• Sorpresa, Sorpresa •

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El taller de Tails olía a aceite de motor y a las flores que Amy había insistido en poner en un jarrón junto a la ventana, un pequeño acto de rebeldía contra el desorden habitual del zorro. Sonic estaba sentado en el borde de una mesa de trabajo, con las piernas colgando, esperando a que Amy terminara de hablar por teléfono en la habitación contigua. Llevaban ya un buen rato ahí, ella con la voz baja, casi susurrante, y él fingiendo no prestar atención mientras jugueteaba con una tuerca suelta.

Cuando Amy regresó, tenía las mejillas encendidas y las manos entrelazadas contra el pecho, como si sostuviera algo frágil que temiera dejar caer.

"Sonic," dijo, y la forma en que pronunció su nombre -despacio, con cuidado- hizo que él se enderezara de inmediato.

"¿Qué pasa? ¿Todo bien?" Sonic bajó de la mesa, la tuerca olvidada rodando por el suelo.

Amy respiró hondo. Sus púas rosadas, normalmente peinadas hacia atrás con esa energía que la caracterizaba, ahora caían un poco desordenadas sobre su frente, como si hubiera estado pasándose las manos por la cabeza durante la llamada.

"Estoy embarazada..."

Las palabras cayeron en el taller con un peso que no correspondía a su tamaño. Sonic sintió que el aire se quedaba atrapado en algún lugar entre su garganta y su pecho. No dijo nada. No porque no quisiera, sino porque, por primera vez en mucho tiempo, no encontraba la velocidad para reaccionar. Todo en él, que normalmente corría antes de pensar, se había detenido en seco.

"¿Sonic?" Amy dio un paso hacia él, insegura. "Di algo, por favor."

"Yo-" El erizo azul se pasó una mano por la nuca, un gesto que hacía cuando no sabía qué hacer con sus propias manos. "¿Estás seguro? Digo, ¿segura? El médico, ¿ya-?"

"Sí. Confirmado. Hace una hora." Amy sonrió, pero era una sonrisa que temblaba en los bordes, buscando la de él como quien busca apoyo en una pared que podría no estar ahí. "¿Estás... bien?"

Fue esa pregunta, esa necesidad en su voz, la que lo sacó del shock. Sonic cruzó la distancia entre ellos en dos pasos y la envolvió en un abrazo, quizá con más fuerza de la que pretendía, como si pudiera transmitirle certeza a través del gesto aunque no la sintiera del todo dentro de sí mismo todavía.

"Claro que estoy bien..." dijo contra su oreja. "Solo que... nunca he sido bueno deteniéndome a pensar las cosas. Y esto es mucho que pensar de golpe."

Amy se rió, un sonido húmedo, mitad risa mitad alivio. "Bienvenido al club."

Se quedaron así un momento, el taller en silencio salvo por el zumbido distante de alguna máquina que Tails habría dejado encendida. Sonic sentía el corazón de Amy latiendo contra su pecho, rápido, como el de un colibrí, y pensó que probablemente el suyo no estaba mucho más calmado.

•••••••

Esa noche, ya en la casa que compartían en las afueras de Station Square, Sonic no podía quedarse quieto. Amy lo observaba desde el sofá, las piernas dobladas bajo ella, mientras él iba de la cocina a la ventana y de la ventana al pasillo, sin rumbo fijo, solo necesitando que su cuerpo hiciera algo mientras su mente daba vueltas.

"Vas a desgastar el piso," dijo ella, con una media sonrisa que no llegaba a ocultar la preocupación debajo.

Sonic se detuvo. "Perdón. Es que-" Se sentó a su lado, aunque de inmediato volvió a ponerse de pie. "¿Cómo se supone que uno se prepara para esto, Amy? Yo ni siquiera sé quedarme en un mismo lugar más de un par de días. ¿Qué clase de... de padre puede ser alguien que ha pasado toda su vida corriendo de un problema a otro?"

