-¿Te duele..?- preguntó temerosa la chica frente a mi, alejando aquel algodón de mi dolorida mejilla hasta nuevo aviso.
-No..- mentí mejor de lo que creía, pues ella continuo su labor. Me dolía pero el frío algodón comenzó a calmar el dolor que sentía -¿Cómo sabes curar así de bien?, solo tienes nueve años..-
Observé su reacción con confusión, aún así no obtuve respuesta instantánea. Nos acabamos de conocer hace minutos y ya había podido percatarme que era una chica difícil de leer.
-¿Cómo aguantas que esos inútiles te traten así?- fue su única respuesta.
Aquello me dejó unos segundos perplejo, en silencio y duditativo. Yo solo tenía dos años menos a ella, pero parecía tan madura al hablar.
-Nunca he tratado de hacer algo al respecto..- desvíe unos segundos mi mirada, avergonzado. Y como si de una inspiración divina se tratase, la mire de golpe y con una ligera sonrisa ante la idea de hacerla hablar -Tu turno de responder, una pregunta por una pregunta.. ¿Cómo sabes curar?-
Aquello la pilló por sorpresa, está vez en su rostro me lo hizo ver. Mantuvo el silencio varios segundos, sin aún detenerse con mi mejilla, hasta que lo hizo.
-Soy la hermana mayor de tres hijos.. he tenido que aprender a curar sus heridas- mencionó sin mucha importancia mientras lanzaba el algodón hacia la papelera -Espero.. que no te vuelva a suceder algo así, soy tu amiga y puedes pedirme ayuda con los abusones-
Tranquilamente recogió su mochila, la colgó en su espalda y se comenzó a alejar, en dirección a la puerta de salida que en la clase había.
-¿Amiga..?- pregunte con confusión a la par que emoción, mis palabras la obligaron a detenerse y mirarme confusa -Para ser amigos debo saber tu nombre-
-Oh.. Alexandra Volkov.
-Nikolai Petrov.
-Amigos- mencionó con una ligera sonrisa, después desapareció por la puerta.
Mantuve la mirada en mis pies que aún no llegaban a tocar el suelo al estar sentado en una mesa. No se cuánto tiempo me mantuve así, al volver a levantar la mirada me encontraba con Alexandra, pero esta vez algo sea diferente entre nosotros.
Nos encontrábamos en una tienda de ropa, éramos adultos de veinticuatro y veintitrés años, mayores a aquellos niños que aún recuerdo y definitivamente eramos dos personas diferentes.
-¿Nik?,¿Me estás escuchando?- su elevado tono de voz me saco de mis pensamientos.
-Eh.. sin duda elige el rosa- mencioné lo primero que paso por mi cabeza ante la imagen que tenía, quizá así podría salvar la situación.
-Te estaba comentando que me voy a comprar ambos, solo necesitaba ayuda para escoger un collar- al mencionar aquello me lanzó una mirada desafiante, de esas que te erizan la piel -Hay que ver lo poco que escuchan los hombres..-
Con ambos vestidos colgados del antebrazo caminó por la tienda, me dispuse a seguirla.
Habíamos venido a comprar un vestido para lucir en el cumpleaños de Viktor, su hermano menor, pero yo no dejaba de pensar en él y el pasado. Debía concentrarme en ayudar a Alexandra, para ella tampoco debe estar siendo un día fácil.
Cada cumpleaños para los Volkov era como un día cualquiera, quizá un día más triste de lo normal. Este año animé a Alexandra a organizarle un cumpleaños a Viktor con aquellos más íntimos para la familia, pero con el fallecimiento del hijo menor y la inquietante enfermedad de su madre el día no sería tan alegre como lo imaginábamos.
KAMU SEDANG MEMBACA
Cuando consigas alcanzarme
NonfiksiLo que comenzó siendo una simple defensa contra unos abusones se transformo en la historia de amor y superación que marco los corazones de dos jovenes soviéticos. Alexandra Volkov y Nikolai Petrov no conocían el significado de amar hasta que sus cam...
