Narrador
El sol de la mañana se filtraba entre las cortinas de los dormitorios de la Clase 1-A. Sus rayos atravesaban la habitación con la misma tranquilidad de cualquier otro día, iluminando el escritorio, el uniforme cuidadosamente doblado sobre la silla y las paredes del cuarto. Todo parecía exactamente igual que siempre.
Solo había una diferencia. Katsuki Bakugo llevaba varios minutos sentado al borde de la cama sin hacer absolutamente nada.
Los codos descansaban sobre sus piernas y las manos colgaban frente a él. Su mirada permanecía fija en ellas, recorriendo lentamente cada cicatriz, cada pequeña marca que el entrenamiento y las explosiones le habían dejado desde niño.
Durante años las había visto como el símbolo de su fuerza.
Eran las manos que algún día superarían a All Might. Del futuro héroe número uno y ahora...
Solo eran las mismas manos que no habían podido evitar que todo cambiara.
Una pequeña explosión escapó de su palma, el chasquido apenas duró un instante, pero fue suficiente.
Las calles de Kamino volvieron a aparecer frente a él como si nunca se hubieran ido.
El humo cubriendo los edificios. Las sirenas. Los gritos.
El rostro agotado de All Might sosteniéndose apenas sobre sus piernas después de derrotar a All For One.
Y aquella imagen que llevaba semanas persiguiéndolo incluso cuando intentaba dormir.
"Ahora es tu turno."
Bakugo apretó los ojos con fuerza hasta que la mandíbula comenzó a dolerle. Permaneció así unos segundos, respirando despacio, esperando que el recuerdo desapareciera por sí solo.
No lo hizo.
Abrió los ojos de nuevo y dejó escapar un largo suspiro.
—Tsk...
Se puso de pie con pesadez y caminó hasta el armario. El uniforme de la U.A. seguía perfectamente acomodado, tal como lo había dejado la noche anterior. Lo tomó casi por costumbre y comenzó a vestirse sin la rapidez de otros días.
Antes podía cambiarse en menos de un minuto, ahora tardaba el doble.
Simplemente... le costaba empezar cualquier cosa.
Terminó de abotonarse la camisa y tomó la corbata entre los dedos. La observó unos segundos.
Nunca le había gustado usarla. Siempre terminaba aflojándola antes de la primera clase porque le resultaba incómoda. Sin embargo, aquella mañana no era eso lo que le molestaba.
Era el nudo.
La sensación de tener algo apretándole el cuello. La misma sensación con la que despertaba todos los días desde que regresó del secuestro. Por un momento pensó en ponérsela.
—Qué tontería...— negó con la cabeza.
La dejó nuevamente sobre la cama y terminó de acomodarse el cuello de la camisa con una mano. Al pasar frente al espejo apenas levantó la vista. Las ojeras bajo sus ojos eran imposibles de ocultar, incluso con la luz de la mañana.
Cada vez que conseguía cerrar los ojos, siempre despertaba de la misma manera.
Con el corazón acelerado.
Las manos sudando.
Y el recuerdo de Kamino repitiéndose una y otra vez.
Tomó la mochila que descansaba junto al escritorio y salió del dormitorio procurando no hacer ruido.
El pasillo estaba completamente vacío. Solo se escuchaba el zumbido lejano del sistema de ventilación y el eco de sus propios pasos mientras descendía las escaleras.
Cuando llegó a la sala común, confirmó lo que ya imaginaba. Estaba llegado tarde otra vez.
Las mesas estaban vacías.
Algunos platos limpios seguían junto al fregadero y una taza olvidada descansaba sobre la barra de la cocina. El reloj de la pared marcaba una hora suficiente para saber que el resto de la clase ya iba camino al edificio principal.
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Mi nuevo comienzo, extras
Fanfiction¿Qué habría pasado si el héroe explosivo hubiera pedido ayuda... en silencio? Lejos de la U.A. y de Japón existe un lazo en un lugar de cultura y tradiciones distintas. Allí, su Quirk podría alcanzar un poder que jamás imaginó... o destruirlo en el...