Lo dijo casi en un murmullo, como si temiera que decirlo en voz alta lo hiciera más real, más innegable. Amy lo miró un largo rato antes de responder, y cuando lo hizo, su voz no tenía reproche, solo una calma que parecía haber estado esperando ese momento.

"El mismo tipo de padre que ha salvado este mundo un centenar de veces sin pedir nada a cambio," dijo. "El mismo que se queda, aunque no lo parezca, cuando realmente importa."

"Eso es distinto," respondió Sonic, sentándose por fin, esta vez de verdad. "Salvar el mundo es fácil... Digo... Sé cómo hacer eso. Esto-" Hizo un gesto vago hacia ella, hacia su vientre, hacia todo lo que representaba. "Esto no tiene un botón de reinicio si algo sale mal..."

Amy tomó su mano entre las suyas. Sus dedos, pequeños comparados con los de él, se entrelazaron con firmeza. "No necesitas saber cómo hacerlo todo bien desde el principio. Nadie lo sabe. Ni Vanilla lo sabía cuando tuvo a Cream, seguro. Solo necesitas-" Se detuvo, buscando las palabras correctas. "Necesito que estés aquí. No que corras hacia otro lado del planeta cada vez que las cosas se pongan difíciles..."

Sonic apretó su mano en respuesta. Miró hacia la ventana, donde la luna empezaba a asomarse entre las copas de los árboles, y por un instante pareció que sopesaba algo importante en silencio.

"No voy a irme..." dijo finalmente. "Puede que esté aterrado. Puede que no tenga idea de qué estoy haciendo. Pero no voy a irme."

"¿Lo prometes?"

"Te lo prometo." Y en su voz había algo que Amy reconoció de inmediato: esa misma determinación con la que él enfrentaba cualquier enemigo, cualquier imposible, solo que esta vez dirigida hacia algo mucho más pequeño y mucho más vulnerable que cualquier caos que Eggman hubiera desatado jamás.

•••••••

Más tarde, cuando Amy ya dormía recostada contra su hombro, Sonic se quedó despierto, observando el techo. Pensó en su propia infancia, fragmentada y solitaria en muchos tramos, en las veces que había tenido que aprender solo a sobrevivir, a correr, a no depender de nadie. Y pensó en la posibilidad de que hubiera alguien pequeño, algún día, que dependiera completamente de él para todo.

La idea debería haberlo aterrado más de lo que lo hacía. Y sin embargo, cuando bajó la mirada hacia Amy, hacia la forma en que su respiración se mecía tranquila contra su pecho, sintió que algo dentro de él se acomodaba en un lugar nuevo, como una pieza que no sabía que faltaba hasta que encajó.

Pensó también en los demás: en cómo reaccionaría Tails, que probablemente se emocionaría con la idea de "enseñarle mecánica al bebé" antes de que este pudiera sostener una cabeza erguida; en Knuckles, que primero lo golpearía, luego fingiría indiferencia pero terminaría siendo el primero en aparecer con algún regalo torpe y sincero; en Cream, que sería una hermana mayor entusiasta para cualquier pequeño erizo o eriza que llegara al mundo. La idea de contárselo a todos, de hacerlo real fuera de las paredes de esa casa, todavía le provocaba un nudo en el estómago.

Pero por ahora, se permitió simplemente quedarse quieto. Sin correr. Sin la necesidad urgente de estar en otro lugar. Solo ahí, con el peso tranquilo de Amy contra su costado y una vida diminuta y desconocida creciendo entre ambos, esperando su turno de asomarse al mundo.

"Vamos a estar bien," susurró, más para sí mismo que para ella, que ya dormía. "Los tres..."

Afuera, el viento movía las ramas contra la ventana, y en algún lugar distante se escuchó el ulular tenue de un ave nocturna. Sonic cerró los ojos, dejando que el sueño finalmente lo alcanzara, sin prisa, por una vez, dispuesto a quedarse exactamente donde estaba...

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⏰ Last updated: Jul 05 ⏰

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