Capítulo 1: Un Brindis Robado

14 2 0
                                        

Capítulo 1: Un Brindis Robado


El tintineo de las copas reverberaba en la enorme sala, un eco festivo que no lograba opacar el ruido sordo de mi propio corazón. Apoyada en una de las columnas adornadas con flores de seda, fingía estar interesada en la conversación de dos desconocidos sobre el mercado de valores, pero mis ojos, traicioneros, no dejaban de buscarlo. Y lo encontraron, como siempre.

Noah.

Estaba al otro lado del salón, impecable en su traje oscuro, con esa sonrisa que tanto adoraba -y tanto odiaba- grabada en sus labios. No sonreía por mí, por supuesto. La destinataria de su radiante felicidad era Alexandra, su flamante prometida. Una mujer deslumbrante, con un vestido que parecía sacado de una revista, el cabello rubio recogido elegantemente y un diamante que destellaba en su dedo anular como un faro de mi propia miseria.

-Y dicen que la economía está remontando -comentó la mujer a mi lado, sacándome de mi letargo.

-Sí, claro -respondí, intentando sonar natural, mi voz un poco más ronca de lo que me gustaría.

Mi mirada regresó a Noah. Él se inclinó para susurrarle algo a Alexandra, y ella rio, una risa cristalina que a mí me sonó a desafío. ¿Sabría ella? ¿Sospecharía, aunque fuera un ápice, que el hombre al que estaba a punto de unir su vida compartía sus noches, sus secretos y su piel con otra? ¿Conmigo?

Un escalofrío me recorrió la espalda, no de frío, sino de una mezcla de adrenalina y pánico. Recordé la primera vez que lo vi. Era una tarde lluviosa en la cafetería donde trabajaba a tiempo parcial, mientras terminaba mis estudios de diseño gráfico. Él entró buscando refugio, pidiendo un café solo, sin azúcar. Nuestros ojos se cruzaron, y en ese instante, el mundo pareció detenerse.

"Noah", se presentó, extendiéndome la mano. Su apretón fue firme y cálido.

"Greis", respondí, sintiendo un rubor subir por mis mejillas. Me dijo que era arquitecto, que estaba en la ciudad por negocios. Cada día, durante una semana, volvía a la cafetería a la misma hora. No para el café, lo sabía, sino para verme. Las conversaciones se hicieron más largas, las miradas más profundas. Él siempre encontraba una excusa para quedarse, para compartir un momento.

Una noche, cuando ya la cafetería estaba vacía y yo recogía, él se acercó a la barra.

-Greis -dijo, con su voz baja y seductora-, me gustas.

Mi corazón dio un vuelco.

-Yo... tú también me gustas, Noah -admití, con la voz apenas un susurro.

Se inclinó sobre la barra, y sus labios encontraron los míos en un beso que supo a café amargo y a promesa dulce. Fue el beso más intenso de mi vida. Pero en ese mismo beso, en la euforia del momento, olvidé preguntar lo crucial. Olvidé preguntar si estaba solo.

La verdad llegó una semana después, con la misma brutalidad de un golpe. Una llamada a su móvil mientras estábamos en un parque, bajo la sombra de un viejo roble. Su voz se endureció, sus ojos se ensombrecieron.

-Sí, Alexandra, estoy en una reunión... Sí, claro, te veo en casa.

La llamada terminó, y él me miró con una expresión de culpa y arrepentimiento cruzando su rostro.

-Greis, yo... tengo prometida.

El mundo se me vino encima. Las palabras se clavaron en mí como mil agujas. Quise gritar, llorar, huir. Pero solo pude mirarlo, con los ojos llenos de lágrimas no derramadas.

-¿Por qué? -Fue todo lo que pude decir.

Él tomó mi mano, sus ojos suplicantes. -No te vayas. Por favor, no te vayas. Ella... ella no significa para mí lo que tú. Es complicado.

Y yo, estúpida, desesperadamente enamorada, me quedé. Me quedé a su lado, en las sombras.

Ahora, de vuelta en la ruidosa fiesta, los novios se disponían a hacer un brindis. Noah levantó su copa, sus ojos buscaron los de Alexandra con una intensidad que casi me parte el alma.

-Por nuestro futuro juntos -dijo Noah con su voz clara y firme resonando en la sala.

Los aplausos estallaron, y yo, con la copa temblorosa en la mano, solo pude observar.

Por nuestro futuro, pensaba con amargura. ¿Cuál futuro? El mío, el de Greis, la que lo amaba en secreto, la que se conformaba con los fragmentos de un amor robado.

La otra.

You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Jun 20 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

La OtraStories to obsess over. Discover now