"¡Me dijo que estaba bien!"
"Sí, parece que se lo ha dicho a mucha gente..."
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Si le hubieras preguntado ayer si quería convertirse en una nave espacial, habría aceptado sin dudarlo. Incluso hace una hora, la idea le entusiasmó cuando Leo la mencionó.
Pero ahora, al comprender lo que eso significaría para él y el infierno sensorial que le esperaba si se rendía, empezó a reconsiderar su postura. La duda se apoderó de él al sopesar la emoción de la aventura frente a la agonía inminente. El miedo a perderse en el proceso eclipsó de repente el atractivo de la victoria.
Su hermano pequeño estaba detrás de él, sosteniendo su caparazón de combate con manos temblorosas. El peso de la responsabilidad se hizo más grande que nunca al mirar el rostro ansioso de su hermano. En ese instante, comprendió que no solo estaba en juego su propia seguridad; debía proteger a quienes contaban con él.
«Vamos, Donatello, tienes que hacerlo. Hazlo por tu ciudad, por el planeta, pero sobre todo, hazlo por tu familia. ¿Qué les importa un poco de sufrimiento a ellos?», pensó antes de respirar hondo, preparándose para el reto que tenía por delante. Con una renovada determinación, asintió lentamente, listo para afrontar lo que viniera, sabiendo que el amor y la confianza de su familia recaían sobre sus hombros. Tomó una decisión.
Al girarse para presentar su caparazón al panel de control de la nave, cruzó la mirada con su hermano menor. Una chispa de determinación brilló entre ellos. Lo lograrían; ganarían.
Entonces lo sintió.
El tentáculo se presionó contra su caparazón blando, trepando por su espalda y dejando una sensación viscosa y repugnante a su paso. Al retraerse, la confusión lo invadió, y justo cuando estaba a punto de abrir los ojos -¿cuándo los había cerrado?- el tentáculo regresó con la fuerza suficiente para perforar la superficie de su caparazón.
Antes de que pudiera sentir el dolor, la oscuridad lo envolvió por completo.
Cuando despertó, descubrió que no solo estaba pilotando la nave; se había convertido en ella.
Donnie no recordaba mucho de su tiempo en la nave. Solo rememoraba destellos de cuando se lo contó a su hermano y la vaga sensación de pilotarla mientras cruzaba el portal. Lo que más le impactó fue la información que se descargó en su cerebro: toda la historia de los Kraang, los mundos que habían destruido antes de fijar su mirada en el suyo, las conquistas, las guerras... todo sobre ellos se grabó en su mente.
La experiencia fue perturbadora e inquietante; estaba seguro de que habría sido dolorosa si hubiera estado en su cuerpo en ese momento. A medida que el conocimiento se asentaba en él, el peso de su inminente perdición se cernía sobre su conciencia, encendiendo en él una feroz determinación.
Cuando Donnie volvió a despertar en su cuerpo, inmediatamente sintió que algo andaba mal. Mikey flotaba sobre él, visiblemente aliviado de verlo despierto. Su hermano pequeño parecía estar bien; las gafas que llevaba lo confirmaban, así que eso no podía explicar el malestar de Donnie.
"¿Estás bien, Dee?"
-Sí, me siento bien -respondió, con una persistente sensación de inquietud en el estómago. No podía quitarse de la cabeza la idea de que su experiencia inconsciente lo había cambiado de maneras que aún no comprendía.
"¿Estás seguro? Literalmente te sacaron a la fuerza del barco, y eso no debe sentirse bien."
"Reconozco que no fue la experiencia más agradable, pero me encuentro bien y tenemos otros asuntos que atender ahora mismo. ¿Podrías devolverme mi Battle Shell, por favor? Necesitamos encontrar los demás."
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Paradox of Stillness
FanfictionResumen: Cuando Donnie tomó el control del Technodrome, no salió ileso. Pagó un precio que nadie podría haber previsto. Ahora, él y su familia deben afrontar las consecuencias y sus implicaciones. También conocido como: Donnie paralizado (Universo A...
