El sonido del motor de la Ducati negra rompió la monotonía del cambio de clase en el Instituto Highwood. No era solo ruido; era una declaración de intenciones.
Lisa apagó el motor, se quitó el casco y dejó que su cabello cayera con desordenada perfección. Traía la chaqueta de cuero gastada, unos jeans rotos y esa sonrisa de lado que volvía locos a la mitad de los estudiantes y desquiciaba a la otra mitad. Sacó un cigarrillo, lo encendió sin importarle estar a metros de la entrada principal y soltó el humo lentamente. Faltar a las dos primeras horas de álgebra ya era una bonita costumbre.
-Mírala, otra vez llamando la atención -susurró Jisoo, cruzándose de brazos desde los escalones de la entrada.
-Bueno, hay que admitir que el estilo no le falta -comentó Rosé, acomodándose el uniforme perfectamente planchado.
Jennie no dijo nada. Solo observó. Ella, la capitana de las porristas, la chica que todo el mundo quería ser o tener, se quedó atrapada en la mirada intensa que Lisa le lanzó a través del patio. Hubo un destello desafiante en los ojos de la pelinegra que hizo que el pulso de Jennie se acelerara un microsegundo.
-¡Hey, nena! -la voz ronca de Taehyung rompió el trance. Llegó arrastrando los pies con su uniforme de béisbol, el bate al hombro y esa actitud de dueño del mundo. Le plantó un beso rápido en los labios a Jennie, más para marcar territorio ante las miradas ajenas que por afecto real-. ¿Listas para el partido del viernes? Necesito que tus chicas estén perfectas en la cancha.
-Siempre lo estamos, Tae -respondió Jennie con una sonrisa ensayada.
De reojo, vio a Lisa soltar una risotada silenciosa mientras tiraba la colilla al suelo y la pisaba con su bota militar. Lisa sabía perfectamente lo que había ahí: puro estatus de plástico. Y Jennie odió, por un instante, que una desconocida rebelde pudiera ver a través de su fachada tan fácilmente.
El destino, o más bien el director de la preparatoria, tiene un sentido del humor bastante retorcido. Jennie terminó en la sala de detención por un error administrativo con los horarios de los comités estudiantiles; Lisa, obviamente, por saltarse las clases de Historia.
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La biblioteca estaba desierta, iluminada solo por la luz dorada del atardecer que entraba por los grandes ventanales. El profesor a cargo se había quedado dormido sobre unos exámenes.
Jennie tamborileaba los dedos sobre la mesa de madera, visiblemente incómoda. Lisa, sentada dos sillas más allá con las piernas cruzadas sobre la mesa, la observaba con diversión.
-Vas a desgastar la mesa, Kim -soltó Lisa, su voz era un susurro bajo y arrastrado.
-No te metas en mis asuntos, Manoban -respondió Jennie sin mirarla, intentando mantener su postura digna.
-Es un desperdicio.
-¿El qué?
-Tú -Lisa se bajó de la mesa y se deslizó a la silla contigua a la de Jennie. El olor a cuero, tabaco y un perfume extrañamente dulce inundó el espacio personal de la porrista-. Todo este papel de muñeca perfecta. Saliendo con un idiota que habla más con su bate de béisbol que contigo, y que ayer por la tarde estaba muy entretenido detrás de los vestidores con una chica de segundo.
Jennie se tensó. Su mirada se clavó en la de Lisa, destilando rabia, pero también una profunda vulnerabilidad que intentó ocultar de inmediato.
-Taehyung me ama. Somos la pareja del instituto. Tú no sabes nada de mi vida.
-Sé que estás temblando -susurró Lisa, acercándose un centímetro más. Sus ojos bajaron por un segundo a los labios de Jennie-. Y sé que no es de frío.
El aire se volvió espeso. La distancia entre ambas se redujo a nada. Jennie quería apartarse, debía hacerlo, pero el magnetismo de los ojos oscuros de Lisa la mantuvo congelada, con el corazón martilleando contra sus costillas. Fue el primer encuentro furtivo, el primer chispazo de un fuego que ninguna de las dos iba a poder apagar.
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La Chica Mala
FanfictionDos mundos destinados a chocar. Una escuela atrapada en las apariencias. Y un amor que se atreverá a incendiarlo todo. Jennie Kim es la definición exacta de la perfección en el Instituto Highwood. Capitana del equipo de porristas, poseedora de una...
