Capítulo 1

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Me desperté alrededor de las 8:00 am, muy temprano para ser un fin de semana.

Muchas personas los amaban, pero yo simplemente los odiaba. Mis padres solían irse a trabajar muy temprano durante esos días y no regresaban hasta altas horas de la noche, por lo que no tenía nada que hacer. Y para sumarle a la tortura, era hijo único por lo que no había nadie con el que yo pudiese hablar. Me dirigí al baño, necesitaba una ducha para despertarme, si no estaría con sueño el resto del día.

Una vez terminé el baño, me fui a la cocina a prepararme algo para comer. Moría de hambre. Spoiler: No había nada bueno.

Ni modo, me tocará pasar hambre hasta el almuerzo.

Me senté en el sofá y me puse a ver cualquier cosa que me saliera en mi teléfono. Después de varias horas, lo único interesante que vi fue un vídeo sobre unos gatos. Me fui a mi habitación y me cambié de ropa. Caminé hasta la puerta y me arreglé un poco el cabello antes de salir.

♥♥♥ 


-Muchas gracias. – agradecí en cuanto me dieron mi café. Mi dirigía a una mesa mientras veía unas cosas en mi teléfono, por lo que no me fijé que alguien venía en mí misma dirección. Ambos caímos al suelo, y para mi mala suerte –o suya-el café cayó en su perfecta camisa blanca. Me disculpé rápidamente ante mi error. 

 -No te preocupes. -me dijo, forzando una sonrisa. Definitivamente le había dañado el día.

Mientras trataba de limpiar la mancha, me percaté en lo lindo que era. Tenía un pelo rubio que, por más que lo intentase, no lograba verse natural del todo. Sus ojos eran de un marrón muy bonito y, las pecas en su rostro delataban que no era de corea.

-Disculpe, ¿cómo te llamas?

El chico me miró un poco sorprendido ante la repentina pregunta, pero luego respondió sin problemas.

-Me llamo Lee Félix.

Ese nombre... creo que ya lo he oído antes.

- ¿Estudias en xxx?

- ¿S-sí?

¡Bingo! Entonces pertenece al grupo de estudiantes de intercambio que la profesora nos dijo hace un tiempo. Recuerdo que nos había dicho que en unos meses vendrían estudiantes de otros países, y sí les gustaba estar aquí, el colegio les brindaría un departamento con todo lo necesario para que puedan vivir cómodamente hasta poder pagarlo con su propio dinero.

-Entonces, Félix -hablamos ya en una de las mesas. Le había dado al chico mi abrigo para cubrir al menos la camisa manchada. -Vienes de Australia, ¿cierto?

Asintió lentamente, al parecer aun no confiaba en mí.

- ¿C-cómo decías que te llamabas?

-Hwang Hyunjin.

-De acuerdo...

¡Dios! Que incómodo.

- ¿Vienes con alguien? -en mi mente eso suena muy acosador.

-Vine, lastimosamente a Corea, solo. -dijo con ligero dramatismo en su voz. Reí suavemente ante su respuesta.

Nos levantamos y salimos de ahí. Queríamos caminar para conocernos un poco mejor.

A medida que caminábamos me iba cayendo mejor. Descubrí varias cosas de él, como el hecho de que cuando vivía en Australia, llevó a unas arañas a su escuela cuando era niño, haciendo que estas se esparcieran y cancelaran las clases porque no se sabía si estas eran venenosas o no.

Seguimos hablando hasta que una pregunta apareció en mi mente.

- ¿Ya tienes un lugar en donde quedarte?

-Sí, pero es un departamento barato. Está con cucarachas y la atención es pésima.

-Como puede un chico tan lindo estar en un lugar como ese. -pensé, o bueno, eso creí hasta que vi al chico sonrojarse mientras detenía sus pasos. Mierda, primero el café y ahora... ¡Esto! ¿qué mierda me pasa el día de hoy?

-Ehh...b-bueno, lo que quise decir fue que... - ¡deja de tartamudear! Estoy quedando peor. El chico rio nerviosamente antes de darme una sonrisa de la misma manera. Nos vimos un rato. Un laaargo rato. Dios, es tan lindo.

"Él es cómo un ángel" pensé.

-Bueno... c-creo que ya me voy. Adiós, Hyunjin. -respondió con una sonrisa antes de irse. No me dio tiempo ni a responder antes de que se fuera. Me di la vuelta y caminé sin rumbo fijo hasta que recibí una llamada.

- "¡Hola!"

Sonreí al escuchar su dulce voz.

-Hola, Hanji. 

-"Minho me dijo para vernos hoy en la noche, ¿vienes?"

-De acuerdo, pero...¿donde nos veremos?

-"En casa de Minho, dijo que quiere ver algunas películas juntos"

-Está bien, iré. Solo si prometes que no se irán a su habitación para tener sexo a media película. -recuerdo que una vez fuimos a casa de Han a ver "Pinceladas de amor", pero apenas el chico le estaba entregando las flores, se fueron a al habitación y me tocó escuchar todo el maldito rato los gemidos sonoros de parte de mi amigo. Sabía que si le subía el volumen, los gemidos subirían con ello, por lo que me quedé sentado pero finalmente opté por irme. No quería andar de mal tercio por ahí.

Escuché un bufido de parte del otro. Definitivamente eso era algo que pasaría y no podía asegurar nada, pero quería saber que pasaba si le preguntaba.

-"Está bien, está bien. No tendremos sexo."

-¿Seguro?

-"Si...creo."

-¡Jisung!

El chico rio suavemente

-"De acuerdo, lo prometo."

-¿A que hora?

-"A las... ocho de la noche."

Luego de eso hablamos un par de cosas más antes de colgar. Ojalá y enserio no lo hagan. 

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Eran alrededor de las siete y media cuando llegué al lugar. Toqué varias veces la puerta hasta que -por fin- abrieron la puerta. El menor de los tres me recibió con un dulce abrazo mientras el otro solo veía con una sonrisa.

Entré a la casa, cerrando la puerta con ello. Nos sentamos en el sofá y empezamos a buscar la película que supuestamente íbamos a ver. Le dieron play a la película que ni siquiera se su nombre. Pasaron los minutos y de charla entre charla, pasamos a un silencio sospechoso. Muy sospechoso.

En eso escuché...¿un jadeo? ¡No me jodas! ¡Prometieron que no tendrían sexo! Bueno, solo Han lo hizo ¡Pero igual! A él es a quien se la meten, tuvo que decirle: "Minho, hoy no quiero que me la metas, quiero disfrutar de la película" ¡O yo que sé! Y mientras andaba en mis pensamientos, esos dos se fueron a ya saben qué. 

Rode mis ojos y me levanté con un suspiro. Me dirigí a la puerta para irme, no sin antes mandarle un mensaje a Minho de que me iría temprano. Salí de la casa, un aire frío golpeándome la cara. Es normal que en Seúl haga frío por la noche, pero se me olvidó y no traje ningún abrigo. ¡Lo peor es que me voy a pie! Al menos tenía mis audífonos, por lo que coloqué música y seguí con mi camino.

Esos dos tienen algo con hacerlo cada que pueden.

¿Por qué los elegí como amigos? TT


~Amor destinadoStories to obsess over. Discover now