-¡Nuestra siguiente invitada conquistó a millones de espectadores con uno de los personajes más queridos de la serie del momento! -la voz de Jimmy Fallon tronó a través de los altavoces del backstage, alargando las palabras con una euforia casi infantil-. Después de meses rechazando entrevistas... ¡por fin está aquí con nosotros! ¡Reciban con un fuerte aplauso a la brillante, Lyra !
Las cortinas azules se abrieron. El rugido del público y la ráfaga de aire caliente del estudio la recibieron de golpe.
Vestía un elegante vestido color granate que caía con naturalidad hasta los tobillos. El diseño era sencillo, pero impecable, con discretos detalles dorados que aportaban un toque de sofisticación sin resultar llamativos. Como únicos accesorios, llevaba un fino collar, unos pequeños pendientes y un reloj de esfera delicada.
Su cabello oscuro estaba recogido en un moño ligeramente desenfadado. Algunos mechones enmarcaban su rostro con naturalidad, suavizando unas facciones serenas que apenas dejaban entrever el ligero nerviosismo que sentía por dentro.
La música de The Roots estalló a su izquierda con una fuerza que hacía vibrar el suelo. Cualquiera se habría dejado llevar por el ritmo, pero ella simplemente respiró hondo, ajustó la postura y caminó con un paso medido y constante.
Mientras avanzaba por la pasarela forrada de moqueta, sus ojos recorrieron el plató con calma. Las cámaras se deslizaban de un lado a otro, el regidor daba indicaciones desde el fondo y el público esperaba expectante. Al pasar junto a la banda, no hizo aspavientos; se limitó a mirar a Questlove y le dedicó un asentimiento de cabeza, un gesto breve y cortés que el músico devolvió con una sonrisa de aprobación.
En el centro del escenario, Jimmy Fallon ya la esperaba. El presentador daba pequeños saltos sobre sus pies, aplaudiendo con un entusiasmo desbordante.
Por un instante notó las manos frías. Inspiró despacio y dejó escapar el aire. Nadie pareció darse cuenta.
-¡Bienvenida! ¡Qué honor tenerte aquí! -exclamó Jimmy, estrechando su mano con firmeza y envolviéndola en un breve abrazo.
-Gracias, Jimmy. El placer es mío -respondió ella. Su voz sonó clara, pausada y perfectamente controlada, un contraste absoluto con el bullicio del plató.
Ella se sentó en el sofá de cuero marrón con movimientos limpios, alisando los pliegues de su ropa con un toque rápido y ordenado antes de cruzar las piernas. Apoyó las manos entrelazadas sobre el regazo.
Jimmy se deslizó detrás de su escritorio como un torbellino, acomodándose el saco del traje. Se inclinó de inmediato hacia ella, apoyando los codos en la madera, con los ojos muy abiertos. El público seguía aplaudiendo. Jimmy miró a las gradas, luego a ella, y golpeó el escritorio con entusiasmo.
-¡Escucha eso! ¡Están completamente locos por ti! -dijo Jimmy, intentando hablar por encima del clamor-. Eres una fuerza de la naturaleza. Y además, ¡mírate! Qué elegancia, estás impecable. ¡Bienvenida al programa!
Ella asintió levemente con la cabeza, aceptando los aplausos con una cortesía impecable. Esperó a que el silencio volviera al plató antes de hablar, sin perder la compostura erguida.
-Es un placer estar aquí, Jimmy. Y gracias por el cumplido -dijo, acomodándose las manos sobre el regazo-. Aunque para ser del todo sincera, la elegancia es mérito exclusivo de mi estilista, que pasó dos horas planchando este atuendo milímetro a milímetro. Mi única responsabilidad real esta noche era caminar en línea recta hasta este sofá sin tropezar con los cables del suelo. Considero que la primera fase de la misión ha sido un éxito.
El público estalló en risas y aplausos ante su tono absurdamente formal y lógico. Jimmy sonrió, fascinado por su seriedad.
-¡Y lo lograste a la perfección! Diez de diez en la caminata -celebró Jimmy, haciendo un gesto de puntuación en el aire-.
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Lo que haga falta
Acción-¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar por alguien a quien amas? Yo no lo sabía. Hasta que un día desapareció. Pensé que, si conseguía recuperarlo, todo volvería a ser como antes. No imaginaba que aquel sería solo el principio. Porque algunas pér...
