El pitido constante de los monitores llenaba urgencias.
Rápido.
Molesto.
Inquietante.
Las luces blancas quemaban los ojos después de tantas horas.
El olor a desinfectante se mezclaba con sangre.
Sudor.
Café frío.
Y cansancio.
Mucho cansancio.
Eran las 2:17 de la madrugada.
Y urgencias seguía siendo un caos.
-¡Necesito una vía aquí, ahora!
Gritó William.
Su voz cortó el aire.
Firme.
Precisa.
Sin dudar.
Est corrió hasta la camilla con el material en la mano.
El paciente no dejaba de temblar.
La madre lloraba al lado.
Los monitores marcaban cifras inestables.
William llevaba los guantes manchados de sangre.
Su mirada estaba fija.
Concentrada.
Como siempre.
Frío.
Perfecto.
Est le pasó la aguja.
Sus dedos se rozaron.
Un segundo.
Nada más.
Pero suficiente.
William ni lo miró.
Como si no existiera.
Como si anoche no hubiese estado gimiendo su nombre.
Est apretó la mandíbula.
Idiota.
En la sala de trauma dos...
Nut discutía con Hong.
Otra vez.
-Te estoy diciendo que está entrando en shock.
Nut revisaba la pantalla.
Tenso.
Molesto.
Hong soltó una risa seca.
-Y yo te estoy diciendo que primero respire, genio.
Nut levantó la mirada.
-No necesito que un enfermero me diga cómo hacer mi trabajo.
Hong dio un paso hacia él.
Señalándolo con la carpeta.
-Y yo no necesito que un médico con ego enorme empeore a mi paciente.
El monitor pitó fuerte.
Los dos miraron al paciente.
Y siguieron trabajando.
Pero la tensión seguía ahí.
Pesada.
Casi eléctrica.
William salió de una habitación quitándose los guantes.
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código azul
FanfictionUrgencias nunca duerme. William y Est llevan meses acostándose en secreto con una sola regla: no mezclar sentimientos. Pero entre guardias eternas, pacientes al borde de la muerte y celos que empiezan a doler demasiado... esa línea empieza a rompers...
