Siempre he creído que las personas que llegan a mi consultorio no llegan porque estén rotas.
Llegan porqué llevan mucho tiempo intentando sostener el peso de un mundo sobre ella sola.
Me llamó Laura Vallejo Ivanova tengo veintidos años y soy psicóloga. Muchas personas creen que soy demasiado joven para dedicarme a esto, pero aprendí hace mucho tiempo aprendí que escuchar a las personas puede cambiar su vida.
Cada mañana llego a mi consultorio con un café bien cargado y la mente preparada para conocer nuevas historias. Cuando entro a mi consultorio todos mis problemas, quedan fuera. Este espacio es solo para mis pacientes.
Mi primera paciente es una niña de ocho años habia perdido a su madre en un accidente de coche apenas hablaba. En lugar de hacerle preguntas decidí darle una caja de colores para que dibujara. Al terminar la sesión dejo su dibujo sobre mi escritorio. Esos avances tan pequeños me hacen amar cada día más mi profesión.
Asi pasa el resto de mi día entre sesiones, notas y tazas de café que la mayoría se enfriaban. Al salir del consultorio me encontré con mi mejor amiga, Teresa, siempre nos encontramos en la salida,
- Otra vez olvidaste comer
Rei algo avergonzada
- Estaba demasiado ocupada - dije - lo repondré con la cena
- si tu lo dices
Salimos del consultorio hablando de cualquier cosa, menos de trabajo. Teresa siempre decia que tenia que despegarme un poco del trabajo, ella tenia razón aún soy muy joven y tenia que disfrutar de mi vida
Quedamos de ir aún antro nuevo que habia en la ciudad aunque no me gustaba mucho la idea decidí que iba a ir y la pasaría genial.
Al despedirnos segui caminando hacia el coche con una extraña sensación. Por unos momentos sentí que alguien me observaba.
Mire hacia todos lados pero no habia nadie, estaba solo
Negué para si misma
- Estás imaginando cosas, laura
Subi a mi auto y me fui sin imaginar que del otro lado de la calle me observaba unos ojos grises de mirada fria y traje completamente negro, siguieron mi auto con la mirada hasta perderlo de vista.
Y aquella noche no sería la única véz que seria observada. Porqué sin saberlo habia llamado la atención de Baal y nada volvería a ser como antes.
ALEKSÉI
Tan predecible como siempre, mi muñeca
Conocía cada detalle de su vida, las rutas, que tomaba, la dirección de su apartamento, el café que pedía cada mañana sabia que era alérgica a toda clase de mariscos. Incluso sabia que su padre era colombiano y su madre era rusa y que creció en un orfanato no existía nada un solo rincón que yo no conociera de mi muñeca.
Ya no me bastaba con solo observarla. La quería tener conmigo, que fuera el único hombre que cruzara su mente al despertar y antes de dormir ser el centro de su mundo quería poseerla, demostrarle que mi infierno sería mucho más placentero. Mi muñeca aún creía que era dueña de su vida pero estaba muy lejos de serlo su vida solo me pertenecia a mi.
- Pronto estaremos cara a cara muñeca
- Quiere que demos la orden jefe
Pregunto Ivan
Lo pense por unos segundos si la quiero conmigo, pero primero tenia que terminar unos asuntos
- Aún no. Primero solucionaremos algunos asuntos y dejaremos que disfrute sus últimos días de libertad antes de ser la reina de la mafia rusa
- Como diga jefe
Sin saberlo la vida de mi muñeca va a cambiar para siempre, ella será la reina de mi imperio. Reinara en la llamas del infierno junto a Baal.
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Sin escapatoria
RomanceEl gobierna un imperio construido sobre sangré, secretos y miedos. Laura Vallejo es una brillante psicóloga qué ha dedicado su vida a comprender las mentes mas rotas. Jamás debió cruzarse en su camino... pero lleva mucho tiempo observandola desde la...
