capitulo 1

5 0 0
                                        

Siento una punzada en el pecho. Ya no sé si es por mi pésima condición física o si lo emocional ya comenzó a salir a flote de forma física. Me miro al espejo.
Realmente no me gusta mucho lo que veo.

Trato de ignorar el asco que me hago sentir a mí misma para seguir con la rutina de siempre: un baño rápido, cremas humectantes, maquillaje, peinado y ropa.

Realmente soy otra persona.

No podría reconocerme si saliera a la calle sin estar arreglada. Me sonrío al espejo.

En mi cabeza aparece la idea de la gran mentira. La forma en que finjo tanto mi personalidad como mi aspecto.

Hasta que un pequeño susurro de un recuerdo lejano aparece de la nada.

"En verdad, espero que logres suicidarte."

¿Por qué, aunque han pasado años, una parte de mí no puede seguir adelante?La sensación incómoda vuelve. Con la persona que me dijo eso pasaron años para que pudiéramos hablar de nuevo y perdonarnos nuestros errores.

Una relación tóxica, abusiva, violenta e inmadura.

Y aun así, cuatro años después de terminar, sigo conservando tanto el dolor como algunas de las malas costumbres que tenía estando en esa relación.

Pensé que perdonar me permitiría avanzar. Vaya mentira más grande me creí.

Salgo de mis pensamientos, reviso que tenga todo a la mano y palpo el bolsillo de mi pantalón, sintiendo la bolsita plástica con polvo cristalino. Tengo todo.

Por todo lo que ocurrió en esa relación quise cambiar de aire y terminé llegando a este pequeño pueblo llamado Makochi. O bueno, realmente nunca me esforcé en aprender bien el nombre. Solo busqué un lugar lo suficientemente alejado para olvidar el pasado. Si soy sincera, después de cuatro años viviendo aquí, todo sigue sintiéndose demasiado reciente. Sé que este lugar es conocido por sus delincuentes.

Aunque, siendo honesta, yo diría que son muchachos muy alejados de esa descripción. Aun así, por todo lo que ya pasé, prefiero mantenerme al margen.

Aunque siempre intenten ser amables conmigo, me limito a ser cortés. Llego a la cafetería con un saludo energético y una sonrisa radiante.

Las personas aquí me conocen desde hace años, pero sigo sintiéndome ajena a todo esto.

Aunque, ¿quién podría saberlo? Mi personalidad es energética, expresiva y alegre. O al menos eso finjo.

Aprendí hace mucho que las personas quieren más a alguien así. Y aunque sea falso, me gusta sentirme aceptada. Qué ironía. Cuando yo misma no me acepto.

—Buenos días. Hoy llegaste algo tarde, ¿no crees? —comentó con tono burlón una chica de cabello castaño y pendientes largos.

—Odio estar en apertura. Odio levantarme temprano cuando mi suave cama me pide quedarme cinco minutos más. — Enfaticé lo último con un dramatismo exagerado que terminó haciéndonos reír a ambas.

Kotoha suele pasar por la cafetería donde trabajo. Irónicamente, ella trabaja en una igual, solo que la mía está más enfocada en bebidas y algunos postres. Fue una de las primeras personas que conocí al llegar aquí. Me ayudó a conseguir trabajo y, aunque nunca profundicé demasiado en las razones que me trajeron a este lugar, sé que no es tonta.

Después de tantos años debe tener sus propias teorías. Y aun así sigue esperando a que yo esté lista para hablar.

—Mientras tanto, tus fans estuvieron esperando por ti. Pero como no llegabas, terminaron yéndose. — Mi mirada se fijó en ella y sonreí de forma coqueta.

You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Jul 04 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

La gran mentiraStories to obsess over. Discover now