-¿De verdad dijo eso?- Preguntó El Dios del Espacio mientras dejaba la taza de te en la mesita.
- ¿No me crees? Ese Dios de la muerte...
¡Lo odio tanto!- El mero recuerdo hace que su mano se tense tan fuerte alededor de su taza que ya está mostrando fisuras, pero es gracias a Otto que esta misma no se quebró. -Un agujero negro y bastaría pata callarle la boca. Pero alguien de aqui ya tiene principios, que risa.- Nitch tomó un sorbo de su te para intentar relajarse, y tratar de no aparecer alado de ese Dios para demostrarle quien es el que debería tener la batuta aquí.
Pero justa en ese instante, Otto decidió hablar.
- De Jiguang. Espero te guste.- Y tan pronto como dijo eso, multiples recuerdos plagaron la mente del Dios. Culpa, arrepentimiento, dolor y muchos más. Años sin su hermano y finalmente, tenerlo bajo las estrellas del espacio, tomando té domesticamente como meros mortales disfrutando de sus días sin preocupación alguna.
Pero hubo una vez...
1898, Minich, Alemania
- ¡Otto!- El pequeño Nitch se movió tan rápido como pudo hacia su hermano con una hoja de papel en sus manos, -¿Eh?- Tan pronto como Otto levantó su mirada de su escitorio
hacia Nitch, el otro ya tenía un dibujo de ellos dos plantado en la cara del otro. -¿Te gusta?
¡lo hice justo ahora!- Con emoción rebozando de tados lados, Nitch no dejaba de sonreír, solamente esperando la respuesta de su genielo.
- Ah, es lindo - Con cuidado, Otto quitó el dibujo de su cara para verlo mejor.
- Me gusta. - Pero justo cuando el mini Dios del Espacio iba pegarlo en su board, los padres de los dos abrieron de repente la puerta de la habitación sin advertencia previa.
-Otra vez distrayendo a tu hermana Nitch. Ya hablamos de esto.- La voz retumbante
del padre sonó en los oídos de los dos, y sin siquiera preguntar el hombre tomó todos los crayones de Nitch, solo para romperlos uno por uno en frente de él.
Los ojos del mini Dios del Vacío sólo se quedaron abiertos, viendo como su propio Padre rompía todo. El regalo de Otto... hecho trizas.
-¡N-no! Papá no lo hagas, ¡lo siento!- Pero todo fue en vano, su padre no se detuvo, pero Otto esta aqui el puede ayudar, ¿no? Nitch tiró una mirada triste hacia su hermano, mientras el de fondo, el único ruido era la cera cayendo al piso y el click de la misma siendo quebrada.
Pero no hizo nada. Otto solo miró sin decir o articular una sola palabra de apoyo. Las lágrimas emperaron a fluir de los ojos de Nitch. Sabía que responder no era una opción, ya lo había intentado.
- Espero que entiendas con esto. o si no, tomaré medidas mas drásticas.- La ultima mirada
que so padre le dio a Otto definitivamente decía "ignoralo". Nitch solamente pudo mirar
al suelo con sus ojos borrosos por las lágrimas.
-S-siempre te quedas callado... ¿Cuánto tiempo más vamos a vivir esto? - Enmedio de los berreos del llanto, Nitch se hincó enfrente de las fragmentos de cera en el suelo y con sus manos, trato de repatarlas con vacío, pero simplemente no funcionaba, el vacío solo hacia que se quebrara más y más.
-¿Estás bien? Hey, Via láctea a Otto. ¿Otto? ¡OTTO! -Con ese último "grito", Nitch finalmente pudo hacer que el Dios del Espacio pudiera salir... De donde quiera que estuviera.
-Te perdí por solidos 2 minutos.
Maldito loco, ¿Que pensabas?- Con dos empujones de su dedo en el temple de su hermano Nitch hizo una expresión de asco y confusión juntas. -Me distraje pensando sobre qué haremos después de esto. Mis disculpas.- Con una sonrisa y una pequeña risa nerviosa.
- Claro.- El Dios del vacio se volvió a sentar con sus brazos cruzados mientras veía al horizonte de las estrellas de la Via Láctea.
-Ya no estamos mal, ¿sabes? Los dos decidimos seguir con esto. Como una familia normal.- Nitch continuó para finalmente verter todo el líquido azul en su boca y arrojar la tuza lejos, sin importarle mucho la porcelana.
-Lo sé, pero no estaba pensando en eso, de verdad.- Otto respondió. El vapor de la taza del Dios del Espacio subía y subía, compartiendo la fragante esencia frutal del Oolong que contrastaba con la importancia de esta charla.
- Lo que hice es imperdonable. Pero tú lo hiciste... Me perdonaste. Años de abuso y yo era cómplice de eso, de nuestros padres, trato de compensar mi errores, pero nada funciona. Todo vuelve... Por ellos estamos así, por ellos estuvimos separados, ¡Por ellos destruí Alem...!- Antes de que siquiera Otto pudiera seguir, o terminar su lluvia de pensamientos, Nitch se interpuso.
- Tengo mis razones. Agobiarte solo te va a hacer sobre pensar. Lo hice, acéptalo como yo lo hice.- El Dios del Vacío lo dijo casi como si pudiera sentir el abismo de culpa que calcomía a Otto. Ese miedo de fallarle inconscientemente a sus padres incluso ya muertos... Seguía ahí, de parte de los dos.
YOU ARE READING
Primordiales
Fantasy7 Dioses con pasados misteriosos tienen su historia ligada por el destino de cada uno, todas sus acciones los llevan a su propia línea de eventos individual. Se explora el cosmos, la naturaleza de la vida, la muerte inmortal, el vacío, la conciencia...
