Capitulo 1 - Tras la barra

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La noche había caído sobre la ciudad hacía varias horas cuando Gastón entró al bar junto con sus compañeros.

El lugar no era demasiado grande, pero tenía una atmósfera particular. Las luces cálidas colgaban sobre la barra, la música sonaba lo suficientemente baja como para permitir conversaciones y, detrás del mostrador, una hilera de botellas reflejaba los tonos amarillentos de las lámparas.

Gastón llegó acompañado por cuatro compañeros militares. Todos habían terminado una jornada larga y buscaban simplemente sentarse, conversar y despejarse un rato.

—Necesito algo fuerte —comentó uno de ellos mientras ocupaban una mesa.

Gastón soltó una pequeña risa.

—Después no digas que mañana no podés levantarte.

Mientras sus compañeros discutían qué pedir, Gastón observó distraídamente el lugar.

Fue entonces cuando vio al barista.

Era imposible no notarlo.

Nahuel era considerablemente alto, cerca de un metro noventa y cinco, y parecía aún más alto detrás de la barra. Tenía la piel morena, unos lentes que descansaban sobre su nariz y el cabello lleno de rulos oscuros que parecían negarse a mantenerse ordenados.

Se movía con tranquilidad entre las botellas y las máquinas, preparando bebidas con una concentración casi exagerada.

Gastón lo observó durante unos segundos antes de apartar la mirada.

—¿Qué mirás? —preguntó uno de sus compañeros.

—Nada importante.

—Ajá.

Gastón negó con la cabeza y se sentó.

Durante la siguiente hora, la mesa se llenó de vasos, conversaciones y risas. Hablaron del trabajo, de las anécdotas del cuartel y de cosas completamente absurdas que solamente tenían sentido entre compañeros.

Nahuel iba y venía detrás de la barra.

Cada tanto se acercaba para retirar vasos vacíos o preguntar si necesitaban algo más.

La primera conversación entre él y Gastón ocurrió casi por accidente.

—¿Otra?

Gastón levantó la vista.

—¿Disculpa?

Nahuel señaló su vaso.

—Te queda poco.

—Ah, Sí. Otra.

Nahuel tomó el vaso y se alejó.

—¿Siempre estás tan distraído? —preguntó desde la barra.

Gastón levantó una ceja.

—¿Siempre hablas tanto con los clientes?

—Solamente con los que parecen necesitar que alguien les recuerde dónde dejaron la cabeza.

Uno de los compañeros de Gastón soltó una carcajada.

Gastón sonrió para a sí mismo.

—Tienes carácter.

—Me lo dicen seguido.

La conversación terminó ahí, pero algo había cambiado.

A partir de entonces, Gastón comenzó a prestar más atención a Nahuel.

No sabía exactamente por qué.

Quizá porque el barista parecía completamente diferente al resto de las personas que conocía. Nahuel no parecía impresionado por el uniforme, ni por las historias militares, ni por la actitud segura de Gastón.

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⏰ Last updated: Aug 19 ⏰

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