1. Encierro

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No podía dormir. Hacía ya un buen tiempo que no había logrado conciliar el sueño sin despertarse con un apretón en el pecho y la respiración agitada todas las noches. No sabe cuándo se detendrá todo lo que su mente le recuerda constantemente.

Aquellos rostros cubiertos de sangre...

Jax, un joven de 19 años, diagnosticado con TEPT e insomnio severo, estaba siendo atendido por psiquiatras desde hacía ya un tiempo. Llevaba un año en tratamiento, pero todo esfuerzo parecía ser nulo para él.

Cada noche que pasaba Sufría porque al cerrar los ojos todo de lo que se sentía culpable lo atormenta, ya pasó 2 años de "eso" que ocurrió algo que jax no estaba listo aún para hablar sobre el tema, lo cual lo llevo al estado donde se encuentra, no sabe exactamente en que momento paso pero si porque le sucede.

No puede vivir una vida normal, sin sentirse atormentado por él mismo, en el trabajo que logró conseguir lo corrieron por llegar repetidas veces tarde, la razón de esto es el mismo trauma que lo persigue, no lo dejaba conciliar el sueño con total tranquilidad sin tener miedo, lo que ocasionaba que en la mañanas estuviera algo adormilado y por esa razón llegaba tarde.

Empezó a aislarse mucho con su madre la cuál ya veía en que condiciones estaba encontrándose su hijo, desde que salío de la escuela estaba pasando por esto y aun sigue sin saber el porqué con total claridad ya que no sabía mucho de la vida de su hijo, lo único que sabía era que este tiempo su hijo estaba medicado para lo que padece.

Jax y su madre no habían tenido nunca una confianza para contarse ni una situación difícil o delicada. Simplemente no se sentia cómodo contándole a ella. Pero con el paso del tiempo su madre empezó a observarlo más.

El caso de Jax empezó a ser más grave cuando intentó atentar contra su propia vida, a lo cual su madre logró detenerlo a tiempo cuando lo encontró tratando de saltar de la azotea de la casa, vio que tenía una mirada pérdida y sin emoción alguna en su rostro aunque sus ojos lucían tristes, con todo esto su madre había decidido internarlo en un centro médico esto estaba escalando a algo mas fuerte para él y para ella.

Jax no tuvo una buena reacción cuando su madre le contó lo que iba hacer por él y al saber que sería internado en un centro médico, se negaba rotundamente a la idea de estar ahí. No podía imaginar estar encerrado pero fue tanta su negación que su madre tuvo que llamar a los médicos para que lo tuvieran que sacar y llevarlo al centro de manera obligatoria, en contra de su voluntad.

Ese día jax se encontraba encerrado en su habitación, su madre estuvo insistiendo desde temprano que tenía que llevarlo a un lugar donde sabrán tratarlo mejor, ya eran las 12 de la tarde y el aun tenía su puerta asegurada. Hasta que en un momento escucho pisadas fuertes afuera de su cuarto y empezó a escucharlas mas fuertes acercándose a su cuarto no pensó que era algo serio penso que quizás su madre estaba moviendo algunas cosas pero, luego observo como el cerrojo de la puerta caía al piso mientras entraban unos médicos a su habitación acercándose a él y sujetandolo de los brazos.

-¡Oigan, q-qué les pasa! -Jax empezó a forcejear mientras los médicos venían a sujetarlo.

-¡¿Qué les pasa?! ¡Ya suéltenme, no me toquen!-empezó a gritar sintiendo como era jalado afuera de su casa.

Sin remedio alguno, sus reclamos no solucionaron nada, ya que lo llevaron a la fuerza de todas formas. En el camino Jax vio como se acercaban al centro el cual era muy grande. Una vez en el centro, bajo del carro junto con los médicos los cuales lo llevaron adentro y subieron al quinto piso y empezaron a caminar a un cuarto que se encontraba al final del pasillo.

