VICKY
La alarma volvió a sonar. Otra vez.
Extendí la mano y la apagué sin abrir los ojos. No quería levantarme, no quería pensar. Si no me movía, si no hacía nada, tal vez mi mente seguiría en blanco. Sabía que eso no era cierto, pero en ese momento, era todo lo que quería. El sonido del despertador, esa repetitiva vibración en mi cerebro, estaba comenzando a ser tan familiar que ya no me molestaba. Era como si mi cuerpo hubiera aprendido a ignorar los malos momentos.
-Victoria, tienes que ir.
Cuando Sophie me dice así, es porque está molesta. Me giré hacia la pared, ignorándola. Sabía que mi hermana había estado observando el reloj, esperando que me levantara, pero no me sentía preparada para enfrentar el día. La idea de seguir con los trámites, las becas y todo lo que venía me estaba agotando.
-Tengo cosas que hacer.
-Vicky...
-Tengo que arreglar los trámites del viaje -solté rápido antes de que siguiera insistiendo-. La beca, los papeles, todo eso. No tengo tiempo para nada más.
No esperé su respuesta. Me levanté, me vestí y salí de casa antes de que pudiera decirme algo más. Mientras cerraba la puerta detrás de mí, no pude evitar un suspiro. De alguna manera, estaba evitando los problemas que me acechaban. Mi mente estaba llena de dudas, de inseguridades sobre el futuro. Pero esas cosas no se solucionan en un día, así que lo mejor era no pensarlo.
El aire frío de la mañana me recibió cuando salí de mi departamento. El clima parecía contrario a mi ánimo, como si el mundo exterior estuviera animándome a seguir adelante mientras yo solo quería quedarme en casa y desaparecer un rato más. Me ajusté la chaqueta y me dirigí directo a mi moto negra, algo bajita, que se adaptaba perfectamente a mi altura. Me sentía más cómoda ahí, con el viento pegándome en la cara, que en cualquier otra parte. Había algo liberador en manejar a través de la ciudad, sin que nada ni nadie me retuviera.
Pasé la mano por la pegatina de Kuromi al lado del tanque de gasolina antes de subir y encender el motor. El rugido de la moto me hizo sentir un poco más despierta. Algo tan simple como ese sonido podía despejarme de la nube de pensamientos que me envolvían. Estaba lista para afrontar lo que viniera. O al menos eso quería creer. La moto era mi refugio, mi forma de desconectar del mundo y, por un rato, olvidarme de todo lo demás. Me puse el casco negro con orejas de gato y, mientras aceleraba, puse "Crazy Girls" de Toopoor en mis auriculares. El ritmo de la canción me envolvió, ayudándome a desconectar de todo lo demás. El viento en la cara me ayudaba a no pensar. No importaba qué tan rápido fuera, nada podía alcanzarme si no lo dejaba.
Cuando llegué a la universidad, estacioné cerca de la entrada y apagué la moto con un suspiro. No tenía ganas de lidiar con nadie, pero no tenía opción. Crucé el campus con el casco intacto, no pensaba quitármelo allí. Estaba tan sumida en mis pensamientos que no me di cuenta de lo cerca que estaba de algunas personas que caminaban hacia mí. Solo quería entrar, dejar los papeles y largarme de ahí lo más rápido posible. Lo que menos quería era llamar la atención o enfrentarme a las preguntas de los demás.
La oficina de trámites estaba medio vacía. Me acerqué al escritorio de la secretaria, una mujer de cabello corto y gafas que te miraba como si supiera todos tus pecados. Ella no me dijo nada al principio, solo me dio una mirada evaluadora, como si estuviera midiendo mis intenciones. Había algo en su expresión que siempre me inquietó.
-Buenos días, vengo a dejar los documentos para la beca -dije aún con el casco puesto, pero el visor abierto, sacando la carpeta que estaba metida en mi ropa y poniéndola frente a la secretaria.
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Primero Mírame a Mí
RomanceVictoria y Jason solían ser inseparables, pero su relación terminó en caos y dolor. Ahora, después de todo lo que pasó, sus caminos vuelven a cruzarse. Entre conflictos, secretos y viejas heridas, tendrán que enfrentarse a su turbulento pasado. ¿Pu...
