Era mejor destrozar las paredes hasta encontrar algo divertido. Él crearía su propio camino.
Rompió una pared y nada, nada que llamara su atención; destrozó una segunda y nada interesante; una tercera y fue lo mismo...
Después de romper varias paredes por unos largos minutos, destrozó la pared del laboratorio del último mago de la humanidad.
Jamás imaginó que ese encuentro cambiaría su vida para siempre.
Por su parte, Nikola escribía en su pizarra, manteniendo una sonrisa satisfactoria y, a su vez, estaba completamente concentrado en sus trabajos:
—Las leyes de la física son hermosas, la ciencia siempre es hermosa.
Su gis se rompió cuando lo presionó con más fuerza al escuchar un gran estruendo, pues la pared de su tan amado laboratorio había sido destruida con una patada.
—¿Qué? —giró su cabeza con sorpresa, pero solo pudo ver el polvo que se había levantado.
—¡Wow! —expresó Qin con una gran sonrisa. —¡Este lugar es distinto a los demás!
El hijo de la luz observó como el chino veía todo su laboratorio con asombro, mostrando cierto interés a lo que veía. Sonrió al pensar que ese hombre estaba interesado en la ciencia. Aun así, un pequeño tic en su rostro se presentó, ¿Qué acaso ese hombre no conocía las puertas?
—Bienvenido a mi laboratorio, pero no era necesario romper la pared. —habló desde su silla alta.
—¿Tu laboratorio? —giró su cabeza hacia donde escuchó la voz.
—Así es. —de un brinco, bajó de su silla y caminó hacia el chino. —Aquí es donde la ciencia ocurre y evoluciona.
—Como si fuera magia... —habló, viendo como varias chispas eléctricas rondaban en el techo. —Jamás he visto algo como esto.
—No, non, nein, nain. —negó con el dedo índice, con una sonrisa satisfactoria. —No es magia, es ciencia.
—¿Ciencia? —Qin sonrió emocionado. —Pues parece magia.
—"Magia" no me gusta esa palabra... —se cruzó de brazos con un pequeño tic en el ojo. —Yo no hago magia, todo lo que hago es ciencia.
Sin embargo, Qin Shi Huang solo miró al serbio por unos segundos y, acto seguido, comenzó a inspeccionar el laboratorio para encontrar algo divertido o, al menos, algo en qué entretenerse. Por un momento creyó que el hijo de la luz se molestaría por estar tocando sus cosas, pero al parecer, no se incomodaba o se fastidiaba. Al contrario, lo veía con emoción, como si esperara que le peguntara algo.
—A todo esto, ¿Cuál es tu nombre? —Qin se detuvo, era un emperador, debía ser educado.
—Soy Nikola Tesla, un científico. —colocó sus manos en su cadera con orgullo. —Y tú debes de ser Qin Shi Huang, el ex emperador de China.
Al escucharlo, se sorprendió, ¿De verdad ese hombre sabía quién era? Era la primera vez que alguien que no fuera chino lo sabía.
—¿Sabes quién soy yo?
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Último deseo
Fanfiction¿Quién hubiera imaginado que el ex emperador de China se enamoraría del hijo de la luz? Aun así... Nikola Tesla también se enamoraría de Qin Shi Huang. Eran el uno para el otro, ambos por fin habían encontrado a alguien que los complementara, lamen...