Al quedar frente a la puerta, sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo. No sabía lo que le esperaba viviendo ahí, pero esperaba que no fuera lo suficientemente sofocante para él.

-Bueno, te quedarás aquí. Esta es tu habitación, donde recibirás un tratamiento sumamente especial por lo que padeces, ya que tu caso está siendo muy grave para ti -dijo el médico, observando cómo Jax entraba a la habitación.

-¿Ah? ¿Y qué comeré? ¿Y mi ropa? Ni siquiera me dejaron alistar mi ropa -dijo Jax mientras lo miraba algo enojado.

-Sobre la comida, se te brindarán las tres comidas del día. Vendrán a traértelas a tu habitación. Sobre la ropa, tu madre la enviará -respondió el médico con una mirada tranquila.

-¡Ja! Sí, claro -dijo Jax mientras se sentaba en la cama que había en la habitación.

-Muy bien. El día de mañana empezarán tus terapias. Tendrás horarios establecidos para cada una, y el psiquiatra que te toque te informará de ellos.

-Uy, genial. Más charlas aburridas -exclamó mientras rodaba los ojos.

-Bueno, ¿algo más que gustes saber?

-Ehh, ¿con qué me distraigo? Estoy encerrado y solo tengo una cama, una mesa y una silla -preguntó al notar que no había nada interesante en esa habitación.

-Mientras vayas mostrando verdaderas mejoras, podrás tener horas libres fuera de tu habitación y podrás ir al parque del centro, que está supervisado durante un determinado tiempo. Y, si mejoras más, se te podrán ir concediendo más cosas.

-Ahh, claro. Me lo imaginaba -se cruzó de brazos, apoyando la cabeza contra la pared, frustrado.

-Si no hay nada más, espero que puedas acomodarte en este lugar. Hasta luego -el médico cerró la puerta y se fue, desapareciendo por el pasillo.

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8:30 p. m.

Por otro lado, nos encontramos con una psiquiatra muy buena en su trabajo, reconocida en todo el centro por haber ayudado a muchos pacientes. Con 22 años, Pomni se volvió una de las mejores del centro. En este tiempo, ha lidiado con diferentes casos y, hace muy poco, le informaron sobre un paciente algo joven que padecía de insomnio y TEPT, con recurrentes pesadillas.

No sonaba como un caso difícil de tratar, pero igualmente tenía que estar preparada para lo que se presentara. Le dijeron que iban a avisarle cuando el paciente llegara y, al parecer, ya había llegado.

-Hola, Pomni. ¿Qué tal? -exclamó la pelirroja al ver a su amiga de trabajo llegar a recepción. Ellas llevaban años trabajando juntas.

-¡Oh! Hola, Ragatha. Acabo de terminar mi turno -dijo Pomni luego de verla aparecer en el mostrador de recepción.

-Pomni, tengo una noticia para ti que seguramente ya debes conocer por el jefe.

-Ehh, creo que sí. La verdad, Caine no es muy claro cuando dice algo -dijo, recordando cómo Caine le había dicho: "Espero que no tengas pesadillas tú también luego del día de mañana, Pomni", mientras se reía de una manera extraña.

-Sí, Caine es así a veces. Bueno, llegó el paciente que te habían asignado no hace mucho. ¡Está aquí!

-Eso es bueno. Entonces empezaré mañana con él -dijo Pomni luego de acomodar su morral para caminar hacia la salida.

-Nos vemos, Pomni -dijo Ragatha, alzando la mano en señal de despedida.

Pomni le devolvió el gesto y salió del centro médico camino a su casa.

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Mientras tanto, Jax se encontraba acostado en su cama, mirando el techo e intentando no quedarse dormido, porque el miedo que sentía al saber lo que ocurriría luego de cerrar los ojos era demasiado intenso. Solo esperaba que las horas pasaran rápido para que llegara el día de mañana.

En contra de tu insomnio                      (Funnybunny)Opowiadania do pokochania. Odkryj je teraz