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Prologo!

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Dicen que el miedo tiene muchas formas. Para algunos, es la oscuridad. Para otros, la soledad. Para mí... tenía unos ojos grises imposibles de olvidar."

¿Qué harías si descubrieras que alguien te sigue mientras caminas solo por la calle?

Tal vez intentarías ignorarlo. Te convencerías de que solo es el cansancio acumulado después de un largo día. Que el sonido de unos pasos detrás de ti es una simple coincidencia.

Eso fue exactamente lo que hice.

Mi nombre es Logan Everhart.

Tengo veinticuatro años y, hasta hace unos meses, mi vida era completamente normal. Iba a la universidad, discutía con mis amigos por cosas insignificantes y me quejaba del café horrible que vendían en la cafetería del campus.

Jamás imaginé que todo cambiaría en una sola noche.

La noche en que lo conocí.

Eran casi las nueve cuando salí de la biblioteca de la universidad. El aire era frío y las calles estaban más vacías de lo habitual.

Todo parecía tranquilo.

Demasiado tranquilo.

Entonces lo escuché.

Tac.

Tac.

Tac.

Pasos.

Detrás de mí.

Intenté no prestarles atención. Después de todo, era una ciudad grande. Era normal encontrarse con otras personas en la calle.

Seguí caminando.

Los pasos continuaron.

Aceleré ligeramente el ritmo.

Los pasos hicieron lo mismo.

Una sensación incómoda comenzó a instalarse en mi pecho.

Miré por encima del hombro.

No había nadie.

Debo estar imaginándolo, pensé.

Sin embargo, el sonido regresó.

Más cerca.

Mi respiración se volvió irregular.

Las manos comenzaron a sudarme.

Terminé corriendo.

Giré bruscamente por una calle estrecha y me detuve unos segundos para recuperar el aliento.

Silencio.

No había pasos.

No había nadie.

Una risa nerviosa escapó de mis labios.

Estoy perdiendo la cabeza...

Di media vuelta para continuar mi camino.

Y entonces lo vi.

Una figura alta se encontraba frente a mí.

Vestía de negro.

Quise correr.

Pero no tuve la oportunidad.

Unos brazos fuertes me sujetaron con firmeza.

Una mano cubrió mi boca antes de que pudiera pedir ayuda.

El miedo se apoderó completamente de mí.

Luché.

Intenté liberarme.

Pero fue inútil.

Todo comenzó a volverse borroso.

Lo último que recuerdo antes de caer en la inconsciencia fueron aquellos ojos.

Fríos.

Grises.

Y extrañamente tristes.

Mucho tiempo después descubriría su nombre.

Gael Ainsworth.

El hombre que nunca cometía errores.

El hombre que debía entregarme como parte de un trabajo más.

Y el hombre que terminaría cambiando mi vida para siempre.

UN PERFECTO SECUESTRADORStories to obsess over. Discover now