Coronel Christopher Brandon

26 2 0
                                        


¡Por Dios Marianne, ¿por que eres tan necia?—dijo Christopher intentando mantener su tono calmado

Ya te lo dije Brandon, ¡estoy harta de que te llamen y no puedas decirme a dónde tienes que ir!— repetía la joven Marianne cada vez más molesta

Son cosas del trabajo ya te lo he dicho... — Christopher estaba harto de intentar mantener la calma con su mujer, era la misma discusión todo el tiempo.

Mientras Marianne se molestaba porque su esposo constantemente por trabajo y no le decía a dónde, ella no dudaba en seguirse reuniendo con su amor pasado. A veces eran salidas sencillas para tomar el té, mientras que luego salían a pasear juntos por los grandes jardines.

Christopher sabía de esto, lo detestaba. Su esposa saliendo en público con su antiguo amor, era doloroso pero aún así Christopher nunca lo mencionaba.

Marianne, estoy cansado. Daré un paseo, no me esperes despierta. — Christopher dijo acercándose a la puerta.

¿A dónde vas? Iré contigo. —dijo la joven para acercarse a donde el se encontraba.

Ya te lo dije, daré un paseo. Deseo ir solo, necesito aire. Lo lamento querida. —fue lo último que pronunció Christopher antes de salir por la puerta.

El Coronel salió molesto por la puerta mientras se dirigía al centro del pequeño pueblo. Lo había hecho todo por Marianne, trabajaba duro por ella y a pesar de sus salidas por trabajo, siempre le recordaba de alguna forma cuanto la amaba. Eso era lo que más lo molestaba, que él siempre lo intentaba y ella solo sabía quejarse.

Mientras caminaba y analizaba su situación, esos pequeños golpes de realidad lo llevaron a pensar ¿de verdad era feliz? ¿la seguía amando?

Sin darse cuenta ya había llegado a la plaza central del pueblo, sin duda esa era una vista que lo llenaba de calma. Al observar a la gente caminando, cada quien con su propia historia, no pudo evitar mirar a una joven, la mujer estaba de espaldas. Vestía un precioso vestido amarillo, con detalles de encaje del mismo tono.

Su cabello tenía un tono negro tan oscuro como la noche, su piel pálida hacía un precioso contraste con su cabello.

La joven charlaba con una mujer que parecía ser su abuela. La señora de un momento a otro comenzó a gritarle a la chica, aventando monedas al suelo, las cuales la chica no tardó en recoger.

Después de haberle aventado las monedas la señora se retiró sin decir ni una sola otra palabra.

El Coronel no pudo evitar acercarse a la joven que se encontraba todavía recogiendo las monedas del suelo.

¿Se encuentra bien?— dijo Christopher con un todo preocupado.

Mientras tanto la joven por fin elevó la mirada y se volteó a verlo.

De maravilla, se lo agradezco. —dijo _______ con una sonrisa.

En cuanto los dos hicieron contacto visual, el mundo a su alrededor desapareció por completo.

¿Brandon?— dijo ______ mientras una sonrisa se posaba en su rostro.

¿_______?— los ojos del Coronel brillaron como no lo hacían hace años.

Inmediatamente los dos se pusieron de pie, dos segundos después ambos se abrazaron con fuerza. Los brazos de la joven rodeando su cuello mientras su cara se enterraba en su hombro. El Coronel la abrazó por la cintura con cariño mientras su cara reposaba en el suave cabello de la joven.

Después de un largo tiempo, se vieron obligados a separarse un poco, manteniéndose en el espacio personal del otro, sin embargo mantenían una posición respetuosa.

Alan Rickman One Shots <3Histórias para pegar e não largar. Descubra agora