(MHA AU)
Una historia donde veremos a Niko Kruger, descendiente de un linaje de poderosos héroes, enfrentándose al mal en la prestigiosa academia de heroes.
Niko Kruger es hijo de una de las mejores heroínas de todos los tiempos, Takahashi Sandra...
Los Quirks fueron concedidos a la mayoría de la población mundial, unos eran mucho más potentes que otros, no había límites en la variedad de estos, pocos traían sus consecuencias, entre ellos se encontraba el clan Kruger, conocido por su gran prestigio y fuerza en Canadá, el señor Yamada como último descendiente a señor se casó con quien sería el amor de su vida, una heroina japonesa conocida como Takahashi Sandra mayor conocida como Vulpitsune.
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Ambos concebirian a un hermoso niño, de pelo blanco con ojos azules, el orgullo de ambos estaba impuesto en esa joven criatura.
A los 4 años el niño empezó a mostrar signos de grandes poderes, lograba concentrar pequeños destellos rojos y azules, no había duda, había heredado los poderes de su padre.
A sus aproximadamente 6 años su padre murió por una extraña enfermedad cardíaca, y todo el control del clan quedó en manos del joven, su madre quien siendo conciente de la poca madurez que tenía su hijo a tan corta edad solo tuvo una opción, llevárselo a criarlo sola a Japón.
En la actualidad
Veríamos a una versión del niño ya rondando cerca de los 16 años, su madre a quien ni el tiempo parecía interponerse estaba orgullosa por el gran desempeño que mostraba su pequeño
-Niko, mi niño, la cena está lista -diría su madre muy amorosa como de costumbre
El joven quien se encontraba cazando mariposas para su madre haría un puchero ante la forma de llamarlo de esta
-No soy un niño mamá -Decía mientras se acercaba al comedor
Vulpitsune le colocaría en la mesa un plato de arroz con lomo de puerco, acompañado de un baso de refresco de soda y helado para el postre
-Gracias mamá -decía el joven mientras se deleitaba con el festín que le preparó su madre
Desde que ambos escaparon del clan no pudieron permitirse muchos lujos, el menor no pedía mucho y era muy considerado con Takahashi
-Vamos come... -sentándose a su lado
El dinero que ganaba Vulpitsune era una cantidad exagerada pero aún así ambos preferían vivir como una familia normal, el dinero nunca faltaba y eso el joven lo sabía, aún así no quería nada en específico
-Mañana empezarás el examen para ser heroe como yo no? -diría Vulpi sin poder comer bien
El joven guardó silencio por unos segundos, no le gustaba hablar con la boca llena, y ese tema no le gustaba mucho tocarlo, cuando tragó su comida se limitó a responder
-Claro mamá, sabes que quiero ser tan fuerte como tú -una sonrisa se escapaba de su boca, no le gustaba ese tema en específico pero hablaba con sinceridad
Vulpi miraria para los lados con incomodidad, veía las fotos de su pequeño colgadas en las paredes con mucha ternura, no podía creer en que momento su pequeño creció tanto