Harry Potter. Harry Potter, un nombre que se mencionaba de una manera sedosa.
¿Quién lo portaba? Un lindo chico de ojos verdes y Omega, claro.
Harry es un chico inglés-frances, nació y vivió parte de su infancia en Inglaterra, pero a los siete años...
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-¡Felicidades! Su hijo es un dulce y tierno Omega.
Omega, Harry no podía creerlo, ¿Él un Omega? El doctor debía estar bromeando, tal vez después diría "¡Es broma! Debieron ver sus caras, se la creyeron" y estaba esperando a que dijera eso, pero tras pasado los diez minutos, se dio cuenta que eso no era una broma.
De reojo veía a su madre, y ella estaba bastante calmada, no estaba alarmada, enojada ni nada por el estilo, y si ella estaba tan calmada, tan tranquila ¿Por qué no podía estarlo él? ¿Que tenía de malo ser un Omega? Estás eran las dos preguntas que se hacía Harry, quería estar feliz, feliz de ser un Omega, pero cada vez que intentaba forzar esta emoción, solamente podía sentir como el disgusto le subía por la garganta.
Desde que tenía cinco años había pensado en que sería un Alfa, un Alfa imponente, pero el universo tenía otros planes para él.
Harry había cumplido diez años, y junto con ello, su segundo género se presentó de manera inesperada, en media fiesta se desmayo, llamando la atención de su madre y de su tío Remus.
Al final fue un alivio saber que el desmayo fue porque su cuerpo se estaba empezando a preparar para los cambios por su segundo género.
Y ahora, volviendo al presente, jamás pensó ni considero la opción de presentarse como un Omega.
-Bien, ahora le diremos los cuidados de su hijo y a partir de cuándo es probable que empiece a presentarse el celo. Normalmente es a partir de los trece pero puede variar bastante según las feromonas y la genética.
Harry aún seguía disociado, perdido en sus pensamientos mientras que Lily, estaba sumamente atenta a las indicaciones del doctor.
-En todo caso, recomendamos que durante sus celos intenté evitar interactuar con Alfas que no sean de su familia o que su Omega no considere familia, también es posible que estando así, quiera formar un nido, así que podría pasar que prendas de usted o de alguien familiar no aparezcan, pero no sé alarmen -Lily río levemente con ternura al pensar en su pequeño hijo hacer un nido, acurrucandose con sus prendas con feromonas.
-Bien, eso sería todo, si su hijo presenta algún problema con respecto a su segundo género, no dude en visitarnos, estaré disponible en todo momento.
-Muchisimas gracias Dr.Gaunt, no dudaremos en contactar con usted ante cualquier problema que tengamos.
El Dr.Gaunt era un doctor que la madre de Harry llevaba tiempo visitando, practicamente desde que era una niña, desde la primera vez que se presentó. Marvolo Gaunt era un señor bastante agradable y simpático.
La primera vez que Harry lo conoció fue cuando Marvolo lo invitó al cumpleaños número catorce de su nieto, Tom Marvolo Riddle. Un alfa bastante arrogante desde la opinión de Harry, no le caía mal pero tampoco le caía bien.
A veces hablaban por mensaje y salían, Harry lo veía y hablaba con el más veces de las que le gustaría admitir, con el tiempo le ha agarrado cariño, aunque claro que jamás lo diría en voz alta, ni aunque lo amenazaran con una pistola.
La cita médica terminó y volvieron a casa. En cuanto el carro se detuvo, Harry salió corriendo hacia su habitación, donde se encerró a llorar, empezando a liberar feromonas y detestando el olor amaderado que desprendía, que se empezaba a tornar agrio, gracias a la influencia de sus emociones.
El resto del día se la paso pensando en que estaba soñando, que nada de lo que le habían dicho era real, porque si esto era así, preferiría ser un insípido Beta a qué un Omega.
Cuando menos lo esperó, ya estaba dormido. Su madre entro a la habitación, frunciendo el ceño por el olor amaderado agrio que inundaba la habitación, libero un poco de sus feromonas florales y el ceño de Harry se relajo un poco, junto con sus músculos, Lily se aseguró de arropar bien a su pequeño bebé, dándole un beso cariñoso en la frente antes de salir cautelosamente de la habitación.
Esperaba que con el tiempo, Harry se diera cuenta de que ser un Omega no era tan malo.
¡Holaa! Tenía tiempo que no escribía, y estoy muy emocionada por esta historia, la idea me rondaba por la mente desde hace tiempo, así que decidí empezar a escribirla, para ver cómo se desarrollaba todo.
Quiero decirles que Harry no tiene nada en contra de los Betas o de los Omegas, es solo que a menudo su personalidad no congenia con el estereotipo de Omega, y ya había estado pensando en que sería Alfa, también porque varias veces le han dicho que si se presentará, tenía más probabilidades de ser un Alfa que Omega por sus antepasados (los Potters) así que, sus expectativas se fueron al suelo cuando se presentó como Omega ¡Pero no sé preocupen! Con los años Harry comprende que ser un Omega masculino es mucho más profundo de lo que aparenta ser.