El rugido de los motores fue disminuyendo poco a poco mientras el avión descendía entre un cielo despejado y un mar de edificios que parecían extenderse hasta donde alcanzaba la vista.
Maple apoyó la frente contra la ventanilla. Sus grandes astas casi rozaban el compartimento superior del asiento, obligándolo a mantener una postura ligeramente encorvada.
Aun así, la incomodidad no conseguía borrar la expresión de fascinación que iluminaba su rostro.
—Así que... este es México...
Sus ojos color avellana brillaban con la misma emoción de un cachorro descubriendo el mundo por primera vez.
Desde aquella altura podía distinguir avenidas interminables, parques salpicando la ciudad y montañas que abrazaban el horizonte. Era muy distinto a los inmensos bosques de Canadá, donde los lagos reflejaban el cielo y el aire olía a pino durante gran parte del año.
Sintió un cosquilleo en el estómago, no se trataba de nervios. Si no de emoción ya que había esperado ese viaje durante meses.
Como representante de Canadá para la próxima Copa Mundial, le habían asignado una misión muy especial: conocer las costumbres mexicanas desde adentro, convivir con su gente y descubrir aquello que hacía tan especial al país anfitrión y, según el programa oficial...
Durante una semana viviría con un guía local, un jaguar llamado Zayu.
Maple revisó por quinta vez la pequeña carpeta que llevaba sobre las piernas: Horario,lugares turísticos, eventos culturales, recomendaciones y una fotografía. En ella aparecía un joven jaguar de pelaje dorado con manchas oscuras, ojos verdes muy expresivos y una sonrisa enorme que transmitía confianza.
"Zayu."
Al reverso alguien había escrito:
"No te preocupes. Él hará que te sientas como en casa."
Entonces Maple sonrió.
—Espero no causarle muchas molestias...—Era la primera vez que compartiría hogar con alguien que apenas conocía y eso lo ponía un poco nervioso.
El aeropuerto estaba lleno de vida. Desde los millones de familias abrazándose, turistas arrastrando maletas, varios niños corriendo de un lado a otro, los ya conocidos vendedores ofreciendo recuerdos y un bullicio constante que hacía imposible distinguir una sola conversación.
Maple salió por la puerta automática empujando su equipaje. Llevaba una mochila, una maleta mediana y una enorme funda alargada que contenía varios regalos típicos de Canadá.
Había pensado mucho en ellos:
Jarabe de maple auténtico y chocolate artesanal, una bufanda tejida por una anciana de su pueblo y una pequeña figura tallada en madera con forma de alce.
Quería agradecer desde el primer momento la hospitalidad de su anfitrión.
Respiró profundamente. El aire era cálido, muchísimo más cálido de lo que estaba acostumbrado, entonces aflojó un poco el cuello de su camisa.
—Creo que debí traer ropa más ligera...—Miró alrededor buscando un cartel con su nombre.
No tardó en encontrarlo. Aunque...No era exactamente un cartel.
Era una cartulina verde fosforecente enorme donde alguien había dibujado un alce con unas astas exageradamente gigantes y una hoja de maple pegada sobre la nariz.
Abajo podía leerse, escrito con marcador negro:
¡¡¡BIENVENIDO, MAPLE!!!
Maple soltó una risa—Supongo que ese debe ser él—Alzó la vista y allí estaba Zayu.
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Una semana para amar.
FanfictionMaple, un amable alce canadiense, recibe la misión de conocer la cultura mexicana antes de la Copa Mundial. Para ello, deberá pasar una semana viviendo con Zayu, un carismático jaguar que conoce cada rincón del país. Lo que comienza como una visita...
