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CAPÍTULO 1. El Pasado Tiene Nombre

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Cuando lo conocí, cuando lo vi por primera vez, solamente sentía terror

por lo alto que es. Llegué amar eso con el paso del tiempo.

Ómar Reyes Martínez

1

Habitación de Ómar

05 de enero del 2023

4:28 p. m.

Lo peculiar de esa tarde para Ómar era no permanecer en cama con una novela entre sus manos mientras su cerebro procesaba lo que estaba leyendo para así no pensar en otra cosa.

Era peculiar porque en el último mes se ha dedicado a leer cualquier libro que se le viniera en mente, lo compraba en línea y lo devoraba de días o incluso en horas, dependiendo de su longitud y si sus amigos lo visitan para arrastrarlo fuera de su habitación, según ellos que estaban evitando se pudriera en vida.

Aunque si se encontraba en medio de una lectura, era distinta a las que tenía porque aquellas no contenían dioses asesinados por otros, guerreros con sangre angelical o un amor imposible. Eso último, en estas semanas, le encantaba leerlo y esperaba que se mantuviera por un tiempo. Estas lecturas eran académicas. Desde que se despertó, tomó su laptop y abrió la carpeta que tenía por nombre "Taller" y empezó con el primer documento que estaba en la lista. Así se ha ido desde las nueve de la mañana.

Pretendía buscar un error en esos documentos, pero no encontraba ninguno. Había hecho un trabajo perfecto. Como debía de ser siempre, ¿verdad? La perfección lo es todo para que te sean recordados de esa forma y no tener la lástima de los demás, eliminar los demás pensamientos que las personas tienen de ti por algo excepcional.

El único momento en que se detuvo en su momento de corrector, que en realidad parecía ser más de lector, fue cuándo su madre entró a su habitación con un lonche de huevo y frijoles que le encantaba a su hijo, pero que ha dejado de comer por estar encerrado en su cuarto en el último mes. Solo se alimentaba si le llevaban la comida o lograban sacarlo de su habitación, la más sencilla es la primera opción.

Elena había tocado la puerta con un notable entusiasmo, esperanzada de que su hijo ya estuviera mejor. Ómar no dijo nada pero aun así ella penetró en el territorio de su hijo con una evidente alegría para que él se contagie de eso y cambie su semblante. Su madre se colocó a su lado mientras seguía en su buscada de esas imperfecciones que deben de ser purgadas, pero no encontraba nada y eso lo tranquilizaba, pero no lo suficiente para dejar de buscar.

-Ómar, hijo -dijo su madre. Dejó el plato encima del escritorio y se puso en cuclillas para estar a la altura de su hijo-. Ya es mediodía y no has comido nada.

Seguía leyendo sin apuros. Era sencillo, no importaba si tenía o no comida en su estómago. De repente, sintió el tacto de su madre en el hombro, como si le hubieran quemado con un atizador ardiendo a rojo vivo, provocando que se apartara bruscamente de ella. Su madre se levantó rápido y lo vio con el ceño fruncido. Ómar vio en su mirada como emanaba un enojo, logrando que la melancolía en su habitación se haya opacado con el sentimiento de su madre.

-Ya estuvo bueno de que te comportes de esa manera -espetó. Su preocupación ahora era no empeorar esa situación-. Tu papá y yo no estamos para aguantar tus desprecios. Ya es hora de que hagas algo de provecho. Te la has pasado echado sin hacer nada.

Ómar solo asintió a ello y siguió leyendo sin ninguna preocupación. Observo a su madre y noto que llevaba su uniforme de enfermera puesto, no recordaba que hoy trabaja o siquiera de que haya salido de guardia. Le señaló lo que tenía puesto, reemplazando sus palabras para evitar hablar y empeorar el estado de su madre.

Jamás Te Soltaré (Borrador)Stories to obsess over. Discover now