Kim Seokjin

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Pasaporte, credenciales, contrato.

Repaso en mi mente por quinta vez mientras observo mi maleta de color negro, en esta están perfectamente acomodados mis cambios de trabajo, ropa interior y un par de trajes por si llegase a necesitarlos, al fin de cuentas estaré en la ciudad de la moda, ¿Qué tan improbable podría ser?.

Sonrío, si usted está pensando que yo voy a Paris por gusto, pues tiene toda la razón, no de vano me mate trabajando horas extras mientras mis compañeros de trabajo subían fotos en tanga todos los fines de semana durante el verano, la imágen mental es asquerosa; señoras que ni se molestaron el hacerse el brasileño.

Evado mis pensamientos intensivos y sonrío satisfecho, son las 3:21 am, tengo exactamente 39 minutos para llegar con tranquilidad al aeropuerto desde mi casa, en realidad me toma menos tiempo pero necesito documentar mis maletas; el sonido de una notificación en mi móvil me hace salir de mi enlistado mental, Min Yoongi, ruedo los ojos, mi aburrido jefe se tomó la molestia de mandarme un itinerario que incluye actividades apenas baje del avión, a esto le añade que en una semana me alcanzará y que por favor trate de escribir y entrevistar a la mayoría de celebridades que vayan llegando a la ciudad. Una lista de lugares estratégicos, cenas y bares, muchas fiestas que sus conocidos del medio le filtraron donde probablemente pueda encontrar a la crema y nata de Francia, es bastante probable ya que estamos a 10 días de que empiece la semana de la moda, me siento muy Miranda Presley, pero luego recuerdo que soy más como Anne, ni siquiera me dejará deshacerme del jet lag.

Meto el teléfono en mi bolso de mano y como puedo arrastro mis 2 pesadas maletas dentro de mi auto que rechina al subirle el peso, exhausto subo y meto las llaves, el auto arranca con un leve ronroneo y piso el acelerador a fondo integrandome al, todavía ligero, tráfico de la ciudad, las luces parpadean y siento claramente un hueco en el estómago, seguro es porque no he desayunado o porque es la primera vez que salgo del país, cuál quiera me parece lógica.

Enciendo la radio y escucho de fondo una canción bastante pegajosa que no conozco, una voz ronca y rápida zumba y se enreda con la música, es bastante fascinante. Después de 19 minutos exactamente entro al estacionamiento y por mera vergüenza al ver durmiendo a los guardias de seguridad, bajo el volumen hasta apagar la radio, sonrío cuando uno de ellos sobresaltado por el ruido al bajar mis maletas torpemente ofrece ayuda, niego rotundamente con la cabeza y se queda quieto cerrando los ojos inminentemente.

Una vez logro arrastrarme junto con mis maletas dentro del aeropuerto siento la brisa del aire acondicionado, no está vacío, tiene el movimiento normal de las personas que, al igual que yo, están cambiando de zona horaria; todos parecen zombies, con el teléfono en la mano y papeles en otra y los ridículos cojines de cuello que te dan en primera clase, suelto un bufido por lo bajo mientras me apresuro entro el tumulto para documentar mis maletas y hacer check list una última vez, afortunadamente, todas pasan el detector de metales y casi suspiro de alivio a pesar de no llevar más que ropa, una cámara pesadisíma y muchos lentes ópticos.

Mi teléfono pita en señal de muerte, y no lo pienso permitir.

Corro por toda la sala hasta que encuentro un espacio desocupado, un puerto de carga, me apresuro a sacar mi cargador y cuando estoy apunto de insertarlo una mano se atraviesa eni camino, y me lo gana.

MALDITA SEAAAA.

¿CÓMO LE AVISARÉ AL SR. MIN QUE YA ABORDÉ?.

¿Y SI ME DA OTRAS INDICACIONES?.

Sé que tengo cara de pánico, porque un tipo de traje me mira a través de sus lentes con una mezcla de preocupación y risa, suficiencia diría yo.

- Disculpa, yo ví ese centro de carga primero - le digo tratando de ser lo más pacifico posible.

- Las cosas son de quién las toma, no de quién las ve - dice con mucha tranquilidad mientras el círculo azul al centro de su teléfono marca que está cargando bien y rápido, es un patán.

- No me parece justo, tengo 3 porciento de batería y necesito hablar con mi jefe antes de tomar un vuelo bastante largo - el parece pensarlo un segundo para nuevamente negar con la cabeza.

- Bien, tu ganas, no necesito tanto la carga, estoy en primera clase - se encoje de hombros como si fuera gracioso y extiende su brazo frente a mi retirando su teléfono y cargador.

HIJO DE SU MADRE.

- Pues que bueno que aproveche sus privilegios, y por favor no moleste a la clase trabajadora -, con las manos temblorosas conecto el cargador y ya un poco más tranquilo observo al tipo que se acomoda la gorra tapando parte de sus ojos, ¿Quién eres? ¿Acaso Bizarrap?, me contengo porque la verdad no quiero perder mi vuelo.

- No te ves muy trabajador que digamos - me ataca, entrecierro los ojos, me está mirando ¿Qué cosa me ves?. - Y considerando que tus tickets dicen Paris y traes dos tarjetas de maletas jumbo.

- Pues si, soy periodista - le suelto ocultando los papeles detrás de mi cuerpo, estoy enojado, muy enojado. - Y mi jefe pago clase turista, señor primera clase, y si me disculpa, me está molestando y no quiero llamar a seguridad - el tipo arque una ceja incrédulo.

- Soy Kim Namjoon -, ¿Y a mí que me importa?, pues yo soy Superman.

- Kim Seokjin, periodista de espectáculo con 8 años de experiencia - le extiendo la mano por pura cortesía y el duda en sujetarla pero al final lo hace, su color de piel contrasta con el mío, no me mal entiendas no soy racista pero no lo había notado.

Me toma un segundo liberar su firme agarre y hago como que no lo miro, mientras observo mi teléfono, 29 porciento, aún faltan unos momentos para abordar así que aprovecharé estos segundos; su teléfono suena dentro de su bolsillo, frunce el ceño y me doy cuenta que los ojos se le achinan, mira la pantalla sin responder y me mira de reojo vacilando.

- Un gusto, periodista Kim Seokjin - masculla y antes de que pueda responder desaparece a toda prisa, sus hombros anchos debajo del saco de color gris y el pelo negro debajo de la gorra moviéndose por la prisa.

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- Lo siento su boleto está sobrevendido - dice la azafata haciendo que casi me desmaye, esto no me puede estar pasando. - Pero en compensación, la aerolínea le ofrece un asiento en primera clase, se tomara el valor de su boleto y solo deberá pagar la diferencia, con un descuento del 25 por ciento.

- ¿Cuánto? - pregunto sacando resignado mi American expréss.

- $30 Euros - suspiro mientras la acerco al contacless y pita en señal de aprobación.

La señorita me asigna el lugar 14f, el asiento es más cómodo y en el hay un famoso cojín de cuello con una nota que dice: cortesía. Gracioso. Me lo pongo en el cuello, pido una limonada antes de que el vuelo termine de llenarse y me dispongo a reclinarme y descansar, echo un vistazo antes de dormir y mis ojos se cruzan con los de él, Namjoon me mira con una toque de gracia, no me importa, no me va a perturbar , suena el aviso de que debemos ponernos en cinturón,clas luces se vuelven tenues y lo pierdo de vista, va a ser un largo viaje.

París. - Namjin.Stories to obsess over. Discover now