Diecinueve de marzo de 2035. El mundo entero se encontraba en graves aprietos: el conflicto más grande de toda la historia de la humanidad estaba a punto de estallar. Las relaciones entre Estados Unidos y Rusia se habían deteriorado hasta volverse irreparables. Ambos gobiernos habían perdido toda esperanza de una salida diplomática. El diálogo había muerto, y el mundo se preparaba para presenciar la guerra más feroz de la historia, una guerra que muy probablemente involucraría el uso de armas nucleares; armas con el poder de aniquilar no solo a las dos naciones en conflicto, sino a gran parte de la vida en la Tierra.
El planeta entero estaba preocupado por una posible y terrorífica guerra que podría causar innumerables muertes. Todas las naciones vivían atemorizadas: algunas preferían tomar partido, buscando estar del lado del vencedor, mientras que otras optaban por mantenerse neutrales. En todas partes, organizaciones internacionales y movimientos civiles salían a las calles, clamando por la paz. Pero el miedo ya se había apoderado del mundo: cada país temblaba ante lo que estaba a punto de ocurrir.
La Unión Europea, una de las organizaciones políticas más grandes del planeta, aún no había decidido apoyar a ningún bando, pues había intentado detener el conflicto por medios pacíficos. Sin embargo, la Federación de Rusia y los Estados Unidos, con su enorme poder militar, hicieron caso omiso a las declaraciones de paz provenientes desde Europa.
Pero una persona decidió tomar la iniciativa que podría cambiar el destino del mundo: la canciller de Alemania, Betina Müller. Tras haber esperado largo tiempo una respuesta de los dos países protagonistas del conflicto, y sin recibir contestación alguna a sus múltiples intentos de comunicación, decidió actuar por su cuenta. Convocó una reunión en Bruselas con todos los países miembros de la Unión Europea, cuyo tema principal sería el conflicto ruso-estadounidense y las posibles estrategias para evitar que el enfrentamiento se hiciera realidad.
Dos semanas después, todos los países miembros de la Unión Europea decidieron acudir a la reunión. Los líderes de cada nación tomaron diferentes vuelos hacia Bruselas para estar presentes. Al llegar, se dirigieron directamente a la sala de reuniones del edificio Berlaymont, donde la canciller Müller los esperaba con semblante serio. La reunión dio inicio con un saludo cortés, pero pronto toda la tensión se centró en el asunto que realmente importaba: cómo frenar el conflicto entre Rusia y Estados Unidos.
Tras el cordial saludo, la canciller expuso ante sus homólogos todo lo que ya conocían: los detalles del conflicto entre los dos gigantes y las posibles acciones que deberían tomar al respecto. Sin embargo, algunos líderes mostraban signos de molestia hacia Müller.
Benjamín Chevalier, mandatario francés, se pronunció, afirmando que la reunión era una pérdida de tiempo y que Europa ya no debería intentar frenar el conflicto entre las dos potencias. Su opinión se basaba en que, si ambos países ignoraban los llamados al alto el fuego, habría que dejarlos enfrentarse como "King Kong contra Godzilla".
Tras la intervención del mandatario francés, otro líder manifestó su apoyo a Chevalier: Vicente Aznar, presidente del Reino de España, enviado a la reunión por la Reina.
— !Benjamín tiene toda la razón! Ya intentamos todo y nada funcionó. Deberíamos dejar que esos dos monstruos hagan lo que quieran y simplemente apartarnos.
Pero la canciller les exigió a ambos que se callaran y les recordó que no debían expresarse de manera negativa ni dar opiniones tan pesimistas en una reunión que podría decidir el destino de la humanidad.
— No tienes derecho a decirnos cómo debemos expresarnos —replicó Benjamín con firmeza—. Sí, convocaste la reunión, pero eso no te hace diferente de ninguno de nosotros aquí presentes en esta sala.
YOU ARE READING
The End
Science FictionLas máscaras de falsedad de los seres humanos finalmente se derrumban, y los líderes de todo el mundo muestran sus verdaderos intereses. Convencidos de que Estados Unidos representa la oscuridad, las naciones del mundo se unen para combatir lo que c...
