Louis había llegado exactamente siete minutos antes.
No porque estuviera ansioso.
No porque quisiera causar una buena impresión.
Y definitivamente no porque hubiera cambiado de camiseta tres veces antes de salir de casa.
Simplemente había ocurrido.
Era una coincidencia.
Una coincidencia extremadamente sospechosa.
Pero seguía siendo una coincidencia.
La lluvia caía sobre Londres con esa persistencia tranquila que parecía acompañar cada tarde de octubre. No era una tormenta, ni tampoco una llovizna suave. Era algo intermedio. Lo suficiente para cubrir las calles de reflejos plateados y obligar a la gente a caminar con las manos escondidas en los bolsillos de sus abrigos.
A través de los ventanales de la cafetería, el mundo parecía más cálido.
Más lento.
Más seguro.
Louis empujó la puerta de cristal y el aroma familiar a café recién molido lo envolvió inmediatamente.
Aquello ayudó.
Un poco.
Porque el problema no era la cafetería.
El problema era que sabía perfectamente quién estaba dentro.
La campanilla sobre la entrada sonó suavemente.
Y por un instante Louis permaneció inmóvil.
Observando.
Buscando.
Hasta que lo encontró.
La mesa del fondo.
Niall estaba allí.
Por supuesto.
Con una montaña de papeles frente a él y una bolsa de papas abierta que claramente no pertenecía a ningún material académico.
A su lado se encontraba Liam, escribiendo algo en una libreta con la concentración de un hombre que había aceptado que era el único adulto funcional del grupo.
Zayn dibujaba distraídamente sobre una servilleta.
Y Harry...
Harry estaba leyendo.
Otra vez.
Louis tuvo que contener una sonrisa.
Porque sinceramente ya no le sorprendía.
El libro descansaba abierto entre sus manos mientras una taza de café humeaba lentamente a su lado. Había algo extrañamente relajante en verlo así.
Concentrado.
Tranquilo.
Aislado del ruido del resto del mundo.
Durante un segundo demasiado largo, Louis simplemente lo observó.
Y fue entonces cuando Harry levantó la vista.
Sus ojos verdes encontraron los de él al otro lado del local.
Inmediatamente.
Como si hubiera sabido que estaba allí.
Como si lo hubiera estado esperando.
Algo extraño se movió dentro del pecho de Louis.
Algo pequeño.
Pero suficiente para hacerlo olvidar momentáneamente cómo funcionaban las piernas.
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No Olvides Comprar Fresas
FanfictionLouis solo quería llegar a casa. Harry solo quería terminar su libro. Lo que ninguno esperaba era que una tarde lluviosa terminara con un paraguas equivocado, una nota olvidada y una curiosidad imposible de ignorar. Cuando Harry encuentra un pequeño...
